La Rioja

Logroño calles abiertas: entre el descontento y el escepticismo en Madre de Dios

Confusión generalizada entre los vecinos y trabajadores del barrio Madre De Dios ante los cambios en sus aceras y carreteras. Fue el pasado 18 de junio cuando el concejal de Urbanismo Sostenible, Jaime Caballero, presentaba estas modificaciones, dentro del programa ‘Logroño calles abiertas’. El objetivo es claro: priorizar al peatón.

Dos meses después, las personas residentes y con negocios en la calle Alcalde Emilio Francés (perpendicular a Avenida de La Paz) muestran sus reticencias a este nuevo mapa. «No favorece nada al comercio», critica Alfonso Tomás, dueño de la tienda de papelería Di-dac (más de veinte años de vida en el barrio).

Tras la pequeña obra, la carretera de acceso ha cambiado de sentido, cerrándose, además, a la altura de la Biblioteca Rafael Azcona, con el fin de crear un área pacificada. «Nos han dejado en punto muerto. Muchísima gente entraba por Avenida de La Paz todo recto hasta aquí y ahora con la Biblioteca se ha cortado la calle y se vuelven locos para entrar», lamenta. «Vinieron y arrasaron. Tal cual».

«Y los transportes ni hablamos. Tenemos transportes descargando a diez metros y para poder dejarnos la mercancía se tienen que dar una vuelta de cuatro o cinco calles para llegar hasta nuestra puerta estando ahí, justo al lado», añade. Su vecina Merche Díaz de Cerio, una de las propietarias de Muebles Moral, muestra su descontento en la misma línea. Lamenta la desubicación de sus comerciantes ante la nueva distribución urbanística, así como la eliminación de zonas de carga y descarga, cruciales para su negocio.

Díaz de Cerio reside en Vara de Rey (también con cambios recientes) y entiende la necesidad de descongestionar de tráfico esa zona de la ciudad, pero no le parece que sea el caso de la calle Alcalde Emilio Francés. «Una zona que no cuenta con tanto paseante sino que está concurrida por los vecinos de la zona». Además, se muestra crítica con la eliminación de plazas para aparcar. «Ahora estoy quince minutos dando vueltas hasta que encuentro un hueco».

Desde Muebles Zabaleta, en el número 19 de la misma calle, su decoradora de baños y cocina, Eugenia Yagüe, también se muestra crítica. «Creo que en esta zona no era necesario hacer estas calles tal y como las han hecho. No es una zona de paseo sino más bien de servicios. En el centro o en otras zonas podría ser. Nosotros estamos muy descontentos». Al ser la citadao «zona de servicios», Yagüe indica que «se requiere aparcar: hay comercios, un colegio… es un caos». Este establecimiento sí ha visto conservada en su entrada una zona de carga y descarga.

Entre los vecinos de la zona, poco a poco abrazan la nueva medida. «El peatón ha ganado espacio. Es verdad que han quitado plazas para aparcar, pero la mayoría de personas que vivimos aquí tenemos garaje», cuenta positiva Olvido. «Yo estoy contenta». Mientras, en la terraza del Bar Soria (en la esquina de las calles Ateneo Riojano con Alcalde Emilio Francés) contemplan confusos la plaza de la Biblioteca Rafael Azcona y comentan que «esas mismas líneas, que también están pintadas en la calle Fundición, no se entienden».

Por último, Pilar Martínez, residente en el barrio, indica que recibió en su buzón un folleto informativo explicativo y opta por la espera para ver si las obras resultan positivas. Mientras, el Ayuntamiento continúa ampliando ‘Logroño calles abiertas’.

Subir