Educación

Ingrid Mosquera: «El potencial educativo de Twitter es ilimitado»

El COVID ha acelerado una revolución digital en el ámbito educativo que ha llevado a las instituciones a replantearse la relación existente hasta ahora entre los alumnos, docentes e incluso familias con la digitalización. Más concretamente, los profesores han tenido que formarse y adaptarse a gran velocidad a un nuevo modelo de enseñanza. Antes de la pandemia, los docentes ya reconocían la necesidad de mejorar sus competencias digitales y, de hecho, más de la mitad recibió formación sobre las TIC aplicadas a la educación.

Los expertos aseguran que «para reforzar la resiliencia del profesorado en tiempos de crisis, todos los docentes deberían adquirir las competencias digitales y pedagógicas necesarias para enseñar a distancia, en línea y mediante métodos de aprendizaje mixtos o híbridos, cualquiera que sea el nivel de tecnología disponible».

Ingrid Mosquera, docente de la Facultad de Educación de UNIR, especialista en didáctica, TIC y aprendizaje activo, y nominada a los Premios EDUCA de Abanca 2020 como mejor docente, y ganadora del premio a la innovación educativa SIMO Educación 2019, por el proyecto ‘Construyendo nuestra propia metodología docente’, ha repasado con NueveCuatroUno las principales herramientas utilizadas en el ámbito educativo y la importancia de las redes sociales.

– Durante la pandemia, muchos docentes tuvieron que adaptarse a la educación online ¿cuál ha sido el mejor aprendizaje para docentes? ¿y para los alumnos?

– El desarrollo de las competencias digitales por parte de los profesores ha sido fundamental. En septiembre, con la experiencia reciente del curso anterior, muchos centros pusieron en marcha planes digitales de una manera más organizada ‘por lo que pudiera pasar’. Todos los miembros de la comunidad educativa han aprendido en meses lo que no habían desarrollado en años.

Durante este tiempo hemos sacado grandes conclusiones, sobre todo relacionadas con la solidaridad, el apoyo y los valores. Hemos podido comprobar la relevancia de incidir en el fomento de la autorregulación y la autonomía de los estudiantes. Se vio claramente el cambio en las rutinas de estudio. No es lo mismo que un alumno tenga que estudiar o aprender en el centro que por su cuenta. Es muy diferente que algo te venga impuesto a tener que hacerlo por ti mismo, y eso es lo que quizá haya que trabajar más.

Pero, sobre todo, hemos descubierto lo que necesitamos seguir aprendiendo. La labor de acompañamiento a las familias, el valor de las emociones… eso también ha sido una misión primordial de los docentes y ha servido para acercar más a familias y profesores y ver que todos debemos remar en el mismo sentido ya que tenemos el mismo objetivo: la educación de los alumnos. Los mayores aprendizajes de esta época no han tenido que ver con la tecnología, ni con los conocimientos. Probablemente, han tenido que ver con la vida.

– ¿Qué tipo de herramientas fueron las más demandadas en esos meses?

– La petición fue a diferentes niveles. En primer lugar, hacían falta herramientas de organización: saber dónde encontrar la información, dónde encontrar las tareas… Había que tener un punto de referencia y en ese sentido, quienes no la tenían ya tuvieron que iniciarse en plataformas de trabajo tipo Google Classroom o Moodle.

También fueron muy necesarias las plataformas de videoconferencia: Zoom, Teams, Meet… incluso otras no educativas como Jitsi… Además, uno de los recursos más importantes fueron algunos instrumentos para la comunicación, desde WhatsApp, Classdojo, el propio Classroom, Telegram o Email. Este último, algo básico que muchos alumnos no sabían utilizar correctamente hasta ahora, aunque parezca mentira. Los alumnos saben utilizar las tecnologías, pero para lo que las usan ellos: jugar, redes… Cuestión que depende también de colegios.

Por otra parte, cuando llegó abril se empezaron a requerir herramientas para el trabajo, la interacción, y la colaboración, como Genially, Wakelet, Kahoot, Quizizz, Miró, Padlet, o Google Forms. Y no podemos olvidarnos de las de carácter social: TikTok, Twitter, Telegram, Facebook, Youtube, y Twitch. Hay muchos profesores que las utilizan, además de para comunicarse con sus alumnos, para compartir sus proyectos. Lo que está muy claro es que los adolescentes usan las redes y que puedan ver que hay una parte educativa en ellas les motiva, pero hay que enseñar a usarlas. Igual que les enseñamos matemáticas.

– ¿Cuáles han llegado para quedarse?

– Partimos de la base de que el mundo digital asusta mucho, sobre todo a algunos docentes, pero han descubierto que muchas de estas herramientas son muy sencillas y útiles. Es muy difícil decir cuáles se van a quedar, el tiempo lo dirá. Algunas plataformas seguro. Los colegios ahora son conscientes de que tienen que tener todo digitalizado y centralizado. Pero estamos en un mundo donde el cambio es constante y todo puede pasar. Pero lo que ha llegado para quedarse es esa idea de que no es tan complicado, que hay recursos muy sencillos y nos pueden dar mucho juego. Ser consientes de eso y escoger las que más se adapten a ti, a tus alumnos o a tus circunstancias es un auténtico descubrimiento.

– ¿Cuál ha sido la importancia de las redes sociales? ¿Qué papel han jugado a nivel educativo?

– Fundamental en todos los niveles, tanto a nivel profesional como personal. Nos han permitido, y siguen haciéndolo, la cercanía aunque sea digital y la pandemia retrató la potencialidad de lo digital también para acercarnos. Para los profesores es una fuente inagotable de aprendizaje informal y una red de apoyo y ayuda para encontrar soluciones y ánimo.

– Usted tiene un canal de Youtube con más de 9.000 suscriptores en el que imparte, entre otras cosas, charlas educativas con otros docentes. Además es muy activa en Twitter. ¿Qué consigue a través de estas plataformas? ¿Por qué se las recomendaría a otros docentes?

– La gente debe saber que el potencial educativo de Twitter es ilimitado. Hay un hashtag, #claustrovirtual en el que haces una pregunta y al minuto ya tienes docenas de respuestas. Es una herramienta imprescindible y ha sido mi mayor fuerte de información. YouTube es un excelente complemento donde se están haciendo cosas muy buenas por parte de los docentes. Empecé con las charlas educativas en directo con la idea de que la gente pueda comentar y preguntar. No puede haber un curso de formación mejor para docentes de todos los niveles. Aprendes cosas todas las semanas. Lo que otros hacen en infantil yo también lo puedo aplicar en la universidad. De todo puedes sacar ideas y los propios profesores son los que cuentan qué les sale bien y qué mal con total humildad e ilusión. Es una opción muy buena para hablar entre ellos y conocer la realidad del aula. Eso es Twitter y YouTube para mi. Las redes no tienen que ser un canal de egos, sino una forma de compartir experiencias y conocimientos.

– ¿Cómo es y cómo crees que debería ser la relación entre la educación y la tecnología?

– Es difícil predecir el futuro de este vínculo. Quizá no deba ser una relación de tú a tú porque es fundamental desarrollar la competencia digital, pero las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación ) de alguna manera tienen que estar subordinadas a la educación propiamente dicha. Nunca debemos perder ese punto de referencia. Son como el continente pero no el contenido. Ahora mismo, las TIC deben entenderse como TAC (Tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento) en el contexto educativo.

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