La Rioja

FOMO

Ahora que nos gusta ponerle etiquetas a todo y Enrique Ponce ha vuelto a las portadas de las revistas del corazón, me he enterado de que «el miedo a perderse algo» también tiene nombre oficial: FOMO (fear of missing out). Facebook, Instagram, Whatsapp y el móvil todo el día encima nos han abierto una ventana al mundo que, en ocasiones, resulta contraproducente. Tú estás tirado tranquilamente en tu sofá y ves que el resto de vidas siguen girando con vacaciones en la playa, restaurantes chic, gin tonics con siete frutas diferentes, fiestas con amigos y miradores en cañones naturales espectaculares. Incluso un carrusel de noticias sobre el COVID-19, la economía, la política y los sucesos que no hay redacción en el mundo capaz de gestionarlo.

Los primeros estudios sobre el FOMO apuntan que tres de cada diez personas (entre 15 y 34 años) lo sufren y yo tengo que reconocer que soy uno de ellos. Me fui de vacaciones el 1 de agosto y padecí un pequeño ataque de ansiedad, ese «miedo a perderme algo» durante mis días de descanso y asueto. ¿Y si el Logroñés ficha a su delantero de referencia esta semana y no me entero? ¿A quién voy a animar la temporada que viene? ¿Y si hay un brote de COVID-19 en mi pueblo y ando yo tranquilamente en el bar sin enterarme de nada? ¿Y si sale la última temporada de La Casa de Papel en Netflix y para cuando voy a verla ya me han hecho cinco spoilers? ¿Y si Enrique Ponce vuelve a cambiar de pareja con el mismo arte que tenía para cambiar la muleta de mano? ¿Y si tenemos una crisis de Gobierno en La Rioja que hace saltar por los aires el gabinete de Concha Andreu? Y si…

Los rumores en el pequeño Logroño del poder no paraban de sucederse en los últimos días de julio y mi FOMO iba en aumento. Tenía miedo a irme de vacaciones y que a mi vuelta hubiera tantos cambios en el Gobierno que debiera ponerme a estudiar. Y también a que no hubiera ningún cambio. Entonces sería que nos estábamos perdiendo algo. O no. Quién sabe ya nada. Lo mismo cambiamos de consejeros en Gobernanza Pública y Servicios Sociales como en Educación. Unos porque la bicefalia que llevó al PSOE al poder ya no funciona y otros porque el mando único en el PSOE ya no funciona. Quien dice consejeros, dice directores generales. Los típicos mandos intermedios. En estos casos sólo se me ocurre recurrir a Joaquín Sabina, que las ha visto de todos los colores: «Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido».

Y así ha sido. A mi regreso a nuestra vetusta redacción en Avenida de Portugal he hecho un pequeño repaso a lo ocurrido en mi ausencia por aquello de calmar mi FOMO. No andaban desencaminados los rumores en el pequeño Logroño del poder sobre el terremoto en el gabinete de Andreu, pero no podían estar más equivocados los tiros finales y aquí iba a haber más que en una película de vaqueros. En un lunes 3 de agosto para la historia de la política riojana, los planes que habían salido a primera hora del día en la portada del periódico también saltaron por los aires. Vaya, vaya. Dos protagonistas en lo que llamaremos el «lunes de los cuchillos largos». Los dos primeros damnificados: Luis Cacho (consejero de Educación) y Chus del Río (portavoz del Gobierno). Para el jueves ya había dimitido José Luis Rubio ‘El Cadenas’ (consejero de Sostenibilidad y Transición Ecológica) y para el viernes ya sabíamos que los cambios también se llevaban por delante a Inés Royo y Yolanda Ilundain en el área de comunicación. Entre medias, el cese de la directora general de Educación, Pepa Iriarte, y el nombramiento de Alberto Abad para «innovar» en la misma consejería.

Menudo carrusel. ¡Hay gol en Las Gaunas! ¡Penalti en Vara de Rey! ¡Falta peligrosa en la Fombera! ¡Roja directa en el IER! Y no parece que la cosa haya finalizado con las llegadas de Pedro Uruñuela, Álex Dorado y Sara Alba a Educación, Sostenibilidad y la portavocía, respectivamente. Ahora que he conseguido calmar mi FOMO y conectar brevemente con ese pequeño Logroño del poder que no para de lanzar rumores, vuelven a sonar tambores de guerra en el Palacete (lo llamaremos ‘el Elíseo’ por darle un toque más francés). Se dice, se oye, se comenta… que Francisco Ocón y Ana Santos vuelven a estar en la línea de salida, pero quién puede saber ya si son los ecos de aquel «lunes de los cuchillos largos». Sin consultar previamente a ninguno de los citados en este artículo por aquello de no alimentar el mencionado FOMO, también se dicen, se oyen y se comentan posibles cambios en las direcciones generales de Cultura, Empleo y Deporte.

Va aquí una pequeña aclaración para los no (muy) iniciados en la política riojana. Serían tres destituciones más a las ya mencionada de Gobernanza Pública y Servicios Sociales. Todas ellas en la Consejería de Educación: Cristina Rodríguez (Empleo), Ana Zabalegui (sustituta esta misma legislatura de Diego Iturriaga al frente de la cultura riojana) y Raúl Martínez (Deporte). ¿Quién da más? Lo único cierto es que no hay ninguna certeza sobre los posibles ceses y nombramientos. «Sólo sé que no sé nada». Y tal. Del valle del Cidacos al valle del Najerilla calientan en la banda. Suenan los tambores de guerra en el Elíseo y el baile de sillas no ha acabado. ¿Serán esta semana? ¿Afectarán nuevamente a consejeros?

«Estoy teniendo buena aceptación con la gente que estoy hablando. El problema es que a mí me gustaría reorganizar la Consejería. Hemos hecho una propuesta a Función Pública y se está estudiando. Yo creo que empezaremos el curso (7 de septiembre) con una nueva estructura. Poco más le puedo adelantar y decir hasta que no se apruebe en Consejo de Gobierno», reconocía Pedro Uruñuela en Radio Rioja (Cadena SER). Toca esperar entonces y no se hable más, que el pequeño Logroño del poder está muy revoltoso. Todo sea por calmar el FOMO.

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