El Rioja

El vino ecológico irrumpe a «grandes pasos» en un mercado concienciado

La duodécima edición de los Premios Ecovino regresa a La Rioja el próximo mes de abril, pero antes la Asociación de Sumilleres de La Rioja abordará el panorama de los vinos ecológicos con sello Rioja en una cata-conferencia con seis Ecovinos Oro y Plata premiados en el certamen anterior. Será el próximo miércoles, donde un análisis sensorial de la mano del profesor de la Universidad de La Rioja Antonio Palacios se conjugará con una dinámica de preguntas y respuestas que ahondará en los conceptos de agroecología, permacultura y, más a fondo, en los vinos ecológicos.

Esta sección correrá a cargo de Íñigo Crespo, secretario general de los Premios, quien acercará a los asistentes la importancia del sector y de las prácticas sostenibles que se abren hueco en la DOCa Rioja «de forma imparable». Asegura que es el «único segmento del vino que está en constante crecimiento por encima de todos los demás y, aunque el sector del vino en general lleva estancado bastantes años en materia de consumo, los canales de internacionalización ya exigen el sello de ecológico y las bodegas son conscientes de ello».

Son muchas en Rioja las que han hecho apuestas fuertes por expandir su superficie de viñedo en ecológico y lanzar al mercado nuevos vinos, mientras que otras ya cuentan con el cien por cien de su cultivo transformado. «En las ferias internacionales como Prowine es alucinante el volumen y calidad de los vinos ecológicos, por ejemplo, de Francia, con un potencial indiscutible. Y junto a España e Italia, los principales países elaboradores, están apostando muchísimo por lo ecológico y tienen un crecimiento anual brutal», destaca Crespo.

El periodista Javier Pascual, que repite como miembro del jurado en esta nueva edición de los Premios Ecovino, considera que el concepto de ecológico actualmente esconde un gran potencial, con vinos que ya cumplen todo el proceso de envejecimiento, perfectos para la crianza porque cuentan con una buena base de calidad. «Se ha notado un salto espectacular en la calidad de los vinos desde que se comenzó con este concepto a finales de los 90 en La Rioja, a pesar de que estos primeros vinos ya estaban dando un paso importante», remarca.

Pascual coincide con la opinión de sus compañeros en cuanto a la evolución del viñedo riojano cultivado en ecológico: «Ya hay una buena parte de la superficie vitícola que cumple al cien por cien con los parámetros y exigencias para conseguir esa certificación. Unos viñedos, que mayormente están en manos de bodegas, con los que se mira por la salubridad del producto. En todos estos años de jurado, puedo decir que se aprecia un gran cambio en el propio concepto de ecológico, así como en la calidad organoléptica y las propiedades intrínseca del propio vino».

«La autosatisfacción ha frenado a Rioja»

Lo que pareció irrumpir como una moda se ha convertido en toda una corriente en la que parece que las principales Denominaciones de Origen a nivel mundial le han cogido la delantera a Rioja. «Antes hablabas de ecológico aquí y lo consideraban como un sacrilegio porque Rioja no necesitaba nada más, ya tenía una imagen y renombre. Y en ese pensamiento de autosatisfacción, nos quedamos dormidos mientras el resto de regiones vitícolas cogían carrerilla», manifiesta Crespo.

Sin embargo, en los últimos años las bodegas han echado el pulso y «comienza a entenderse que toca ser más sostenibles y superar unas barreras culturales que en otro países ya las tienen más que superadas». Si se habla de cifras, «La Rioja crece de forma muy lenta en superficie en ecológico a diferencia del resto del país», considera.

«En torno al tres por ciento del viñedo riojano está cultivado en ecológico y si hablamos de la DO tal vez el dato supera el 4 por ciento. Tenemos unas 60 bodegas certificadas para elaborar vino ecológico, pero luego las cifras en volumen evidencian que se hace muy poco vino ecológico», apunta Crespo al tiempo que aplaude los «grandes e importantes pasos que están dando muchas bodegas al transformar todo su viñedo en ecológico porque son conscientes de que es mejor para sus vinos y la naturaleza donde se crían».

«Si lo hacen grandes firmas, por algo será», sentencia. Asimismo, recalca que la producción y elaboración de estos vinos «no tienen por qué encarecer el precio, ya que depende más de la zona de cultivo u otros factores». En lo que sí se encarece, remarca, «es en la mayor demanda de mano de obra, aunque también se reducen las partidas de insumos químicos necesarios, unos tratamientos que además son muy caros».

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