UD Logroñés

El larguero evita el triunfo del Logroñés ante el Castellón (0-0)

El miedo como forma de vida en Segunda División. Cuando el abismo está tan cerca, las ‘finales’ se convierten en 90 minutos de agonía entre dos equipos llamados a hacer ese día cosas grandes para salvar definitivamente la categoría, pero que no dan más de sí. Y así, un empate (0-0) no parece tan malo por aquello que se ha podido perder y no se ha perdido, aunque el triunfo tenga que esperar otra jornada más. Una semana más de supervivencia. Ya llegará la muerte si es que esta tiene que llegar. Por eso, Logroñés y Castellón han firmado unas sosas tablas este domingo que no solucionan la vida de ninguno de los dos.

El Logroñés ha ganado durante la primera parte en todas las facetas al Castellón. En todas salvo en una: el marcador. Este ha quedado en tablas. En todo lo demás, los blanquirrojos han sido superiores de principio a fin sobre el césped de Castalia. Sólo la nula capacidad de marcar a balón parado de los pupilos de Sergio Rodríguez ha evitado que se fueran por delante en el electrónico. Más de un centenar de saques de esquina (cinco en los primeros 45 minutos) consecutivos lleva el conjunto sin riojano sin marcar. Y lo que queda.

Dos lagunas defensivas han sido el único debe en la tabla de anotaciones negativas. En la parte positiva, un sinfín. Lo mismo el centro del campo que las alternativas ofensivas de Iñaki, Pacheco y Nano Mesa. A punto de marcar ha estado Álex Pérez, pero su disparo se ha ido como un misil a reventar el larguero de la portería de Óscar Whalley. En el rechace tampoco ha podido hacer el primero Nano Mesa. Otro misil directo a la grada. Y así, metiendo el miedo en el cuerpo a los locales, ha finalizado una primera parte en la que Bobadilla también ha estado muy activo en el área rival.

Para el minuto 59, un tuit de la cuenta oficial del Logroñés ha resumido a la perfección lo que ha ocurrido sobre el campo: nada. Con el eufemismo «de ida y vuelta» para decir que estaba siendo de lo más aburrido, la nadería en la que el técnico local, Juan Carlos Garrido, ha querido que se disputara el encuentro.

El Castellón ha entregado el balón al Logroñés y este no ha conseguido transformar su dominio en ocasiones claras de gol. Y poco a poco, los blanquinegros han contado con más presencia en campo rival en cuanto los blanquirrojos han disminuido su intensidad. Era el plan. Buscar una contra en cuanto los riojanos cometieran algún error. Sin embargo, Paulino ha enviado un nuevo mensaje de alerta al rival: balón al palo en un remate tras uan fantástica conexión Pacheco-Iñaki en la frontal del área. Se han juntado los buenos cuando ambos equipos han empezado a perder el miedo.

Y por si uno le hubiera parecido poco, Álex Pérez ha vuelto a enviar el esférico al larguero en un fantástico remate de córner. Casi. Pero no. Otra vez «uy» sin gol a balón parado. El drama de hacerlo todo bien para no sacar ningún rédito. Así ha llegado el encuentro al final. Un quiero y no puedo de Logroñés y Castellón que confirma su posición en la tabla: empatados a 41 puntos, un puesto por encima del infierno -sólo el Cartagena se interpone entre ambos y el descenso-. Dos recién ascendidos que han mostrado sus pocas bazas ofensivas y sus carencias generales. Cinco finales por delante para salvar la categoría.

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