El Rioja

Manuel Martín: «No distinguimos más fronteras que las que marcan los renques de una viña»

Es para nosotros, la gente de NueveCuatroUno, un honor haber reunido en Riojaforum a tantas personas este miércoles por la noche para brindar con una copa de vino ahora que ya ha acabado la vendimia del año 2021, aunque el trabajo en el campo no para, al igual que en nuestra redacción. No ha acabado una cosecha y por el horizonte ya aparece la siguiente. Toca hacer otros trabajos. Quizás no tan llamativos, pero igual de importantes para que el producto final merezca la pena.

La semana pasada, en la gala Valores de la COPE, escuché a Luis del Val decir que se sentía como el hermano pobre al que le han puesto un traje entre tanto premiado. Y debo reconocer que así nos sentimos a veces en NueveCuatroUno al ser los últimos en llegar al panorama informativo regional. Entre grandes grupos mediáticos, respaldados todos por grandes corporaciones e inversores, un proyecto fundado por cuatro periodistas riojanos ha conseguido hacerse un hueco en las vidas de los riojanos a base de esfuerzo, constancia y, quizás, algo de talento. Así hemos llegado a Riojaforum tan bien acompañados. Al otro lado de las pantallas son muchos más. Algo así como 50.000 personas cada día, pero no aburriremos con cifras.

Aburramos con el pasado. Hace algo más de año y medio, allá por el mes de marzo de 2020 aunque parece que ha pasado casi un siglo, nos preparábamos para celebrar nuestro quinto aniversario. Queríamos hacer una fiesta a lo grande para invitar a prácticamente la misma gente. Cinco años nos parecían toda una hazaña para haber empezado siendo un medio que era conocido porque tenía a un becario gracioso para contar el tiempo. Nos ofrecieron entonces una sala que iba a abrir sus puertas casi a la vez que nosotros cumplíamos los años, así que nos parecía un plan perfecto. Luego llegó la pandemia, como todos bien sabéis, y los planes se fueron al garete. Adiós a las celebraciones y hola a las jornadas interminables de contagios, hospitalizados, fallecidos y nuevas restricciones.

¿Por qué recuerdo esto ahora que prácticamente vemos la luz al final del túnel? Crucemos los dedos. Porque en aquel momento nos cambió la vida a todos. Nos tocó replantearnos muchas cosas. A nosotros, los primeros, que vimos cómo las visitas a nuestra página web crecían día tras día porque la gente necesitaba saber más que nunca. Necesitaban saber. Y ahí estaba NueveCuatroUno, el hermano pobre con traje sin su fiesta de cumpleaños, cuando llegó el mes de abril, pero al pie del cañón para informar sobre una pandemia que llegó sin manual de instrucciones y se marchará, por desgracia, con varias lecciones aprendidas.

Entre ellas, que la información es un servicio público que convierte a nuestra sociedad en un lugar mejor en el que vivir, porque la gente, como decía, necesita saber. Y para eso fundamos hace algo más de seis años y medio NueveCuatroUno. Contar las cosas. Contar La Rioja. Luego llegó eso de Contar el Rioja y hablar cada día más de vino. Así hemos acabado este miércoles, rodeados de amigos y caras conocidas con las que brindar para celebrar todo aquello que no hemos podido durante mucho tiempo, sabiendo que mucho y bueno está por venir. Y aquí abrimos un pequeño paréntesis debido a las noticias de esta semana.

La tranquilidad es lo que se busca

En NueveCuatroUno siempre nos hemos propuesto Contar el Rioja, y los cuatro números de Diario de Vendimia publicados hasta ahora son buen ejemplo de ello. Creemos que el vino no es solo una actividad agrícola e industrial y un motor económico del territorio amparado por la Denominación de Origen Calificada, sino, también, una manifestación cultural que impregna el día a día de una gran mayoría de cuantos vivimos en él.

Nos hemos propuesto contar el Rioja desde todos los ángulos y retratando todas sus caras. La sabiduría que da la experiencia y la arrogancia que lleva aparejada la juventud. Los vinos más clásicos y los más arriesgados e innovadores. Las bodegas aquilatadas por el tiempo y los pequeños productores que deben hacer virguerías para vivir del trabajo que les apasiona. Las variedades tradicionales y las novedades sorprendentes. Hombre y mujeres. Madera, barro, cemento, acero y vidrio.

Y nos hemos propuesto contar el Rioja desde la punta más al Oeste de Rioja Alta hasta el extremo más al Este de Rioja Oriental. A la sombra de Sierra Cantabria y al pie de Monte Yerga. A una orilla y otra de ese padre Ebro que riega nuestros viñedos. También en Navarra. En Diario de Vendimia no miramos el carné de identidad de quienes tienen cabida en él, sino la originalidad de sus propuestas, la calidad de sus resultados, el interés humano de sus historias.

Desde hace siglo y medio, el Rioja lo han hecho entre muchos. Desde Manuel Quintano, nacido en Labastida y que importó las técnicas de elaboración del vino de Burdeos, a Luciano Murrieta, que llegó del Perú, o al vitoriano Guillermo Hurtado de Amézaga. De las bodegas centenarias de Haro a quienes hoy elaboran sus caldos en una bajera en cualquier punto de nuestra geografía. En NueveCuatroUno no conocemos de mapas políticos, ni distinguimos más fronteras que las que marcan los renques de una viña. Mientras algunos pretenden dividir, nosotros queremos unir, seguir haciendo el Rioja entre todos. Y seguiremos trabajando por ello pese a ciertos delirios nacionalistas e intereses políticos que desestabilizan nuestra tranquilidad.

Más lecciones

Otra de las lecciones aprendidas durante la pandemia es que el sector agroalimentario para La Rioja es indispensable. No hubo ni un sólo día en el que el campo riojano faltara a su cita para ofrecernos sus frutas, sus carnes y sus verduras: alcachofas, lechugas, tomates, cebollas, pimientos… Hombres y mujeres, la mayoría, que siguen apostando por vivir en esos pueblos a los que cada día dan más la espalda desde las capitales. Una defensa de lo rural que no hace tanto ruido como los grandes lobbies, pero que mantiene llenas nuestras despensas de alimentos y llenos de vida nuestros municipios. Sin ellos estaríamos abocados a la desaparición.

Y por supuesto, si hablamos de campo, ¿de qué vamos a hablar en la tierra con nombre de vino? Me quedo con una frase que me dijo Julio Sáenz (La Rioja Alta SA) el año pasado para resumir la vendimia. Vale tanto para la del 2020 como para las del resto de nuestra vida. «El miedo guarda la viña». Y qué gran verdad. En aquel momento, por una pandemia que volvía a resurgir en todo el país, pero que se quedó al margen de nuestras cepas. Este año, con las lluvias de septiembre y octubre. Cuando no, las heladas, las granizadas… siempre acostumbrados a vivir en el alambre, con un ojo en el cielo y otro en la tierra. Cruzando los dedos para que virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Por suerte, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes y la pasión de miles de nuestros paisanos puede con todo. Porque detrás de cada botella, como me contaba el compañero Fernando Bóbeda, hay mucho trabajo y, sobre todo, personas. Como tú y como yo.

Por todas esas personas hemos celebrado nuestros primeros Premios Diario de Vendimia, que no serán los últimos. Ya avisamos. O amenazamos. Salud.

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