El Rioja

El acelerón de Rioja: 24,5 millones de kilos con más tintas que blancas en bodega

La vendimia avanza: 24,5 millones de kilos, con más tintas que blancas en bodega

Las lluvias intermitentes de los últimos días apenas han interferido en la vendimia de Rioja, que ya acumula en sus depósitos más de 24 millones de kilos de uva (13,1 de tintas). Rioja Oriental sigue acaparando todas las miradas con sus 16,5 millones de kilos ya en bodega, pero las máquinas han pegado un gran acelerón desde el pasado lunes, cuando se notificaron unos escasos ocho millones.

Desde el viernes, además, las uvas tintas ya han superado en volumen a las blancas, lo que indica el avance de la campaña 2021, aunque todavía muy lejos de las cifras del 2020 por estas fechas (con cerca de 88 millones de kilos), por lo que sigue constatándose el retraso de la cosecha respecto al año anterior.

En Aldeanueva de Ebro, Teodoro Ruiz aguarda a que llegue la máquina vendimiadora para comenzar a cortar los primeros racimos de tintas. «Las últimas lluvias, sobre todo las de las primeras semanas de septiembre, hicieron engordar los granos y ganar peso, cosa que tampoco necesitábamos porque los rendimientos son los que son». Pero este agricultor estima que la vendimia viene ligeramente superior en volumen al año pasado, «cuando había viñas con menos uva pero mayor grado que dieron casi justo para cubrir la cartilla».

La petición vitícola generalizada es que no vengan más lluvias, pero el tiempo no escucha estas plegarias y ya vaticina chubascos para esta semana distribuidos por toda la región, aunque con mayor incidencia en la mitad occidental. «Siempre que no sean tormentas intensas, sople el ceirzo y no haya bochorno, la cosa no preocupa, pero nunca se sabe», indica.

Entre los pedregales de Tudelilla se encuentra David Bastida muestreando. En Ortega Ezquerro todavía no ha comenzado la vendimia, «quedará una semana aproximadamente para coger los primeros blancos». Ya se sabe cómo son esas zonas frías de La Rioja Baja. Así que no quiere ver agua «hasta noviembre». Las débiles precipitaciones de este pasado fin de semana «no han dejado daños significativos, pero lo que se necesita ahora es que se mantengan estas temperaturas frescas y que sople el viento para que la maduración concluya su ciclo».

Con varios granos en la mano, considera que no faltan kilos en campo: «La cosa parece marchar bien en principio con unos tempranillos y garnachas que van en fechas normales, entre unos 12,5 y 13 grados, y uno racimos que pesan».

A punto de comenzar se encuentra también Abel López en Entrena con espectativas de recoger una uva de mejor calidad que la de 2020. Si el tiempo no le trastoca su agenda, espera para finales de esta semana meter en bodega sus primeras blancas. «Cayeron unos 8 o 10 litros en la madrugada del sábado, pero si sigue lloviendo lo único que puede pasar es que la baya coja más azúcar y baje el grado. Así que ahora necesitamos un tiempo soleado y seco», añade el viticultor.

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