La Rioja

Empieza la odisea blanquirroja

En un Logroño con casi todo cerrado desde el pasado viernes, la ciudad apenas respira fútbol por sus calles en un domingo de partido. No hay gente en los bares «haciendo la previa» ni bufandas por las calles. Si acaso, alguna mascarilla en el paseo matutino o algún chubasquero con el que evitar el frescor invernal. Y como tampoco se puede quedar para ver el partido por televisión con los «no convivientes», el Whatsapp cobra una nueva dimensión para comentar cada jugada y cada sensación con los compañeros de grada. A falta de abrazos en Las Gaunas, mensajes por el móvil.

A las 15:57, tres minutos antes de empezar el partido contra el Oviedo, mi amigo Luis (nombre ficticio) ha escrito en el grupo ‘exclusivo’ para los asuntos balompédicos. Conviene no mezclar, por ejemplo, con el grupo dedicado a las salidas en bicicleta, el grupo de las despedidas de soltero o el grupo de las incursiones nocturnas en bares y discotecas, aunque este último ya sólo funciona como álbum de fotos para recordarnos que cualquier tiempo pasado fue mejor. «Empieza la odisea blanquirroja». Así de rotundo se ha mostrado el bueno de Luis a las 15:57. Miedo en el cuerpo que ha intentado quitarse con un «jajaja», que intuyo nervioso ante lo que se le viene al equipo de Sergio Rodríguez.

«Empieza la odisea blanquirroja». A tres minutos de empezar la segunda vuelta, las dudas por el futuro a corto, medio y largo plazo. Pese a estar en la zona media de la tabla, empatado a puntos con el rival de esta tarde, todo pinta tan negro para el Logroñés que sólo puede acabar triunfando. Sin los flamantes fichajes que han hecho el resto de equipos de la categoría y sin el capitán Iñaki sobre el césped, todo son «odiseas» para los aficionados blanquirrojos. Poco antes, a las 15:33, otro compañero de grada intentaba también ahuyentar su pesadumbre. «No Mateo (Bogusz), no Santamaría, no party. Empiezo gafando para que ganen».

Y así, con un ojo en el móvil y otro en la televisión, hemos vivido este partido contra el Real Oviedo que deja más dudas sobre el nuevo césped de Las Gaunas que sobre el posible rendimiento del Logroñés. En la primera parte, tres pequeñas ocasiones locales para Rubén Martínez (tras taconazo de Roni), Paulino (tras jugada de Leo Ruiz en la línea de fondo) y Leo Ruiz de volea (tras centro de Paulino). Para los visitantes, otros tantos sustos por medio de Rodri (un balón ha ido al palo tras dar en Álex Pérez y el VAR ha anulado un gol por fuera de juego) y Sangalli.

A las 16:45, mi amigo Carlos (nombre ficticio), ha mandado otro mensaje categórico. No hay ni uno en el grupo balompédido que no pretenda quedar para la posteridad. Tras el cabezazo de Rodri a medio metro de la línea de gol para hacer el primero (anulado por el VAR), la rajadita: «Somos muy malos». Y en el mismo minuto, tras ver la repetición: «Es fuera de juego, creo, pero somos muy malos». La odisea de Sergio Rodríguez y sus chavales continuaba. El miedo blanquirrojo, también.

Ni siquiera el mano a mano de Roni nada más comenzar la segunda parte ha espantado el terror que ya para entonces se apoderaba de los riojanos. El Whatsapp era un hervidero de frustración. «El equipo, en general, desespera». «Poco van a tardar en meternos. No pasamos del medio campo y más madera». «¿Hemos tirado a puerta?». «El único que expone algo es Andy». «¿Bogusz ni calienta?». «El mejor, para mí, Paulino». Intentos de sesudos análisis, acompañados de quejas y enfados ante una plantilla que se sabe limitada por ser recién llegada a la categoría.

A medida que el Oviedo ha ido dominando aún más el esférico, dando entrada a Borja Valle y Borja Sánchez para aumentar la intensidad ofensiva, el empate sin goles se iba confirmando como el menor de los males ante un rival asentado en la categoría. Sergio Rodríguez ha dado entrada a Errasti para sujetar el centro del campo (Roni ha sido el damnificado) y ha finalizado el encuentro con tres centrales al dar entrada a Gorka por Olaetxea. En resumen, sufrido punto para el Logroñés ante el Real Oviedo (0-0) que deja mejor sabor de boca en los blanquirrojos que en los carbayones.

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