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Reflexiones rojillas: «Cada vez te gusta más tu equipo y te gusta más tu ciudad»

Que el fútbol sin afición es menos fútbol lo hemos comprobado todos en esta larga travesía que llevamos desde que en marzo del año pasado se cerrasen los campos a cal y canto por la pandemia. Algunos aficionados de Segunda B, como es el caso del Calahorra, sí han podido ver a su equipo en casa con grandes medidas de seguridad. Todos sentados, evitando al máximo los abrazos cada vez que su equipo marcaba o ganaba, sin poder celebrar juntos los triunfos, sin poder llorar juntos las derrotas… pero la afición sigue ahí. En la distancia, aunque ilusionados con los triunfos de sus equipos y desesperados con sus derrotas.

Juntarse esta semana durante unos minutos con aficionados rojillos es hablar de kilómetros, de la posibilidad o no de bajar a Extremadura, sobre expectativas de victoria… Nos reunimos con cuatro grandes seguidores del Calahorra y hablamos con ellos sobre cómo han visto la temporada y qué esperan del equipo en este playoff de ascenso a Segunda. Son Héctor Merino, Javi Muro, Alberto Pérez y Marta Alegría. Unos empezaron antes a seguir al club. Otros, después. Todos ellos viven con pasión al Calahorra. Por diferentes motivos y en diferentes situaciones, pero con la misma ilusión.

Hoy hacen balance de cómo ha sido la temporada para ellos. Hector Merino es el presidente de Crianza Rojilla, la peña del conjunto riojabajeño. Él lo tiene claro: «La temporada no ha sido fácil para el aficionado». El primer año en segunda B, Héctor hizo más de 11.000 kilómetros acompañando al equipo. Iba casi por las mismas cifras cuando llegó la pandemia… Este año no ha podido acudir a los partidos de fuera de casa y ve cómo eso se nota en el aficionado.

«Al final el fútbol es pasión y este año con las medidas de seguridad ha sido mucho más contenida. No hemos podido desplazarnos a los partidos fuera de casa y este formato era idóneo para desplazarnos. Nuestra afición ha demostrado que en distancias cortas-medias ha conseguido movilizar a mucha gente y en las largas, aunque ha costado un poco más, siempre ha habido representación de la afición calagurritana», explica Héctor.

«Además el equipo también lo nota. El día de la Multivera, que ha sido uno de los peores partidos del equipo, si la afición hubiese estado en una situación normal, el equipo habría tenido dos o tres ocasiones más porque se contagia ese ímpetu», remarca Javi. Él no recuerda el día que sus padres le hicieron socio del Calahorra. Su nacimiento fue noticia en los medios locales. «El socio más joven», titulaban las rotativas. Desde entonces siempre ha seguido a su equipo del alma y se siente orgulloso ahora que «en Calahorra ves a muchos críos con la camiseta rojilla, a veces incluso más que con las del Madrid o el Barcelona».

Hablamos con ellos de la importancia de la gesta del Calahorra. «Si ves los equipos que han entrado en este playoff, están los históricos, los de capitales de provincia, los filiales y luego el Calahorra y el Amorebieta. No hay más que ver los presupuestos… que el Burgos tiene un presupuesto cinco veces mayor que el Calahorra», dice Alberto. «Y eso sin contar los que se han quedado fuera como el Recreativo de Huelva, el Deportivo, el Mirandés o el Racing de Santander», recalca.

Ninguno de ellos entiende este formato de la fase de ascenso. «No es bueno para el aficionado. Pierde toda la pasión de poder vivir en tu casa un posible ascenso de este tipo, de poder hacer actos previos», comenta Héctor. «Y a eso súmale que la Federación le hace a los clubes desplazarse hasta allí abajo sin darles un solo duro. Qué menos que pagarles la estancia a los jugadores», comenta Javi.

«A un partido único todo es posible»

Sobre las posibilidades del club de dar la campanada todos las tienen intactas. «A un único partido, todo es posible. Además, este equipo sabe competir», dice firme Javier, quien este fin de semana no podrá estar en Extremadura. «Había que elegir por temas de trabajo entre el partido de este fin de semana o el del que viene y, como estoy convencido de que éste lo podemos ganar, me guardo la posibilidad para cuando nos los juguemos todo dentro de diez días», comenta convencido de la proeza. «Además, si no estás convencido de que no hay una posibilidad de ganar no bajas», dice Marta, que tampoco podrá esta vez estar en el estadio Vicente Sanz por motivos laborales.

Alberto y Héctor sí podrán estar allí. Los dos son de esos aficionados que no se pierden una. Alberto recuerda que ya su padre les llevaba de críos a los tres hermanos a ver al Calahorra cuando se jugaba esa tercera riojano-navarra que tanta calidad tenía. Ahora disfruta de sus tres raciones en una gracias al Calahorra. «Me gusta comer bien, viajar y el fútbol. Con el Calahorra puedo hacer las tres cada quince días», cuenta.

Saben de la dificultad del partido. «Ya sabíamos que nos iba a tocar un primero de grupo y todos son muy buenos, pero hay que bajar con toda la ilusión puesta en poder conseguirlo», dice Marta. «A mi lo que no me gusta tanto es la sede. Hubiese preferido un campo de más renombre y además hubiese sido más fácil encontrar alojamiento», dice Héctor. La realidad es que los precios de los hoteles de la zona subieron de un día para otro. «En Don Benito casi no hay nada donde alojarse y la mayoría de la gente está mirando ya Mérida. Las habitaciones de allí también se van agotando». Él tiene ya hotel en Villanueva. Hector, que es todo un experto en la organización de viajes, calcula ya los calagurritanos que pueden bajar a Extremadura. «Lo normal es que sean unos cincuenta. Si fuésemos cien ya sería todo un éxito». Ahora que el club ha organizado viaje gratuito quizás sean más.

«Con este formato había que ser resultadistas»

También hacemos balance de la temporada con ellos. «El partido clave fue el Izarra. Si se llega a perder ese partido se hubiese preparado porque todo el mundo dudaba. A raíz de ese partido las cosas cambiaron», comenta Javier, que a pesar de no poder viajar con el equipo no se ha perdido ni un solo partido por la televisión. «Es que hasta ese momento tampoco vimos demasiado fútbol», recalca Alberto. «Recuerdo que el día de la Copa me fui cabreadísimo». «Creo que había presión por ganar o al menos por no perder. Es que con este formato no te da opción a fallar. Hay equipos que fallaron y a pesar de tener remontadas muy buenas y terminar muy bien la temporada aún así no ha podido entrar», destaca Héctor. «Había que ser muy resultadistas con este formato», coinciden. El equipo ha ido de menos a más sin lugar a dudas.

Para ellos, la clave del partido contra el Burgos es que no te marquen pronto. «Un partido con empate hasta el final creo que nos beneficia», comenta Héctor.

Diferencias con Ejido

Javier recuerda bien el playoff de hace veinte años. Buscamos las semejanzas y las diferencias con ese partido de hace dos décadas. «La principal diferencia con ese partido de Ejido es que a posteriori se supo que pasaron cosas muy raras. Esas cosas ahora, gracias a Dios, ya no pasan en el fútbol. Hubo unos condicionantes que ahora ya no se dan», comenta.

«Además ahora el equipo es diferente, hace veinte años tenía un presupuesto de los más humildes de la categoría. Eso fue una auténtica proeza», resalta Héctor. Coinciden en que el equipo de hoy puede ser muy similar al de aquella época. «Era un equipo también al que le marcaban pocos goles», señala Javi. «Ahora el equipo es más bloque. Quizás haya menos individualidades que entonces. Si ahora nos preguntases qué jugador es indiscutible de este equipo cada uno diríamos uno diferente. Entonces todos lo teníamos claro. Era Txiki», rememora. Héctor esta vez disiente. «Yo por la calidad y la magia me quedo con el Beramendi de ese año».

Después de ese playoff ha habido años muy malos para el Calahorra. «Recuerdo que se hacía el torneo de futbol 7 en La Planilla porque sabíamos que no nos íbamos a clasificar para el playoff de Tercera. Hemos pasado épocas muy malas», recuerda Javier. «Y puede volver a pasar si no controlas lo económico. Es algo que por otra parte está haciendo muy bien esta directiva», reconoce Héctor. «Que el club sea serio en lo económico luego beneficia también en lo deportivo. Cualquier jugador sabe que si va a venir aquí por una cifra, es esa cifra la que le van a pagar cada mes. Y eso entre ellos lo hablan», enfatizan.

Que la ciudad disfrute de la gesta

Saben que con el tema de la pandemia no va a ser fácil movilizar demasiado a la gente. «Es que todo es diferente a otros años porque con este formato la gente que no es fiel al club casi ni se entera de lo que está pasando», apunta Marta. «Lo ideal es que la ciudad disfrute el sábado con el equipo aunque sea en la distancia», añade. Ella fue la última en entrar en lo que se denomina ‘la familia rojilla’.

«Recuerdo que iba de pequeñita al campo, pero luego dejé de hacerlo cuando me fui a estudiar fuera. De repente, un día fui con mi hermano, me senté con la Crianza y llegué a casa flipando», recuerda. Ya no ha dejado de ir. «Es mucho más que fútbol. Yo en casa si me ponen un partido que no sea del Calahorra ni lo miro. Es una forma de vida. Es la excusa para ver a gente que no ves el resto de la semana».  

«Pero si casi no se distinguir cuándo es o cuándo no es fuera de juego. Lo importante para mí son los colores», afirma. «Esto es mucho más. Un sentimiento de pertenencia. Cada vez te gusta más tu equipo, pero con ello cada vez también te gusta más tu ciudad. Una cosa va ligada a la otra», comenta Héctor.

Sólo le piden una cosa al equipo: «Que compitan, que lo luchen, que disfruten… para este playoff, el lema es luchar hasta el final». Seguro que lo hacen.

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