El Rioja

La resiliencia de una Denominación que arranca máquinas

La capacidad de adaptación de una Denominación que arranca máquinas

El sello Rioja dice adiós a una montaña rusa de cuatro años en la que los aplausos iniciales han quedado empañados por una marea de conflictos, internos y externos, que han puesto en jaque el crecimiento de una institución. Lo hace antes de embarcarse, a partir este lunes (21 de junio), en un barco a los mandos de un nuevo capitán: Fernando Ezquerro. El destino, eso sí, es muy probable que se mantenga sobre los mismo ejes.

La Denominación de Origen más antigua de España navega en un contexto de recuperación hacia un escenario que le devuelva los índices prepandémicos y permita a los profesionales que cada día cargan con el nombre de Rioja sobre sus hombros retomar su actividad sin muros de contención. Un viaje que no será sencillo porque todavía queda de sondear algún que otro dique en las inmensidades del sector vitivinícola.

Esta misma semana se conocía el fin, durante al menos los próximos cinco años, de los aranceles extraordinarios estadounidenses a los productos agroalimentarios europeos. Un acuerdo entre la Unión Europea y Estados Unidos que llega después de casi dos años de choques y tras una carga impositiva que afectaba a un total de 213 millones de euros de exportaciones de vino español, de los que 46 millones procedían directamente del vino de Rioja.

Un punto «positivo», por el momento, que devuelve al sector vitivinícola un entorno comercial libre de tarifas arancelarias para avanzar en esa recuperación tan ansiada. El director general del Consejo Regulador, José Luis Lapuente, aplaude la decisión que aporta «oxígeno», aunque asegura que «no ha sorprendido enormemente» porque era algo que se esperaba ya desde hace tiempo. «Ahora hay que abogar para que sea una medida efectiva, ya que es un conflicto ajeno al sector y se trata de un mercado muy estratégico para Rioja».

La otra «palmada en la espalda» de esta semana ha sido el reparto de los fondos estatales a los sectores afectados por la pandemia y que culminan en una partida total de 32,5 millones de euros con destino La Rioja. «Una ayuda necesaria para subsistir y salir adelante», señala Lapuente.

Desde presidencia, el Consejo Regulador habla de un término que honra a todo un año de altibajos en los que Rioja ha sabido dar lo mejor de sí: resiliencia. Para Fernando Salamero, se trata de «un término que no acostumbrábamos a usar y que resume la capacidad de sufrimiento o resistencia y la de recuperación». Su compañero Lapuente se refiere a la relación del vino y la región como un «matrimonio indisoluble» e insiste en la capacidad que hay para «volver a hacer andar a esta locomotora», que tras un año complicado ha saldado el ejercicio con mejores resultados de los esperados.

Todavía está muy presente la denominada por muchos ‘vendimia del COVID’, que dejó un sabor amargo en muchos viticultores y bodegueros por las dificultades antes y durante su desarrollo. Eso sí, el balance final de la añada, con 410 millones de kilos de uva recogidos y 296 millones de litros elaborados en 583 bodegas, concluyó en dos palabras: ‘Muy buena’.

El Consejo Regulador de la DOCa Rioja otorgaba el pasado mes de abril esta calificación a la añada 2020 tras una «rigurosa y transparente» valoración de cerca de 4.800 muestras de los depósitos de fermentación de las bodegas inscritas. Todas ellas sometidas a análisis físico-químicos y catadas por 150 profesionales que sacaron a la luz unas «muy positivas sensaciones», tal como señaló en su momento el director técnico del Órgano de Control, Pablo Franco.

Una calificación que también esconde el reconocimiento al «importante esfuerzo» realizado por todos los profesionales implicados, incluidos los 200 técnicos y auxiliares de vendimia del Consejo Regulador que aseguraron el cumplimiento de la estricta normativa de los protocolos anticovid, así como una entrada de uva en bodega «en condiciones ideales en su conjunto” después de una brotación explosiva temprana que puso a los viticultores en pie de guerra contra las enfermedades y los fenómenos meteorológicos adversos.

En el horizonte de Rioja se mantienen los propósitos de defender la marca y su revalorización en el medio plazo, bajo una «inquietud permanente por mejorar para que la Denominación siga moviéndose e innovando como lo ha hecho siempre», apunta Fernando Salamero, quien ya se despide del timón del Consejo Regulador tras casi 40 años siendo parte activa de esta institución.

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