Firmas

Tinta y tinto: ‘Movimiento naranja’

Hace poco más de tres años triunfó el «movimiento naranja». Pocas canciones más pegadizas que la de ese niño mexicano de voz dulce. Ritmo caribeño y música que no te puedes sacar de la cabeza. La letra, menos aún. «Movimiento naranjaaaaaa. El futuro está en tus manos. Movimiento naranjaaaaa. Movimiento ciudadano». Millones de reproducciones en Youtube y noticias en todos los portales de internet. Me pareció entonces un perfecto himno para Ciudadanos, aunque la historia de esta canción surgiera al otro lado del Atlántico para otra formación política. Ya sabemos que el aleteo de una mariposa puede desembocar en un huracán al otro lado del mundo.

El «movimiento naranja» resultaba atractivo por aquel entonces y Albert Rivera se veía como presidente del Gobierno de España. Hablamos de finales de 2017. La moda morada había bajado de intensidad conforme aumentaba el crecimiento económico y el auge de la extrema derecha era todavía una posibilidad tan remota como que un virus llegado de China cambiara nuestras vidas para siempre. El bipartidismo hacía un par de años que había finalizado en La Rioja y Mariano Rajoy estaba al frente del país. Pedro Sanz pasaba sus últimos años en política a su libre albedrío en el Senado, empujado por el «movimiento naranja» que entonces lideraba Diego Ubis. ¿Alguien recuerda a Diego Ubis?

Hagamos un poco de memoria sobre las elecciones de 2015 antes de volver al presente. El PP logra entonces 15 diputados en la Rioja, seguido por el PSOE (10). Ciudadanos y Podemos logran cuatro cada uno. Asaltar los cielos, pero poco. Con la mayoría absoluta en 17 escaños, el «movimiento naranja» fuerza la salida de Pedro Sanz con destino a la Cámara Alta para dar el Gobierno de La Rioja al PP. Presidió el asunto José Ignacio Ceniceros en una sucesión que culminó en un encarnizado congreso celebrado en Riojaforum en abril 2017 (52-48%).

En 2019, la tortilla cae del lado «socialcomunista», que diría el nuevo líder del «movimiento naranja», Pablo Baena. El batacazo del PP (12 diputados) deja en bandeja el Gobierno de La Rioja al PSOE (15 escaños) si Concha Andreu consigue convencer a IU y Podemos (2 diputadas) mientras Ciudadanos se queda en el banquillo con sus cuatro cómodas sillas. Tras un verano de abruptas negociaciones, los socialistas recuperan el poder en la región después de veinticuatro años con el azul tiñendo las instituciones riojanas. Y así, comienza un cambio de ciclo en la política que dos años más tarde todavía continúa con sus réplicas.

Ya en marzo de 2021, con el COVID-19 y la extrema derecha inmersas en nuestras vidas con la misma normalidad que el pan, el recibo de la luz o Netflix, un nuevo «movimiento naranja» sacude el país. Sin Albert Rivera y con Inés Arrimadas como máxima dirigente, una moción de censura en Murcia junto al PSOE provoca un terremoto político de dimensiones (todavía) indescifrables. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, convoca elecciones para que no le hagan el mismo lío en la capital (lo intentan Íñigo Errejón y Ángel Gabilondo) y lo que ayer era blanco ahora es negro. O azul.

En Andalucía y Castilla y León, donde gobierna el PP con Ciudadanos, sus dirigentes se afanan en aparentar normalidad. En Murcia, 48 horas después de anunciar la moción de censura, el PP ya ha conseguido doblegar a tres diputados de Ciudadanos para que entren a formar parte del Gobierno y la operación quede abortada. La vida. La política. La traición vaya usted a saber quién. El «movimiento naraja» consuma el ridículo y pierde en una semana dos gobiernos, la credibilidad y cualquier votante de cara a futuros comicios.

Mientras tanto, ¿qué pasa en La Rioja? ¿Hay algún «movimiento naranja» en la comunidad? Los escándalos de Podemos han hartado a los riojanos y multitud de voces piden a Concha Andreu un cambio. Este consistiría, básicamente, en cargarse la Consejería que ostenta Raquel Romero a razón de 600.000 euros anuales y buscar alianzas con otras fuerzas políticas para finalizar la legislatura. La aritmética es caprichosa y esta sólo aguanta con el apoyo del PP (inviable) o con el apoyo de Ciudadanos (viable). Pablo Baena -conocido como ‘el pequeño Kennedy en el pequeño Logroño del poder- lleva meses trabajando en esa propuesta y haciendo ojitos a los socialistas.

De hecho, bajo la crisis de gobierno que el PSOE protagonizó el pasado verano -cuatro consejeros acabaron fuera del Ejecutivo- siempre ha sobrevolado el rumor de que unas posibles negociaciones con el «movimiento naranja» desencadenaron la tormenta. Negada esta máxima por el secretario general de los socialistas y consejero cesado, Francisco Ocón, poco más ha trascendido sobre esta situación y cuánto hay de cierto en ello, quedando en el imaginario colectivo aquello de que «cuando el río suena…». Lo cierto es que no son pocas las voces que piden a Andreu dejar de mirar hacia la izquierda y echar un vistazo hacia otros lugares.

Por el momento, superado el ‘Sojuela Gate’ y con los presupuestos para 2021 aprobados, La Rioja navega tranquila por las aguas políticas y no hay «movimiento naranja» que se le avecine. Las únicas tormentas para el barco capitaneado por Andreu parecen azotar en el ala de Salud, donde la situación de Atención Primaria y la dimisión de Carlos Zapiola arrecian la nave a la espera de que pase la pandemia y lleguen los fondos europeos. Pablo Baena tendrá que esperar. Al menos, hasta que su partido consiga la fuerza suficiente para ‘pedir’ algún territorio a Ferraz o a que lleguen los presupuestos de 2022. Para entonces quizás ya sea demasiado tarde. Una prórroga y elecciones a la vuelta de la esquina. Lo mejor será ponerse a cantar. «Movimiento naranjaaaaa».

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