Agricultura

Una PAC más verde y exigente: «¿Y la rentabilidad del sector?»

Las OPA riojanas valoran los rígidos ecoesquemas que se implantarán en 2023

Foto: Sergio Ibáñez Pascual

La nueva PAC que entrará en funcionamiento en 2023 será más verde y más exigente para los profesionales del sector agrario. Prueba de ello es el nuevo paquete que se pretende implantar dentro del plan de ayudas directas y cuyo primer borrador ya está sobre la mesa del Ministerio de Agricultura. Los ecoesquemas se presentan así como una guía de prácticas voluntarias encaminadas a incrementar la sostenibilidad de las explotaciones en favor del clima y el medioambiente.

Se estima que estas ayudas cuenten con un 20 por ciento como mínimo del presupuesto de las ayudas del primer pilar de la PAC, pero esta iniciativa, todavía sobre el papel y a la espera de incluirse en el Plan Estratégico Nacional de la Política Agraria Común, no parece contentar del todo a los profesionales del sector agrario: «Son propuestas que pretenden encajar en el mayor numero de explotaciones, pero pedimos que encajen en la totalidad de los casos que son beneficiarios de la PAC», señala el secretario general de ARAG-ASAJA, Igor Fonseca.

«Si un agricultor o ganadero no pueda acogerse a estos ecoesquemas porque no cumple con los requisitos puede llegar a perder entre un 20 y un 30 por ciento del importe de las ayudas que llegaban a su explotación y que le permitían suplir esa diferencia entre los costes de producción y los precios de venta de su producto. Hay que recordar que la PAC es como un mal necesario, porque sin esas ayudas muchas explotaciones son inviables, ya que no son capaces de actuar frente a la gran competencia», subraya Fonseca.

En este sentido, las diferentes organizaciones profesionales agrarias (OPA) riojanas señalan a uno de los primeros ecoesquemas reflejados en el borrador y que apunta a la mejora del manejo de los pastos de una manera sostenible para que no exista ni una sobreexplotación ni un abandono de los mismos, favoreciendo la fijación de carbono de la atmósfera y la prevención de incendios. Todas las organizaciones señalan que en este punto no se tiene en cuenta a la ganadería extensiva del valle, ya que carece de una base territorial propia.

«Para que una explotación mantenga el nivel de ayudas que está percibiendo actualmente se va a tener que acoger a uno, dos o más ecoesquemas, porque el nivel de ayudas que va a recibir a partir de 2023 va a ser menor. En este caso, las explotaciones de ganadería extensiva de ovino y caprino del valle no podrán acogerse al pago que se hace por el ecoesquema del mantenimiento de pastos, porque estos animales se alimentan de barbechos y rastrojeras, es decir, se hace un aprovechamiento ganadero de una actividad agrícola. Algo que no está contemplado en este ecoesquema, por lo que bien habría que modificarlo o incluir uno adicional», indica la secretaría técnica de la UAGR-COAG, Leticia Olasolo.

«También pueden verse afectados aquellos sectores que ya anteriormente no han tenido relación con las ayudas de la PAC, como los de producción intensiva como invernaderos, ganadería porcina, avícola, de vacuno o de ovino caprino en intensivo que no tienen base territorial asociada. Hay que aclarar los requisitos desde un principio para acceder a dichas ayudas porque, conociendo cómo funciona el sistema de gestion y control de la PAC, tememos que en el futuro se pueda dar lugar a la petición de devolución de ayudas percibidas en años anteriores», destaca Igor Fonseca.

«Todo está en fase de andamiaje», apunta Roberto Rincón desde el comité técnico de la Unión de Pequeños Agricultores de La Rioja. «Lo más importante es definir quién va a poder cobrar estas ayudas y qué tipo de ayudas van a ser, porque se puede decir que estos ecosistemas vienen a sustituir al pago verde y buscan cubrir toda la estructura de explotaciones que componen el sector primario a nivel nacional. Pero ya nos topamos con ese primer ecoesquema que afecta a la actividad ganadera y que no parece tener en cuenta a los ganaderos del valle», añade.

Asimismo, Rincón alude a algunos ecoesquemas «que pueden ser difíciles de controlar de cara a la concesión de ayudas, como el plan de gestión de nutrientes o el control del uso de fertilizantes y fitosanitarios para promover una agricultura de precisión». Desde ARAG-ASAJA, por su parte, consideran que «los ecoesquemas deberían ser de carácter plurianual y no anual para que así tengan un mayor efecto sobre el medio ambiente».

Una serie de demandas que los sindicatos ya han planteado al Ministerio y esperan que se incluyan en el próximo borrador de estas ayudas, ya que la propuesta de ecoesquemas no es cerrada y puede variar hasta su publicación definitiva en el Plan Estratégico Nacional. El calendario inicial establece entre mayo y junio la fecha en la que fije el documento y el porcentaje definitivo destinado a estas medidas para que el conjunto del Plan esté listo para finales de 2021.

«Estamos a favor de esta transformación hacia unos modelos de producción más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, pero estas ayudas deben ir acompañadas de unos compromisos mayores que protejan el producto agrario frente a la competencia de terceros países. Se han de establecer una protección de los sistemas de producción, así como de las políticas de mercado y de consumo frente a los productos que vengan de fuera», señala desde la UAGR-COAG su secretaria técnica.

Con la vista puesta en esta futura Política Agraria Común, Igor Fonseca también reflexiona: «Parece que cada vez la PAC va a ser más complicada. El sector nunca se ha negado a introducir prácticas más sostenibles en su actividad profesional, pero creemos que se está perdiendo de vista el foco principal. ¿Qué pasa con el mantenimiento de la rentabilidad de las explotaciones? Parece que ahora prima más lo verde, pero hay que tener en cuenta si el sector está capacitado para soportar esta carga. Lo que no puede ser es que con menos presupuesto, porque ya hablan de una reducción del importe de las ayudas en torno al 10 por ciento, se quiera hacer más, sin contar con la situación desfavorable que vive el sector primario».

«Apoyaremos a todas las explotaciones» 

La directora general de Agricultura, María Jesús Miñana, recuerda que en la elaboración del proyecto de los ecoesquemas, sobre los que se elaborarán las medidas agroambientales y ecológicas, se ha participado conjuntamente entre administraciones y el sector agrario para «aportar observaciones entre unos y otros y mostrar una postura de lo que es La Rioja, sin que ninguna orientación productiva se quede fuera de estos nueve ecoesquemas».

No obstante, tratándose de unas medidas de aplicación con carácter nacional, no habrá posibilidad de plasmar singularidades entre unas comunidades y otras. «Así que deberán ser muy amplias, pero con unos requisitos acotados. Desde luego que a la ganadería del valle hay que darle encaje, bien dentro de un ecosistema o con una ayuda asociada, pero sin dejar de trabajar por apoyar a todas las explotaciones. Tenemos muy presente la singularidad de este sector y también su importancia, pero la dificultad se plasma en que la gestión de esta ayuda no se mide por cabeza de ganado sino por hectáreas de territorio sobre las que recae el beneficio medioambiental», recalca la directora general.

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