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La empresa logroñesa Spaldin presenta el primer colchón «infinito» de la Península Ibérica

La empresa logroñesa Spaldin ha presentado este jueves, coincidiendo con el Día de la Tierra, el primer colchón de economía circular de la Península Ibérica, un colchón 100% reciclable. José Carlos Quiroga, director comercial, y Óscar Valdemoros, consejero delegado, han estado acompañados del concejal de Medio Ambiente de Logroño, José Manuel Zúñiga. Quiroga ha manifestado al concejal “la ilusión de sumar esta iniciativa a la candidatura de la ciudad como Capital Verde Europea 2023”.

Los colchones son uno de los principales residuos en vertederos. Se calcula que cada año se desechan 20 millones de colchones solo en Estados Unidos y 35 millones más en Europa (principales mercados de Spaldin) debido a la compleja combinación de materiales pegados entre sí, lo que dificulta su separación y que hace que acaben en un vertedero.

Extrapolando estas cifras a Logroño, se puede calcular que unos 9.000 colchones acaban cada año en el vertedero, lo que permitiría cubrir tres veces el césped de Las Gaunas. En La Rioja esta cifra se elevaría a 19.000 colchones, y en España a 2,8 millones (que en fila unirían 6 veces Logroño y Cádiz). El coste de la recogida para las arcas públicas se calcula en unos 18 euros por colchón.

El concejal de Medio Ambiente ha confirmado esta realidad: “Los colchones son un problema en cuanto a su gestión como residuos cuando han dejado de ser útiles. Por eso, esta innovación que presenta hoy Spaldin, una empresa de Logroño, se suma a la concienciación en esa lucha que debemos tener todos y todas contra el cambio climático y también hacia el objetivo de residuo cero, tan importante y en el que el Ayuntamiento de Logroño también está implicado”.

Zúñiga ha recordado la iniciativa que se pondrá en marcha la próxima semana, “con la instalación de los contenedores de materia orgánica, para ir consiguiendo el objetivo final de ser una ciudad con residuo cero”. Por ello, el concejal de Medio Ambiente ha dado “las gracias y la enhorabuena a la empresa Spaldin por esta innovación” y le ha deseado el mayor de los éxitos en esta nueva andadura y por sumarse a ese objetivo de residuo cero”.

Spaldin inició hace años su camino hacia la sostenibilidad siendo pioneros en el uso de materiales limpios y de origen vegetal como la soja y convirtiéndose, además, en el primer fabricante de colchones español y de EE UU en certificar sus productos con la clase I de Oekotex 100, que implica el ser totalmente respetuoso con el medio ambiente y los seres humanos . Posteriormente, desarrolló un colchón reciclable. Ahora da otro paso con un colchón “infinito”.

“En el colchón reciclable, si bien esta concebido para su reciclaje evitando el uso de adhesivos y el empleo de algodón, fibra de coco o crin de caballo, entre otros materiales, en la recuperación de sus componentes se producen mermas y las fibras son convertibles en compost, también con pérdidas; este nuevo colchón infinito se fabrica con solo dos componentes infinitos (porque son infinitamente reciclables sin mermas), el poliéster y el acero, y se produce una relación 1/1, es decir un colchón recuperado permite generar materia prima para fabricar un nuevo colchón: esto implica una circularidad completa”, explica José Carlos Quiroga, de Spaldin.

Spaldin, gracias a su alianza con empresas líderes europeas en el mundo de la economía circular, tanto en el diseño de materiales como en tecnología de reprocesado, ha desarrollado esta alternativa circular para la fabricación de colchones. Esto es posible gracias al empleo de solo dos materiales que presentan una vida infinita: el acero se usa para los muelles y el poliéster para el recubrimiento de los muelles, las capas acolchadas, las fundas, las etiquetas y hasta el adhesivo con el que se unen todos los elementos. Esta es la clave de todo el proceso. El adhesivo permite conectar capas de manera reversible de modo que tras el uso del colchón esas capas, puedan ser separadas de forma sencilla mediante la aplicación de infrarrojos.

Mediante procesos mecánicos, los materiales son transformados en nueva granza de poliéster para fabricar el tejido o capas de confort o en acero para los nuevos muelles de un nuevo colchón. De esta forma nada acaba en un vertedero ya que Spaldin no solo se encarga de la fabricación sino también de la recogida y transformación de esos colchones usados en nuevos colchones con lo que se elimina de la cadena productiva cualquier desperdicio.

El colchón incluye un pasaporte de circularidad: una etiqueta con un chip informa al consumidor sobre todos los componentes, sus fabricantes y las instrucciones para su reciclaje una vez finalizada su vida útil recomendada de 10 años. Este pasaporte forma parte de la política de transparencia medioambiental de la compañía.

Spaldin es la primera empresa en la Península Ibérica que fabrica con esta tecnología y es una de las pioneras en Europa, gracias al acuerdo con la multinacional neerlandesa Niaga (leído en espejo again, por el concepto de circularidad: de nuevo y de nuevo). Niaga, gigante mundial de la industria química y proveedor del adhesivo, ha elegido a Spaldin por su apuesta por la sostenibilidad y la circularidad.

Este nuevo colchón estará en el mercado en el plazo de dos meses, en colchonerías especializadas tanto online como offline. Spaldin lo comercializará a un precio muy accesible, muy poco por encima de un colchón convencional, para que el precio no sea una barrera para la circularidad. El objetivo de Spaldin es que el 50% de su producción sea circular en el plazo de tres años y, además, concienciar a la sociedad sobre el problema que los residuos de colchones suponen para el medio ambiente.

La comercialización de colchones por internet con numerosas devoluciones, debido a las grandes facilidades de devolución (compre, pruebe y, si no le convence, devuélvalo), ha incrementado exponencialmente los residuos generados. Desgraciadamente, la imagen de un colchón tirado en una cuneta en el campo o abandonado contra la pared de una ciudad no resulta extraña a nadie.

La economía circular tiene como objetivo redefinir el crecimiento, a partir de los beneficios que éste aporta a la sociedad, lo que implica desacoplar gradualmente la actividad económica del consumo de recursos finitos y eliminar los desechos. En Estados Unidos ya se está cobrando un canon de 10,5 dólares a las colchonerías por gestión del residuo de colchón.

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