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‘Pelotac’, el nuevo método para forjar campeones en el frontón

La pelota mano es uno de los deportes donde más participan en el juego factores externos. El estado del frontón o el material de la pelota y la salida que esta puede tener afectan de manera directa a la estrategia necesaria que el jugador tiene que darle al partido para intentar llevarse la victoria a casa.

Pero no solo los factores externos son determinantes para conseguir que el pelotari logre su objetivo. Al igual que en otros deportes, la técnica que el deportista disponga es importante para que consiga sus propósitos. De esto se ha dado cuenta el expelotari Javier Solozábal. Gracias a la labor que realizó durante muchos años como profesor de Educación Física en un instituto de Nájera comparó el ejercicio de la pelota mano con otros deportes que estaban más avanzados en técnica y le surgió una idea que «llevo aproximadamente 25 años dándole forma».

El proyecto del caracolero es un método de enseñanza con el que se puedan apoyar los monitores para practicar la técnica de los jugadores y a la vez mejorarla. Este sistema tiene dos instrumentos básicos, el aparato de golpeo denominado ‘Pelotac’ y las plantillas, ‘Plantuellas’, que ayudan al entrenador a colocar las pisadas que el jugador tiene que realizar en cada uno de los golpeos.

«Existe un golpeo ideal, que está estudiado y se considera la mejor forma de conseguirlo. Entonces el principal objetivo es lograr que el jugador consiga ese golpeo», explica Solozábal. Para ello, las ‘Plantuellas’ ayudan a colocar las pisadas para que el jugador, desde una posición de partida, pueda realizar los pasos con la amplitud y la dirección adecuadas. Además, estas, junto con el ‘Pelotac’, permiten que el jugador realice bien la carga del brazo, el golpeo y la recuperación.

«El ‘Pelotac’ tiene el brazo torcido. El motivo es para intentar evitar que el jugador golpee de manera directa el brazo con los dedos. Se busca que solo toque la pelota». El actual aparato, que está formado por caucho, el núcleo y la pelota que el pelotari golpea, antes ha tenido otras formas y nombres. «Hemos llegado a hacer cuatro o cinco modelos diferentes del artilugio. De echo al principio lo llamamos ‘Pelotain’, pero al final se ha quedado con ‘Pelotac’. Alguno funcionaba, pero todos tenían un pero, o era muy sofisticado o una mole pesada que había que montar y desmontar. Al final siempre les encontraba algún impedimento».

«He presentado el proyecto a mucha gente. Todos me decían que podía estar bien pero quienes han confiado desde el primer día en mi han sido José María Hernáez, Alberto Solozábal y José Luis Solozábal». Estos tres hombres son lo que desinteresadamente han orientado al expelotari. «Yo iba dando tumbos. Sin el apoyo de estas personas no lo hubiera hecho. Ellos han creído en este proyecto y eso me ha ayudado a mantener la ilusión a tope desde el principio hasta el final».

Por fin Solozábal, después de mucho intentarlo y que jóvenes jugadores probaran el aparato, ve la luz al final del túnel. «Creo que hemos llegado al final del proyecto. Este método y el aparato puede funcionar». Finalmente optar por añadir el caucho al mecanismo le ha ayudado a tener dos cosas que antes no conseguía: mayor dificultad para que el instrumento se rompa y que absorba casi la totalidad de la energía del golpe.

«En la enseñanza hay un principio fundamental, enseñar desde lo más sencillo a lo más complicado», señala el jubilado maestro. El ‘Pelotac’ ayuda a los entrenadores a realizar este proceso de manera completa. «El que no ha jugado a la pelota mano en su vida con este aparato pueden aprender y los que ya han jugado pueden corregir y mejorar».

El procedimiento que se lleva a cabo con la utilización de este método de enseñanza permite a los preparadores ver los fallos de los jugadores: si colocan la cabeza en su sitio, la altura donde realizan el golpe o la recuperación que realizan del brazo. Esto es posible porque con el ‘Pelotac’ y el ‘Plantuellas’ «le obligas al jugador a golpear en el sitio que debe», aclara Solozábal.

La función clave del aparato, golpear en el punto de mayor rendimiento técnico, ayudará a los jugadores a obtener un mejor golpeo y una mejor técnica. Aspectos que, asegura, son fundamentales por el tipo de pelota mano que se juega hoy en día. «Por ejemplo el golpeo de aire, en los tiempos que corren y con las pelotas que hay, es totalmente necesario que los jóvenes lo aprendan».

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