Crisis del Coronavirus

Lafuente: “Seguimos adaptándonos para que a nadie le falte una cama”

Cerca de doscientas personas ingresadas por COVID-19 en planta en La Rioja, más de cincuenta camas de cuidados intensivos ocupadas por estos pacientes, mientras que la ocupación total de UCI supera el 70 por ciento. Puede parecer la crónica de un colapso anunciado, pero el gerente del Servicio Riojano de Salud, Alberto Lafuente, asegura que “todavía hay margen de actuación en el Hospital San Pedro”.

Ese margen se va incrementando cuando el número de camas habilitadas en la Unidad de Cuidados Intensivos ha alcanzado ya las 77 (inicialmente eran 17) y todavía hay previsiones de ampliarlo más si se diera la necesidad, “porque lo importante es que nadie se quede sin una cama y unos cuidados sanitarios”.

– ¿Qué capacidad tiene el SERIS?

– Lo bueno del Servicio Riojano de Salud es su flexibilidad, esa capacidad de plasticidad tan potente. Con las 77 camas que tenemos ahora en UCI creo que podremos aguantar una temporada porque supone ya un número importante. Pero si no es el caso, tenemos preparada otra fase superior dentro del plan interno. La cifra es muy alta, pero vamos adaptándonos cada día. A fecha de hoy, tendremos capacidad para unos 240 pacientes, y casi 60, entre COVID y no COVID, requieren de cuidados críticos. Si hay que dar un paso adelante y ampliar más, lo daremos. Lo importante es que nadie se quede sin una asistencia médica. 

– La consejera de Salud hablaba de las consecuencias de ampliar ese número de camas de UCI en el incremento de la lista de espera quirúrgica, que podría llegar a 125 días frente a los 75 con los que se cerraba el 2020.

– Es verdad que se va a ampliar la lista de espera de intervenciones, pero eso forma parte de lo normal cuando te toca cerrar quirófanos para atender a pacientes de COVID. En cuanto volvamos a la situación de normalidad se desarrollará un plan de choque en el que ya se está pensando porque lo que no sirve aquí es actuar acción-reacción. Veremos también cómo queda todo después de la pandemia porque la gente va a salir muy cansada.

– ¿Cómo vive el hospital esta tercera ola?

– Lo bueno de ahora es que hemos aprendido mucho de la primera y la segunda olas, por lo que ya contábamos con un plan muy desarrollado. Pero sí es verdad que el sistema está muy, muy tensionado. El abrir más controles implica poner mucho más personal, y no es tan importante el número de infraestructuras como el número de personas que trabajan detrás de cada cama. Hemos alineado todo hacia el COVID-19; tenemos anestesistas, intensivistas, cardiólogos, neumólogos, urólogos, otorrinos, … todos trabajando en el sistema.

– ¿Algo positivo de todo ello?

– Que nos estamos adelantando para que haya atención para todos y eso es consecuencia de un proceso de planificación en mitad del caos. Esta es la situación actual. Pero cabe destacar que no solo se vive así en el hospital, sino que el sistema se trata de vasos comunicantes y ahí entran en juego también las Urgencias y la Atención Primaria, esta última también muy tensionada. Y si se tensiona una cosa se tensiona todo. Aunque llame la atención la UCI, hay más frentes.

– ¿Se localizan más o menos casos que antes?

– Seguimos diagnosticando muy rápido gracias al equipo de rastreadores que tenemos, uno para cada 1.800 personas frente a la cifra recomendada por la OMS (uno para cada 5.000 ciudadanos). El número de estos trabajadores no se redujo ni cuando mejoraron los datos, y menos mal… Llevamos acumuladas más de 250.000 pruebas desde el inicio de la pandemia, realizando unas 2.000 diarias actualmente, y se siguen cumpliendo los porcentajes de antes: de todos los casos positivos notificados, un 10 por ciento va a hospitalización, y de ese, un 1 por ciento ingresa en la UCI.

– ¿Se ha aplicado el mismo protocolo ahora que en las olas anteriores? 

– Estamos aprendiendo muchísimo. Antes, abrir un control suponía una situación estresante; ahora se hace con mucha tranquilidad. Pero sí hemos mantenido desde el principio que los pacientes COVID compartan habitación porque ya de por sí tienen que estar mucho tiempo solos y psicológicamente eso es duro. En cuanto a los protocolos de terapias, aunque no hay un tratamiento específico, trabajamos con la ventilación mecánica masiva, el plasma hiperinmune, algunos fármacos o respiradores que facilitan mucho la respiración. Todos ellos mejoran el pronóstico de los pacientes y permiten aumentar la supervivencia.

– ¿Cómo han cambiado los índices de mortalidad desde marzo?

– Es verdad que la supervivencia es mucho mayor que antes, no tiene nada que ver. En la primera ola la mortalidad fue muy alta, sobre todo en UCI, mientras que en la segunda había un 80 por ciento de supervivencia. Ahora rondaremos esa cifra o incluso un poquito mejor. Aunque los pacientes ahora permanezcan más tiempo en la Unidad de Cuidados Intensivos, unos 17 días de media, ahora son más los que logran sobrevivir al COVID-19. Ahora conocemos mejor cómo funciona este virus.

– ¿Y por qué ahora el virus ataca a gente más joven?

– No sabemos muy bien el motivo por el que la edad media ha bajado respecto a la primera ola. Ahora la horquilla fundamental se sitúa entre los 40 y 70 años y los cuadros de los pacientes que ingresan en la UCI también son más graves. Entran con unos niveles respiratorios muy justos y tenemos muchísimos intubados.

Además, no siempre son pacientes con patologías previas y las secuelas que deja el virus ya no son solo físicas, sino también cognitivas y de estas no se habla tanto como de las respiratorias.

¿Cuánto tiempo cree que tardará el Servicio Riojano de Salud en recuperarse de todo este caos?

– Es algo complejo, pero tenemos claro que cuando todo esto acabe permanecerán muchas cosas de las que hay ahora porque cada paso que se da está pensado para que cuando volvamos a la normalidad haya una mejora. Por ejemplo, de todas las camas de UCI se mantendrán instaladas 43 para dar una visión totalmente distinta a los cuidados críticos, donde se incluirán también Unidades de Cuidados Intermedios. Espero que cuando todo esto pase, esa capacidad de plasticidad de la que hablaba lo sea para un lado como para otro.

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