Educación

«Hoy más que nunca es necesario un futuro abierto a distintos modelos de universidad»

Hace prácticamente un año, el mundo tal y como lo conocíamos cambió por completo. Al menos, hasta que las medidas de control y la vacuna contra el coronavirus permitan recuperar en la medida de las posibilidades nuestra ‘vieja normalidad’. La pandemia ha acelerado un cambio de paradigma en el que la transformación digital es uno de los grandes pilares y afecta a todos los niveles de la sociedad.

Y ahí la educación juega un papel capital. Especialmente, los estudios superiores, que «deben profundizar en la digitalización a todos los niveles», tal y como recalca José María Vázquez García-Peñuela. El rector de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) defiende que «la unión entre educación superior, tecnología y La Rioja ha sido un éxito» que marca un horizonte ante este nuevo paradigma.

– La pandemia de COVID-19 ha cambiado el mundo. ¿En qué medida ha afectado a UNIR?

– Habría que distinguir varios aspectos. Si nos referimos a la vida académica ordinaria de UNIR, la epidemia no ha alterado ningún procedimiento esencial. Las clases, las tutorías, las presentaciones de TFG y TFM, las evaluaciones, etc, han podido proseguir sin mayores complicaciones. A nivel de gestión, la cultura digital que impera en UNIR permitió que, en apenas unos días, la inmensa mayoría del personal de administración y servicios pudiera trabajar con normalidad desde casa. Por ejemplo, en la sede de Logroño pasamos de 622 a solo 2, prácticamente de un día para otro. Ahora bien, lógicamente UNIR sí se ha visto afectada por el COVID, puesto que es una universidad que vive en el mundo y que, como cualquier organización compuesta por seres humanos, acusa los golpes que recibe la sociedad donde desarrolla su actividad.

– ¿Y cómo han reaccionado ante esa situación?

– Hemos intentado facilitar la vida de toda la comunidad universitaria, especialmente la de aquellos estudiantes que por causa de la pandemia se han visto más afectados. En todas nuestras sedes, hemos llevado a cabo diversas iniciativas de cooperación social para amortiguar los efectos de la pandemia. Desde el primer momento, se hizo lo posible para que nadie que deseara estudiar en UNIR, dejase de hacerlo por culpa del COVID.

José María Vázquez García-Peñuela. | FOTO: UNIR

– ¿Hay cambios que han llegado para quedarse?

– Sin duda. Basta con mirar lo que está ocurriendo con los procesos de digitalización en muchos sectores. Lo que antes podía verse como conveniente o necesario, ahora se ha convertido en imprescindible. No hablo solo del sector educativo, donde ha habido grandes progresos; también en la administración, en el comercio, en la distribución… En el ámbito de la Educación Superior, debemos aprovechar este momento para profundizar en los procesos de digitalización a todos los niveles: docencia, investigación, calidad, certificación, administración y servicios, etc.

– En un contexto de apuesta por el teletrabajo y un fuerte impulso de la educación online, ¿considera que ha llegado el momento de las universidades en línea? ¿Cuáles son los «futuros» de las universidades?

– Es muy acertado ese uso del plural en «futuros», porque en UNIR estamos convencidos de que la Universidad no tiene un solo futuro, sino muchos. En ese sentido, y respondiendo a su primera pregunta, estamos en el momento de todas las universidades, también de las presenciales y las que tendrán un formato mixto. La cuestión que se plantea es cómo afrontaremos desde las universidades el reto insoslayable de la digitalización, que ya ha empezado. Lo más importante de una universidad no radica en el «cómo hace», sino el «qué hace» para cumplir su función social de transmitir el conocimiento a través una buena docencia y para incrementarlo con una buena investigación. Pocas veces como hasta ahora se ha visto tan clara la necesidad de un futuro abierto a distintos modelos de universidad.

– ¿Cómo ha cambiado UNIR desde su nacimiento hasta el día de hoy?

– Considerando la cifra de estudiantes que tuvimos hace una década en nuestro primer curso académico, algunos cientos, a los algo más de 50.000 de este curso, se podría pensar que ha cambiado profundamente. Eso es verdad, pero tampoco sería del todo exacto. Porque lo fundamental en UNIR no ha cambiado. Nacimos firmemente convencidos en las potencialidades de la Educación Superior, de la Tecnología y de La Rioja, y seguimos pensando lo mismo. El tiempo ha demostrado que la unión de estos tres elementos ha sido un éxito.

– Cada vez apuestan más por los másteres y títulos propios, ¿cuál es la idea que van a desarrollar en esta área?

– Apostamos por todas las titulaciones, sin dejar de lado los Grados oficiales, que han ido creciendo hasta el número de 25, más otros que se están preparando. La universidad va incrementando su oferta educativa con la velocidad y flexibilidad que demanda la sociedad. La irrupción de las tecnologías digitales ha provocado que el entorno laboral hoy sea más cambiante que nunca. Una persona que estudió Marketing o Ingeniería hace veinte años está con mucha frecuencia necesitado hoy de formaciones específicas, más cortas pero muy pegadas a la realidad, que actualicen sus conocimientos. UNIR responde a esa necesidad social con una nutrida variedad de maestrías y títulos propios. Pero también crece nuestro número de Grados porque también lo hace el número de personas que necesitan este tipo de formación y desean estudiar con el método en línea de UNIR, que es cada vez más conocido y valorado.

– Y en cuanto a investigación, ¿cuáles son los principales campos en los que actualmente trabaja UNIR?

– Trabajamos sobre todo, aunque no exclusivamente, en aquellos campos vinculados con los aspectos digitales, bien por sus metodologías, bien por los problemas específicos que plantean para nuestra sociedad. En el primer caso está el grupo de humanidades digitales que viene empleando metodologías de análisis digital en las autorías de dramas y comedias del siglo de Oro español. En el segundo se situarían los resultados que ofrece el grupo de ciberpsicología en la detección y solución del acoso a través de las redes sociales y los usos problemáticos de internet. Bien entendido que son solo unos ejemplos de una tarea mucho más amplia.

– Asentada en La Rioja y Madrid, cada vez cuenta con una mayor expansión en América. ¿Cuál es el perfil de su alumnado?

– Realmente, UNIR tiene su sede únicamente en Logroño. En Madrid la tiene su entidad titular, PROEDUCA, que lo es también de otras universidades y centros de estudios superiores. El estudiante medio de UNIR suele ser una persona de entre 30 y 40 años, que desea mejorar su formación y que, por razones personales o laborales, no tiene tiempo de desplazarse a los centros presenciales por el tiempo. Efectivamente, como suele ocurrir con cualquier tipo de organización española con vocación global, UNIR está presente en Hispanoamérica y casi la mitad de sus alumnos reside allí. Pero en UNIR también hay personas más jóvenes o más maduras que están convencidas del valor que la educación tiene para sus vidas. En ese sentido, hay una característica que aglutina a la inmensa mayoría de nuestros estudiantes, al margen de la edad o lugar de residencia: su perseverancia en el esfuerzo y su convencimiento de que, durante el tiempo que estudie con nosotros, nunca se encontrará solo.

– ¿Y qué ofrece UNIR para cumplir las necesidades y expectativas de sus estudiantes de cara al mundo laboral? Siendo este cada vez más veloz en sus cambios y en la creación de «trabajos que antes no existían».

– Ciertamente, hace diez años no existía la misma necesidad formativa que hoy en temas como blockchain o ciberseguridad, por citar dos ejemplos muy actuales. En UNIR sentimos una verdadera pasión por la educación y convertimos la tecnología en su aliada. Tenemos muy presente que debemos servir a la sociedad de la forma que la sociedad necesita en cada momento y, por eso, ponemos en marcha titulaciones que resuelven el déficit formativo que hoy tienen las personas, al margen del lugar donde se encuentren, y con independencia de si acaban de incorporarse al mercado laboral o si ya llevan años en él.
Esta transformación también ha afectado al mundo de la formación profesional. A través de Edix, su Instituto de Digital Workers, UNIR imparte formación orientada a perfiles que desean especializarse de manera acelerada en aspectos como el SEO, CRO, Digital Content, la Gestión del Talento Digital, etc, por citar solo algunas de las profesiones más demandadas actualmente en el mercado laboral.

– Por último, ¿qué vinculación tiene actualmente UNIR con La Rioja?

– Toda. O, por decirlo de otro modo, UNIR tiene con La Rioja la misma vinculación que posee una persona que nace, crece, trabaja, vive y ama La Rioja. UNIR está muy orgullosa de haber nacido aquí y de contribuir modestamente al desarrollo de esta tierra, que tiene una gran capacidad de servicio a sus gentes y al mundo entero. UNIR está muy orgullosa de ser lo que es: una universidad en línea riojana, y por lo tanto española, europea y con vocación universal.

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