Firmas

Las cuentas de la lechera en la pandemia

Cuenta la fábula que la lechera iba ensimismada echando números y planteándose cómo hacer una gran multinacional de pollos, vacas y terneros cuando el cántaro se le cayó al suelo y su gozo se quedó en un pozo. Las cuentas de la lechera, lo llaman. Y como el hombre tropieza siempre en la misma piedra, no hicimos caso de la enseñanza moral. Ni de la de marzo ni tampoco de la de septiembre.

A la tercera, esta vez, no fue la vencida y al parecer quisimos demostrar que no hay dos sin tres. Después de la experiencia de la segunda ola (en la primera poco o nada sabíamos de cómo iba todo esto) y de que los que saben diesen en el clavo al decir que lo más peligroso de la Navidad estaba en las reuniones familiares y sociales, algunos decidieron que solo se vive una vez. Y ahora… de aquellos polvos, estos lodos. A partir de este momento serán los sanitarios, los que caigan enfermos y los que sufran otra vez medidas estrictas en sus negocios a los que les toque bailar con la más fea. Ya saben, aquello de los gajes del oficio.

Este viernes se cumplen quince días desde Navidad y empiezan ya a escucharse los primeros lamentos de que los test PCR empiezan a retrasarse. No era complicado hacerse una idea de que cuando los contactos son los mismos cuatro días, la llegada del aumento de casos sería también en las mismas fechas, quince días mediante. A más positivos, más pruebas en agenda… el cuento de nunca acabar.

El miércoles, según los datos del Gobierno de La Rioja, se hicieron un total 587 test PCR, de los que 108 arrojaron resultados positivos. Este jueves se han hecho 898 pruebas, de las que 173 han dado positivo. La positividad ronda el veinte por ciento. Pero nosotros seguimos haciendo las cuentas de la lechera. «Si me junté con los míos en Nochebuena y ya hay familias que empezaron con síntomas hace días y algunos incluso han terminado ya la cuarentena, me libro». Pues no. Si has tenido contactos de riesgo, lo más probable es que no te libres. Además, lo que en muchos casos es peor, lo más probable es que no libres a los tuyos.

Será a partir de hoy cuando empiecen a verse los estragos que han supuesto las cenas en familia o las comidas con amigos. Como las meigas: haberlas, haylas. Y como las matemáticas y las incidencias no son las cuentas de la lechera sino que cumplen con establecido, a partir de hoy los casos irán en aumento. La curva ascenderá aún más drásticamente a partir de la semana que viene, cuando a la Nochebuena se sume la Nochevieja, con esa gente que ya se contagió una semana antes, pero que no mostró síntomas.

Y en quince días veremos cómo las camas comienzan a llenarse en unos hospitales que ya de por si están sobrecargados de esfuerzo colectivo. Y a finales de enero volveremos a ver las UCI colapsadas y contaremos los fallecidos otra vez por decenas. Ojalá estas también fuesen las cuentas de la lechera, pero la experiencia dice que no. Va tanto el cántaro a la fuente…

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