La Rioja

La estación de Logroño, candidata a los ‘Nobel’ europeos de Arquitectura

FOTO: Jesús Rocandio.

La Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja y el Patronato de la Fundación Cultural de los Arquitectos de La Rioja han acordado apoyar oficialmente la candidatura del estudio de arquitectura Ábalos+Sentkiewicz, a los Premios Mies van der Rohe, a los que concurren con la Obra de la ‘Estación Intermodal, Diseño Urbano y Parque Felipe VI’ de Logroño.

Tanto el COAR como la Fundación basan el respaldo a la candidatura en que se trata de «una actuación de gran relevancia para la ciudad de Logroño desde el punto de vista urbanístico y social dado que, tras muchos años, sus habitantes se beneficiarán de la eliminación de la brecha que separaba la ciudad a través del soterramiento de la vía del tren y de la creación de un gran parque en el centro de la ciudad que facilitará la biodiversidad, aliviará la presión urbana y aumentará el bienestar de sus habitantes favoreciendo la continuidad urbana en su diseño y la movilidad peatonal».

La obra propuesta por el estudio de arquitectura Ábalos+Sentkiewicz «aúna infraestructuras, arquitectura industrial, diseño urbano, paisajismo y urbanismo sostenible de forma integral, una de las primeras obras en España en proceso de Certificación BREEAM de Urbanismo Sostenible», subraya el aval emitido por el Colegio de Arquitectos de La Rioja. “Esta actuación representa la constatación de que se puede ordenar el espacio urbano de forma amable y positiva con los recursos de las infraestructuras públicas”, continúa el acuerdo.

FOTO: Jesús Rocandio.

El COAR ha acordado realizar «cuantas acciones fueran necesarias para apoyar la candidatura a los Premios Mies van der Rohe, debido a la importancia que tendría este galardón para la ciudad de Logroño y por el valor arquitectónico y urbanístico de la intervención.

La Estación Intermodal, Diseño Urbano y Parque Felipe VI

El proyecto de ‘Ábalos+Sentkiewicz’ resultó ganador de un importante concurso internacional al poner énfasis en el cinturón verde resultante de soterrar el nuevo paso del tren por la ciudad, cosiendo un trazado antes socialmente segregado y transformándolo en un nuevo circuito peatonal verde en el que las estaciones dejan así de ser objetos icónicos más o menos «originales» para pasar a generar una «colina» o atalaya, mirador de la ciudad y su entorno natural.

Se utilizaron para ello las condiciones naturales del asentamiento de Logroño, en especial la abundancia de agua en el freático, caso singular en la geografía urbana hispana, y por tanto se ha primado la creación de un parque que en esas condiciones fuese fácil de mantener y agradable de usar.

Asimismo, las cinco pequeñas torres residenciales previstas se coronarán con grandes captadores solares que en principio se han pensado para alimentar el agua caliente y quizá también la iluminación pública del parque. Es decir, se ha intentado en todo momento favorecer la vida de los residentes y minimizar el coste de mantenimiento.

FOTO: Jesús Rocandio.

Se habla mucho de circularidad hoy en día y este proyecto urbano es un caso que podría ir aún más lejos porque es ejemplar en muchos sentidos. Si el primer objetivo de la circularidad es el beneficio de los ciudadanos y el medioambiente esta propuesta estableció como primer requisito utilizar esta operación urbana para generar un gran espacio verde público que equilibrase en la medida de lo posible la centralidad histórica generando un polo de atracción al sur. Se ha sustituido una barrera física y, por tanto, social, por un parque que reúne dos lados antes separados y genera gran atractivo y novedad para vivir en la zona.

Una gran franja de tierra artificial se alza para crear un paisaje verde de cubierta y alojar en su envés los espacios públicos de la estación.

La parte más memorable del proyecto es el envés de la gran cubierta-paisaje para establecer un dialogo entre lo hecho por el hombre (piezas ensambladas con un carácter industrial) y lo natural.

Esta apuesta por la sostenibilidad a corto, medio y largo plazo, se traduce en la creación de una gran supermanzana con viales periféricos y viales 100% peatonales en su interior, con el 80% de terreno permeable y con materiales de bajo impacto que sirven como una Solución Basada en la Naturaleza (SBN), permitiendo la absorción de CO2 durante su vida útil.

Premios Mies Van der Rohe

Los Premios Premios Mies van der Rohe pretenden reconocer y recomensar la calidad de la producción arquitectónica en Europa. Este prestigioso galardón persigue como objetivos principales «la excelencia e innovación en términos conceptuales y constructivos».

«Llama la atención sobre la importante contribución de los profesionales europeos al desarrollo de nuevas ideas y tecnologías» y ofrece a los ciudadanos y las instituciones públicas «una oportunidad para un mejor entendimiento del papel cultural de la arquitectura en la construcción de nuestras ciudades».

En cada edición bienal, el jurado designa entre las candidaturas dos obras: una que recibe el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe en consideración a su calidad conceptual, técnica y constructiva-, y otra que recibe el premio Arquitecto Emergente.

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