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Firmas

Gol en Las Gaunas: Taponazos en la cara

Su madre le puso nombre de portero sin saberlo ni pretenderlo: «Це в його житті те, про що мріє». Que viene a ser: «Yaroslav, amante, haz con tu vida lo que sueñes». Poco más hay que decirle a un hijo. Y Yaroslav decidió desde bien temprano ser guardameta. Decisión que tomó tras solo dos partidos como jugador de campo.

Yari Meykher, que entonces no levantaba ni un par de palmos del suelo, se puso en la portería por la ausencia del portero de su equipo. Minutos después recibió un pelotazo en la cara. Un pelotazo bien dado. Y su reacción inmediata fue la de seguir en la portería. «Esto me gusta», ha reconocido en SER Deportivos La Rioja de la Cadena SER que dijo tras aquella primera vez. No se le olvida. Espabila casi lo mismo un balonazo en la cara como un buen zapatillazo de tu abuela. “Mis abuelos me cuidaron muy bien, me dieron la mejor educación posible”, mientras sus padres se ganaban un jornal a miles de kilómetros de distancia.

Superó, con ese pelotazo, la prueba del algodón… ésa que no engaña. Dicen que hay dos clases de ciclistas: los que se han caído y los que se van a caer. Dicen que no eres entrenador de fútbol de verdad hasta que no te han despedido un par de veces. Sergio Rodríguez sigue lejos de licenciarse en los banquillos del fútbol profesional por este motivo. Sin embargo, Lotina es una referencia en esto de los banquillos. Y dicen que no eres portero hasta que no detienes un pelotazo con la cara y tu reacción inmediata es la de seguir bajo palos.

Muchos hemos recibido un taponazo en la cara: lloras, te cabreas, te encoges de hombros, bajas la cabeza, pides el cambio y te despides para siempre de ser portero. ¡Que eso no es vida, hombre! Que aquí hemos venido a disfrutar, no a evitar goles. «Lo de joder la fiesta del gol es para los locos de remate», dicen los veteranos del lugar.

Tras un pelotazo en la cara, las ideas se aclaran; casi tanto como cuando el balón choca en la zona donde los abdominales pierden su casto nombre. Yari Meykher decidió ser portero porque el pelotazo no le pasó factura. Tras un taponazo bien dado en la cara en tu primera experiencia vital en la portería, las ideas se despejan a toda velocidad. O sí o no. El balonazo en la cara es el Vicks Vaporub del fútbol. Y Yari respira con alivio bajo palos, por lo que pudimos ver el pasado sábado. En su debut, dos paradas de mérito y casi le saca un penalti a Borja Bastón. “Le vi un par de vídeos, y sabía que debía aguantarle todo lo posible”. Estuvo a milímetros de sacarle la pelota: “Me asusté un poco al pensar que casi se lo paro. Hubiera sido como un cuento”.

Yari toma decisiones, como le han enseñado en su familia. Esta gente es de tomar decisiones importantes. Así que no pierden mucho el tiempo con un pelotazo bien dado en la cara de su pequeño niño rubito ucraniano con aspecto frágil pero duro como el cuero. “Venga, Yari, que en un segundo se te pasa”. Que hay que tomar decisiones importantes. Hay que espabilarse. Porque marca más que un pelotazo en la cara tener que hacer las maletas para salir de un país del Este hacia el sol de Murcia para trabajar. Tiene que marcar, sin duda, más que un balón de fútbol en toda la cara ver cómo tus padres se marchan y te quedas con tus abuelos. Cinco años sin papá ni mamá, que envían dinero desde España para algún día reencontrarse.

Cinco años, y la vida te lleva de un pueblecito de Ternópil a San Pedro del Pinatar, en la Manga del Mar Menor, para un reencuentro intenso y breve en los tiempos que maneja cualquier familia unida. Porque Yari Meykher, tras el reencuentro a los cinco años, primero, salió con doce a la cantera del Villarreal, y, luego, con quince, a la del Espanyol, para firmar cuatro años después y ya la temporada pasada con el Logroñés. Así que poco problema con echar de menos a los padres. Poco problema de adaptación a una nueva vida lejos de casa. Nació lejos de sus padres y siempre ha estado buscando su destino: ser portero de fútbol.

“Ternópil es una zona cerca de Polonia”. Es más, esta zona ucraniana ha sido en ciertos momentos de la historia territorio polaco. “Aquí me cuidaron mis abuelos hasta que pude viajar a España, donde mis padres emigraron para poder trabajar”, ha explicado Yari Meykher tras su debut en LaLiga SmartBank. “Me ha dicho que lo disfrute, que estaban muy felices por mí y que aproveche la oportunidad”. Seguro que sus padres se quedaron tan ‘ojipláticos’ como su hijo al saber minutos antes del partido que Miño no podría jugar por lesión, y que por tanto le tocaba defender la portería del Logroñés en Segunda. “Cuando me lo dijo Sergio Rodríguez me quedé con los ojos como platos”, afirma con absoluta naturalidad. ¿Qué le dijo el técnico antes del partido? “Me dio un par de consejos por si finalmente tenía que jugar: me dijo que me iba a ayudar todo el mundo, que pensara como si fuera un partido más, y que estuviera como en los entrenamientos”.

¿Cómo y por qué llegó Yaroslav Meykher al Logroñés? Lo explican quienes le trajeron la temporada pasada. Eduardo Valdovinos, responsable de ‘La Viña’ blanquirroja, asegura que “estábamos buscando un portero para suplir a Aitor Embela, que terminaba su relación con el club”. Ya habían oído hablar de Yari, “le habíamos visto en unos cuantos vídeos”. Y comenzó la negociación.

“Era, entonces, un portero recién salido de juvenil, con mucha proyección y sobre todo mucha personalidad para la edad que tenía”. Destacaban los informes que manejaba el Logroñés que era capaz de cometer un error grave y a la siguiente jugada salvar tres goles. Aseguran ahora los nuevos informes de Yari que “su gran virtud es su personalidad”, que le viene de cuna, de una vida marcada por los cambios vitales importantes, y “los reflejos bajo palos”, que ha ido adquiriendo con mucho trabajo constante.

Valdovinos recuerda que “en el Espanyol estaban dos porteros más: uno internacional sub’18 y el otro sub’17, ambos con España. Estaban contentos con Yari pero apostaron por los otros dos. Aún así, cuando hablé con el Espanyol me dijeron que no me lo pensara, que podía llegar arriba por sus condiciones”. Acaba de debutar en Segunda. Por una serie de catastróficas desdichas, pero la vida viene como se da y hay que aprovechar las oportunidades.

“La jugada es rápida”, asegura Yari sobre el inicio del encuentro frente al Leganés. “Hice lo que pude”, cuando sacó de puros reflejos el remate de Tarín en el minuto cinco, que fue la primera intervención de Yari como jugador del primer equipo. “Sí, me quitó tensión. Al final cuando debutas puedes estar nervioso o no, pero sí tienes tensión. Así que sí, me ayudó mucho parar ese remate”.

Y todo por un pelotazo, esta vez, bien dado en la cara de un niño que sigue haciendo carrera tal y como empezó: recibiendo pelotazos lejos de sus padres. Pero la vida no es fácil… tampoco para los futbolistas.

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