La Rioja

«El consumo de cerveza y de vino no están reñidos»

«El consumo de cerveza y de vino no están reñidos en La Rioja»

Que en La Rioja hacemos buenos vinos es algo que nos gusta gritar a los cuatro vientos, a la par que reconocer que los caldos de nuestra comunidad son apreciados y conocidos tanto a nivel nacional como internacional. Pero en la fabricación de cerveza artesana los riojanos tampoco nos quedamos atrás. Una elaboración en la tierra con nombre de vino en auge hasta que llegó el COVID-19.

«La hostelería ha sido la más perjudicada y por consiguiente los que estábamos a su alrededor. En la comunidad había más artesanos cerveceros, pero han ido desapareciendo», explica Txemi, propietario de Sargs. El problema que encuentran estos artesanos es «la viabilidad. Para ser una cervecera en La Rioja tienes que salir fuera», afirma Manolo, socio del bar Odeón y de la cervecería artesana La Rúa.

El mercado riojano «es difícil, pero tiene su nicho. Hay culturilla», indica Manolo. Porque, a pesar de que mucha gente quiere enemistar los mundos de la cerveza y el vino, en el Odeón aseguran que esto no es así. «El consumo tanto de cerveza como de vino va muy unido, hay tiempo de cerveza y tiempo de vino, no está reñido. Parece que hay que crear un conflicto, pero no es así, las dos bebidas siempre han estado».

Es posible ver cómo cada día más ciudadanos optan por consumir cerveza artesana. «La gente cada vez tiene más interés por las cervezas artesanales, pero es obvio que todavía queda mucho por hacer. Hay que introducir a la gente en este mundo, hay que educar el paladar, pero creo que se está abriendo bastante abanico», apunta Txemi.

Para que el público se adapte a los diferentes sabores de estas bebidas estos artesanos apuestan por realizar catas y festivales de cerveza. El objetivo, demostrar que el sabor de la cerveza artesanal es diferente al de la industrial, comenta el propietario de Sargs: «La artesana llena más que la industrial, porque son más gorditas, más densas. Tienen muchos más aromas e incluso sabores tropicales o cítricos, lo que hace que sea diferente».

Las cervezas artesanas «no son una moda», manifiesta el socio del Odeón. «Que no hayamos tenido aquí esas cervezas o esos movimientos no quiere decir que en el resto del mundo no estuvieran».

«El mundo de la cerveza artesanal se ha nutrido del boom que hubo por las IPA y cervezas amargas, que es lo que ha puesto en el mercado una serie de cervezas que la gente ha empezado a apreciar y a conocer», detalla Manolo. En nuestra comunidad, antes, el público se decantaba por las cervezas belga y alemana, porque eran las que llegaban, pero en la actualidad la gente pregunta por la cerveza de la tierra «y eso es un orgullo», garantiza.

En todas las cervecerías de la cadena del Odeón las cervezas artesanas más consumidas son tipo lager, la cerveza rubia, y después la cerveza tostada que tiene una mayor graduación. «Dentro de La Rúa tenemos dos tostadas de abadía y la Mercury. Las especialidades salen menos, pero a la gente le gusta probar, hay un público muy agradecido al que le gusta experimentar», indica Manolo.

A cada cervecero le gusta un estilo diferente de cerveza. «Cada uno busca lo que quiere aportar a sus cervezas. Yo juego mucho con los purés que aportan aromas totalmente distintos. Tengo una con puré de maracuyá y mango, creándose una cerveza muy fresquita y tropical. Intentamos hacer cosas distintas para diferenciarnos también, siempre buscando la calidad», señala el propietario de Sargs.

La variedad de cervezas ayuda a crear una temporalidad, ya que en el mercado existe un consumo diferente dependiendo la época del año. «En invierno gustan las más fuertes, con más graduación, y en verano las más refrescantes», apunta Txemi. Para los pequeños fabricantes es complicado mantener durante todo el año todas sus cervezas, por lo que esta temporalidad les ayuda a que se cree una necesidad y a disponer de tiempo para hacer pruebas y crear nuevos productos. «Es cuestión de prueba y error, pero no vas a probar cualquier animalada; sabes que hay cosas que más o menos casan y que van a salir. Es como cocinar. Estás continuamente experimentando», puntualiza Manolo.

Pero crear una cerveza que guste a todos «es imposible», confirma Txemi: «Hay que hacer cervezas que tengan salida para todos los públicos». Público, cada vez, más conocedor de la cultura cervecera, que «no está dirigida a una edad concreta, es más, puedes encontrar a gente de 18 años y de 60. La gente está muy abierta a probar y cada vez hay más».

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