Crisis del Coronavirus

Un puente «difícil» y poca «esperanza» en la Navidad para el sector turístico

En situación normal, este puente de la Inmaculada hubiera significado cuatro días perfectos para alcanzar un «no hay disponibilidad» completo en la mayor parte de los alojamientos de la región, pero con el cierre de la comunidad y la situación económica de muchos hogares, las pocas reservas y muchas cancelaciones han hundido al sector.

La ocupación en las casas rurales riojanas «ha sido bajísima, y lo poco que hemos tenido han sido parejas». Las pérdidas acumuladas desde marzo hacen plantearse a muchas casas el cierre temporal o definitivo. «Habrá que esperar a ver qué pasa el primer trimestre de 2021 y mientras tanto intentar reducir los gastos y operar con los mínimos recursos, aunque va a ser un comienzo de año muy muy difícil para nosotros, teniendo en cuenta que ya de por sí enero y febrero son lentos», explica José Joaquín Sanz, presidente de la Asociación de Casas Rurales de La Rioja (Ascarioja).

Un halo de esperanza podría ser la próxima llegada de la Navidad. «Visto lo visto y como no se levante el confinamiento de La Rioja que dé confianza y tranquilidad al turista, va a ser muy complicado seguir en pie». Sanz comenta que en los últimos cinco años viene siendo costumbre y tradición pasar la Navidad o Nochevieja en grupos grandes en una casa rural. «Familias extensas que optan por esta alternativa como un terreno neutral donde celebrar las fiestas. Clientes que repiten y reservan de un año para otro, clientes de cercanía. La mayoría de ellos han cancelado su reserva».

Foto: Ruta del Vino Rioja Oriental

El presidente de Ascarioja señala que, desde septiembre, están recibiendo llamadas de clientes muy responsables. «Un público que quiere cumplir con la Ley y está metalizado con todas las medidas sanitarias para reducir el contagio. Un visitante que ha asumido esa responsabilidad esencial que ha generado a su vez un temor e indecisión a la hora de moverse».

Vermú y poco más en los bares

Como las temperaturas, la hostería ha estado bajo mínimos este puente de diciembre. «La lluvia, el frío y el no poder venir gente de fuera ha desencadenado en cuatro días muy flojos. La Laurel, San Juan y bares de alrededor han estado al diez por ciento: el vermú y poco más», afirma el presidente de Hostelería Riojana, Francisco Martínez-Bergés.

La falta de turismo y el no poder consumir en barra están dificultando la supervivencia de estos negocios. «Ahora estamos con el cincuenta por ciento de aforo dentro del local, pero sin la barra eso se convierte en un veinte o veinticinco por ciento».

La Navidad se antoja dudosa. «Si las cifras siguen como van y el día 19 nos dejan abrir las barras manteniendo la distancia interpersonal, se podrá hacer algo. Si no, será la ruina total». Martínez-Bergés insiste en que la hostelería no tiene la culpa. «Si fuera así los hospitales estarían llenos de camareros. A la gente se le está metiendo miedo sin venir a cuento y creo que ha quedado demostrado en todo momento que nosotros hemos cumplido con todas las normas y nos hemos puesto al servicio del Gobierno para crear protocolos sanitarios de desescalada».

La terrazas en invierno no ‘llaman’, pero este año no va a quedar otro remedio. Hasta el momento muchos negocios han colocado sus mesas y sillas en los aparcamientos de zona azul de la calle, situación que permanecerá, por lo menos, un año. «El Ayuntamiento nos las ha concedido un año, no más. En este momento no podemos cerrarlas por el tema de ventilación y medidas anti COVID, por eso nos estamos gastando un dinero que no tenemos en mamparas, sombrillas… Sería bueno alargar este periodo un poco más por todo lo que estamos invirtiendo, pero no nos queda otro remedio si queremos salvar nuestros negocios». El presidente de los hosteleros indica que el tema de la regularización de las terrazas «está en manos del Ayuntamiento».

No turistas, no hoteles

Sin anestesia. Demetrio Domínguez, presidente de la Asociación de Hoteles de La Rioja, ha confirmado que durante el puente la ocupación hotelera en términos generales ha sido de un cero por ciento. «Todo motivado por el cierre perimetral y, por supuesto, por el cierre de más de la mitad de los hoteles riojanos (unos 60). Solo algún establecimiento suelto como El Echaurren ha rondado el 10 por ciento de ocupación estos cuatro días».

Y lo que viene no pinta bien. «Nos espera una Navidad catastrófica. Damos por perdido el año y ya pensamos en la Semana Santa 2021. En el mejor de los casos, empezaremos a marchar en esas fechas». Domínguez subraya que la situación «no obliga a cerrar, si no a no abrir, que es peor. El cierre perimetral ha calado psicológicamente y ahora la gente no está preparada para hacer turismo».

Y después de Navidad, ¿qué? «Nos lo están advirtiendo ya. En enero seguramente haya una tercera ola y eso nos frena completamente a todos. Hoteles emblemáticos como Los Agustinos, Balneario de Arnedillo, Marqués de Vallejo o el Mercure Carlton Rioja están cerrados y los que ofrecen servicio lo hacen exclusivamente por alojar a personas que vienen por motivos laborales. Así no podemos mantenernos».

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