La Rioja

Los ires y venires de la Gran Vía: pasado, presente y ¿futuro?

Los ires y venires de la Gran Vía de Logroño

«Por aquí pasaba el tren. Luego algún lumbreras decidió aprovechar las vías para modernizar Logroño y poner un tranvía. Aquello fue una locura. No duró casi nada. Había accidentes casi todos los días». Así describen los mayores la que lleva siendo hace muchos muchos años la arteria principal de la ciudad: la Gran Vía.

Como buen centro neurálgico, ha visto cómo se erigían sobre sus pies los edificios más emblemáticos de Logroño: el cine Olympia, el Gran Casino, La Torre Blanca y La Torre de Logroño (arrasada por ETA en 2001)… y desde 1975, cuando se denominó Gran Vía del Rey Juan Carlos I, ha sufrido varias modificaciones. Las principales, la reurbanización de 1992 con su primer parking subterráneo y su posterior remodelación completa en 2007.

El objetivo de convertirla en la principal arteria comercial y de paso de la capital riojana, sea como fuere, está cumplido. Actualmente son 147 los establecimientos que se mezclan con elegantes portales que custodian casas señoriales con grandes balcones de los que, de un tiempo a esta parte, penden banderas del país y la región.

Oferta variada

Cualquier cosa que necesites la puedes encontrar. Del total de locales comerciales, 45 son tiendas de ropa: de niño, hombre, mujer, económica, algo más cara, tallas grandes, pequeñas, de fiesta, de sport… joyerías y complementos. Y para acompañar el look, los zapatos. La oferta de estos productos siempre ha sido muy variada en la Gran Vía, pero de un tiempo a esta parte es mayor si cabe. Los negocios de las zapaterías crecen por meses y a cada paso que das encuentras una. En total ocho, las más recientes ampliando su oferta con moda urbana.

Las perfumerías son otros de los locales que no pueden faltar en una calle comercial. Hoy en día, la Gran Vía de Logroño acumula seis cadenas diferentes con siete establecimientos en total. Nunca vacíos, son los negocios que más suelen ampliar su horario y más ofertas proponen.

Y entre compra y compra, «cafecito». Trece cafeterías a lo largo de toda la avenida y la mayoría con espaciosas terrazas. Y si el alto en el camino tiene que ser más breve, cuatro tiendas de golosinas se reparten en ambas aceras.

Además de las tiendas de ropa, las ópticas y los bancos son los que más habitan en el centro de la ciudad. Once de las primeras y diez de los segundos hacen que, mires donde mires, una de las dos estén ahí. Y tras ellos, las inmobiliarias (5), tiendas de móviles (5) y agencias de viajes (4).

Pero los servicios no paran aquí. A los negocios anteriores hay que sumarle los dos hoteles que abren y cierran la calle; dos farmacias; el Centro Cultural Caja Rioja; dos estancos; tres herboristerías; un salón de juegos; dos peluquerías; una librería; una administración de lotería; una tienda de precocinados; y dos de embutidos.

La actividad no solo se encuentra en los bajos de la calle. La Gran Vía es una de las zonas donde más oficinas se encuentran en las entreplantas y pisos de los edificios. Corredurías de seguros, gestorías, despachos de abogados, academias escolares o médicos de todas las especialidades dan vida desde primera hora de la mañana al cogollo de la ciudad.

Ir y venir

Sin embargo, la vida en la Gran Vía no es fácil. A día de hoy catorce locales permanecen cerrados a cal y canto sin visos de nueva actividad. «El cambio es continuo en toda la calle. Cada dos por tres ves tiendas nuevas y otras que se van, o porque cierran o porque se trasladan. Gran Vía sigue siendo una zona a la que la gente no para de venir, tanto los logroñeses como los turistas. Aquí hay parking y tiendas, todo al alcance de la mano», explica Jesús, dueño de El Juglar, negocio que lleva en esta calle 25 años.

Y es que son muy pocos los comercios que permanecen con el paso de los años. Además de El Juglar, Hogar Textil es de las pocas tiendas que resisten el tirón. «Nosotros llevamos aquí 43 años, siempre con los mismos dueños. Antes había comercios muy buenos en la Gran Vía, pero no sé porqué se han ido a otras calles. Esta sigue siendo una zona magnífica para los negocios, además con calidad, pero cada vez se ve más locales cerrados», cuenta Iván desde esta emblemático local.

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