CARTA AL DIRECTOR

De aquellos polvos, estas piedras

Por todos era sabido la situación de riesgo que sufría el Puente de Mantible. Personas a título individual, historiadores, arqueólogos, técnicos, asociaciones y plataformas para la defensa del patrimonio tanto de la orilla riojana como alavesa veníamos denunciando desde hace años el peligro de colapso del puente que finalmente este domingo vio perder uno de sus ojos.

Visitar la «zona cero» el lunes fue desgarrador. Para quien ama tanto su tierra, su cultura, su patrimonio… la debacle del Mantible puede llegar a ser comparable con la pérdida de un ser cercano y querido. Cosas de la casualidad, al mismo tiempo que el sol brillaba en la parte de la orilla de Laserna, donde el tramo de puente permanece (de momento) de pie, en el lado de El Cortijo reinaba la oscuridad. Y es que si cruzamos a la otra orilla, es precisamente desde el otro margen donde pudo venir la solución hace escasos años con un proyecto diseñado por la Universidad del País Vasco para la rehabilitación y puesta en valor del puente. Desde nuestro margen riojano, la propuesta fue recibida con silencio y olvido, la misma fórmula que se aplica a la mayoría de elementos de nuestro patrimonio.

Y es que el «modus operandi» ya se ha tornado en habitual: nuestro patrimonio cae en ese olvido: alguien denuncia el mal estado, las administraciones miran para otro lado, llega la ruina o el derrumbe y empiezan los lamentos y acusaciones de fuego cruzado. Es entonces cuando uno se pregunta: ¿de qué sirve la calificación como ‘Bien de Interés Cultural’ de cualquier elemento de nuestro patrimonio si quienes tienen que velar por su conservación son incapaces de hacer su labor?

Para conmemorar (por desgracia) los 38 años de su declaración como BIC (el 25 de enero de 1983), el Puente Mantible ha cumplido a rajatabla el patrón mencionado anteriormente. Amparo de protección con la máxima figura normativa de conservación de patrimonio de la Comunidad; transcurso del tiempo quedando alejado de cualquier intención de la administración por dar valor al monumento; progresivo deterioro y olvido al estar fuera de todo presupuesto para llevar a cabo una mínima consolidación; denuncias de personas y colectivos por la situación de emergencia patrimonial; apatía y desinterés político por un tema del que apenas se puede sacar alguna vaga promesa electoral; colapso, ruina o destrucción; sollozo general; comienzo de los reproches entre la clase política.

Todo ello nos lleva a la reflexión de para qué sirve mismamente la figura del BIC si no hay una conciencia ni una responsabilidad por cuidar nuestro patrimonio. ¿A caso sería necesario introducir una cláusula que además de penar los delitos contra nuestro patrimonio, igual de punible debiera ser el hecho de que los gestores, administradores y en este caso políticos omitiesen el deber de salvaguarda y socorro de estos BIC y otros tantos bienes patrimoniales? Ahí lo dejo.

Tras una ominosa década de continuo deterioro el Puente de Mantible se ha caído por culpa de todos, los que estuvieron y los que están. De nada sirve ya arrepentirse. A la infame gestión con la peor concejala de patrimonio que recuerda Logroño y sin que se hiciese ni la más mínima conservación, le ha seguido la falta de celeridad por revertir la situación de manos de los actuales gestores del consistorio. Mantible precisaba de una actuación de urgencia y no de continuos anuncios. Herramientas técnicas, jurídicas y políticas había. En definitiva, la suma de todo ello ha sido la fatal puntilla para nuestro querido puente.

Entre tanto, perdemos todos. Una parte de nuestra historia y de nuestra identidad como pueblo ha sido arrancada de cuajo mientras mañana el sol volverá a salir y los nubarrones cubrirán de nuevo nuestro patrimonio. Y es que mientras no haya políticos y gestores mínimamente comprometidos con nuestros símbolos artísticos e históricos, se hace imposible tener cualquier atisbo de esperanza por dejar a generaciones futuras el legado íntegro que hemos recibido de nuestros antepasados. Se hará sumamente difícil explicar quiénes somos y de dónde venimos.

*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.

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