El Rioja

Pablo Franco: «Estamos abiertos a aquellas ideas que defiendan el origen»

La gran bodega de Rioja ya ha cerrado sus tolvas de recepción con los últimos racimos cortados hace apenas tres días en la zona de Sajazarra con los que se rozan los 414 millones de kilos de uva. Una vendimia larga, no cabe duda, que ha sorprendido en las últimas semanas de cosecha. Como ha sorprendido también la nueva campaña de promoción de la DOCa Rioja, con unos aires renovados y rejuvenecidos.

“Un spot atrevido para lo que estamos acostumbrados a ver aquí, demasiado rompedor”, definía este jueves el director del Órgano de Control del Consejo Regulador, Pablo Franco, tras su presentación en Madrid. “Justo lo que debe mostrar Rioja: identidad a la vez que alegría y dinamismo. Pero sobre todo romper, porque es justo eso lo que están haciendo ahora los vinos”.

– ¿A qué dos velocidades camina Rioja?

– Ahora estamos en la dicotomía de vinos de estilo y vinos de origen. Los primeros son los que todos conocen y que nos están dando grandísimas alegrías porque son una representación global del paisaje de Rioja a través de algo que solo tiene Rioja: la maestría de ensamblarlos y conseguir ese equilibrio año tras año. Y luego está la tendencia que refleja el interés del consumidor por saber un poco más de dónde procede ese vino. La gente ya conoce la notoriedad de la marca Rioja, pero quiere conocer esos rinconcitos de Rioja, una Rioja que está burbujeando, que está latente y que muchas veces son esas zonas y viñas e las que salen los grandes Rioja.

– ¿Y cuál está ganando fuerza?

– No se trata de apostar por una o por la otra, sino de sacar lo bueno de cada una de ellas. Por eso les vamos a dar una entidad propia, vamos a enseñar las patitas que conforman el Rioja. Es un camino muy interesante porque hay muchos productores que están basando sus proyectos en hacer vinos de zona, de municipio y de Viñedo Singular con características especiales. Vamos a centrarnos en el viñedo y en esa manera de trabajar a la que están vinculados y que viene de mucho tiempo atrás.

– ¿Con entidad propia se refiere a crear nuevas categorías para crear mayor diferenciación en base al origen?

– Se ha iniciado un camino y la puerta está abierta, por lo que yo no me atrevería a cerrarla. Ahora mismo hay un camino en el que hablamos de viñas y vamos a poner nombre a esos viñedos históricos. Pero ojo, sin echar a reñir a unos con otros.

– Hay una demanda por parte de esa Rioja que elabora vinos de municipio en cuanto que no pueden acogerse a esta categoría porque sus parajes no están en el mismo término donde vinifican sus uvas. ¿Se plantean flexibilizar la normativa como una forma de favorecer la apuesta por estos vinos de origen y revalorizar esas viñas históricas? 

– Eso puede ser una apertura porque el reto que hay ahora mismo para el periodo 2021-25 es definir un camino con varios ejes donde el origen ocupa un lugar importante. Y cuando hablamos de origen también nos referimos a todas estas figuras o menciones y las ventajas o comodidades que pueden tener los operadores haciendo uso de ellas. Rioja tiene un sistema de trazabilidad muy bueno para poder identificar el origen de cada botella, pero tal vez esos límites para la categoría de Vino de Municipio se establecieron porque la figura nació en base a los cosecheros históricos, que elaboraban su uva del pueblo en sus casas. Pero somos conscientes de que en este sentido hay una demanda significativa y no hay que mirar para otro lado sino dar cabida a todas las inquietudes que hay y que generan valor para Rioja. Es algo que vamos a valorar porque el debate está abierto y la clave va a estar en saber conjugar el origen con el estilo.

– Y volviendo a esos primeros días de campaña, ¿qué factores han protagonizado esta vendimia?

– Ha sido una cosecha muy diversa, con muchos cambios meteorológicos durante el periodo de vendimia. Una cosecha, además, de nervios y estrés. Vivimos un verano extremadamente seco y de repente llegó septiembre y la lluvia con con algunas viñas ya vendimiadas en Rioja Oriental. Llegaron a caer hasta 100 litros ese mes en zonas en las que no es habitual que llueva. Se vivieron semanas de una tensión brutal porque la uva que estaba preparada para vendimiar no necesitaba ese agua y lo que ocurrió es que se ablandó, apareciendo seguido los primeros focos de botrytis. Había que correr, pero todavía no había la maduración correcta, por lo que fueron momentos de incertidumbre hasta que el tiempo cambió y sopló el cierzo que permitió mantener la sanidad.

– ¿Y qué pasó en esas zonas más tardías, en Rioja Alta y Rioja Alavesa?

– Allí, a un mes o mes y medio de empezar a vendimiar, recibieron la lluvia con aplausos. En estas zonas llovió menos que en Rioja Oriental, por lo que hubo una mejor asimilación de ese agua. Unido a temperaturas medias por el día y noches frías, la maduración fue lenta, perfecta. Creo que será un año de extracción de color fácil, porque la maduración fenológica ha sido muy buena.

– Todavía no habéis comenzado a catar esa gran muestra de casi 5.000 vinos para dar una calificación a la cosecha 2021, pero alguna copa de esta añada ya habrán probado. ¿Impresiones?

– Pues sí y he de decir que, aromáticamente, los primeros descubes nos están sorprendiendo. A mí siempre me ilusiona catar los vinos ahora cuando nacen. Hemos probado los de antes de esas lluvias y los de después en la zona de Rioja Oriental, los primeros con una posibilidad inicial de tener poca intensidad y aromas más caídos pero que han acabado muy equilibrados y vivos, y los segundos con más frescos con un agua que ha ayudado a equilibrar esa falta de acidez inicial. De Rioja Alta y Rioja Alavesa no he tocado mucho todavía, pero esta semana he catado unas uvas del Najerilla y son una maravilla. Color, intensidad, viveza. La clave este año, como me han dicho varios enólogos, ha sido aguantar y ser poco intervencionistas en el vino porque la uva ya lo traía.

– ¿Saldrán buenos vinos para la guarda?

– Lo que me ha llamado la atención de los tintos de este año es que tienen una carga polifenólica alta que en boca no deja vinos duros, sino dulces, con un tanino redondo, sedoso. Vinos con mucha fluidez. Esto viene por las maduraciones tan largas que hemos visto en algunas zonas, transcurriendo con tranquilidad. Y estos taninos tan hechos ayudan todavía más en la crianza.

– El año pasado hablaba de “un año de bodega”, con una vendimia “valiente y de coraje”. ¿Cómo definiría esta?

– Diría que ha sido, sin duda, una vendimia de riesgo. Hemos estado todos con los nervios a flor de piel porque es muy difícil aguantar toda la campaña con las amenazas meteorológicas que hemos tenido. Ha sido vibrante la tensión que se ha vivido en muchos momentos y también vibrante la diversidad de vinos que se va a ver entre las diferentes zonas de Rioja con un final de vendimia brutal, brillante. Ha sido un año de grandes esfuerzos en la viña, pero es de ahí de donde vienen las grandes elaboraciones y pienso que este año va a haber auténticos vinos ganadores con mucha, mucha personalidad.

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