La Rioja

No todo son críticas a ‘Logroño calles abiertas’: «Las calles han recuperado valor»

‘Logroño calles abiertas’ ha llegado a los barrios de Madre De Dios y San José. Las nuevas y coloridas reformas urbanas buscan dar prioridad al peatón, ampliando el espacio de las aceras, creando zonas pacificadas o reduciendo el límite de velocidad máximo a treinta kilómetros por hora, entre otros cambios. Así, como con cada novedad, entre vecinos y comerciantes existen detractores y defensores. Dentro de esta última categoría se encuentra Julio, un lector de NueveCuatroUno que ha escrito una carta para poner en valor los beneficios de estas «calles abiertas».

Este logroñés comenta que la junta de la Asociación de Vecinos Madre de Dios está emplazando al barrio a un proceso de evaluación de las actuaciones, no solo en lo concerniente a la movilidad sino en un proceso más amplio de las necesidades urbanísticas, de espacio público, de los entornos escolares seguros, la habitabilidad, seguridad y otras necesidades sociales y económicas. Por su parte, la Asociación de Vecinos San José está reclamando medidas similares previstas que han quedado retrasadas al suspenderse el procedimiento de emergencia.

Logroño Calles Abiertas. /Foto: Nuria Pajares

Asimismo, este vecino ha querido recalcar que distintos colectivos como Logroño en Bici o Logroño Andando «llevan muchos años reclamando este tipo de actuaciones ya incluidas en el PMUS 2013-2025, pero que sin embargo el anterior gobierno municipal utilizó para aumentar el estacionamiento ilegal y la doble fila en la calle Cigüeña, llamando a eso ‘pacificación del tráfico'». «Algunos comercios aledaños comienzan a reclamar medidas semejantes en calles afectadas por exceso de velocidad y la sempiterna doble fila, como en la calle Senado», ejemplifica.

«El modelo de supermanzanas puede parecer nuevo en nuestra ciudad», reconoce, detallando que lleva muchos años extendiéndose por ciudades cercanas. «Abundante información puede encontrarse en las redes de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, por ejemplo», recomienda, poniendo en valor, además, que en ‘Logroño calles abiertas’ «han participado agencias de referencia estatal e internacional de la altura de Gea21, al frente de la cual está Alfonso Sanz, uno de los más grandes promotores de la sostenibilidad del espacio público». Sin olvidar la cultura, ha querido recordar en su carta el programa que durante estos meses han organizado la Biblioteca Rafael Azcona y el Ayuntamiento de Logroño en torno a su área pacificada.

«Soy un vecino que trabaja en el barrio y estoy orgulloso de que las mejoras del espacio público no solo se apliquen en los barrios ricos devolviendo el espacio de la calle para la vida aunque sea mediante intervenciones rápidas con pintura por el momento», reivindica.

Así, este logroñés apoya estas nuevas labores urbanísticas que buscan «reequilibrar los usos de la calle, usos que son muchos más que aparcar en doble fila en la puerta». «Se nota instantáneamente en cómo ha descendido la peligrosidad y el ruido del tráfico», defiende. «Más importante es aún recuperar el espacio público para el bien común en barrios con viviendas antiguas y pequeñas, pero que conservan cultura de calle y tienen mucha mezcla de población. Al impedir a los coches atajar a través del barrio, las calles han recuperado valor para estar, hablar, pasear, cuidar… y el sonido ha cambiado dramáticamente».

«Ahora que solo está el tráfico que de verdad viene al barrio, se escucha a todas horas a los niños jugando en vez del ruido de los coches», pone en valor. «No parece mal negocio tener sitio para aparcar tres minutos más lejos si a cambio se recupera así la calle, aunque algunos solo miren por su egoísmo y crean al principio que van a vender más haciendo como el hipermercado, imponiendo la ciudad para el coche por encima de todos y de todas».

Este vecino de Madre de Dios también defiende que, en un contexto de emergencia sanitaria y climática, «se hace imprescindible las mejoras en espacio público para aumentar la distancia interpersonal». «Aunque se esté demostrando que las partículas de contaminación pueden transportar el virus, además de las complicaciones respiratorias que ya de por sí causan, más si cabe esta enfermedad… nada, hay a quien solo le importa el coche en la puerta a todas partes. Hasta para comprar chuches. Todo un ejemplo cívico y pedagógico», finaliza.

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