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Los clubes riojanos fijan posturas sobre el posible regreso del fútbol

El coronavirus amenaza de forma muy seria al fútbol de la próxima temporada, especialmente en Segunda División B y Tercera. A diferencia de los futbolistas profesionales, los integrantes de estos clubes suelen compaginar el deporte con su trabajo, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de contagios por contacto social.

Además, en las últimas fechas los positivos se han extendido por muchos equipos modestos (Lorca Deportiva, Portugalete, Marino…) y ni siquiera los de la LFP (con positivos en ‘gigantes’ como el Real Madrid o el sonado caso del Fuenlabrada) han conseguido alejar del todo al virus.

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha anunciado este viernes que el retorno de las competiciones está en el aire. Hasta ahora, las fechas de inicio propuestas eran las siguientes: 26 y 27 de septiembre para Segunda B y una semana después para Tercera. Sin embargo, la evolución del coronavirus ha complicado mucho una planificación que implica costes económicos que muchos clubes, probablemente, no puedan asumir. Por ello, NueveCuatroUno sondea las posturas de los clubes riojanos sobre si es viable (o factible, al menos) el regreso a los estadios.

El entrenador del Calahorra, Diego Martínez, valora empezar la preparación del próximo curso el 17 de agosto: «Me consta que la Liga y la Federación tienen reuniones sobre el tema coronavirus, pero hasta que no se resuelva el ‘caso Fuenlabrada’ y los playoff de ascenso a Segunda B (queda la ‘repesca’ de los campeones) será difícil». Otra de sus principales dudas es sobre quién recaerá el coste de los test (si los financiará el Ministerio, los clubes clubes o la RFEF). En medio de ese impás, el club ha acordado con el Ayuntamiento de la localidad los protocolos de lo entrenamientos: «Queremos cumplir todo de la mejor forma posible, el fútbol sustenta a muchas familias».

Diego Martínez, en su presentación como técnico del Calahorra.

Desde el banquillo de la SD Logroñés, Albert Aguilá afirma que todo está en el aire: «Hay que estar preparados para todo; la verdad es que es una incógnita, habrá que estar atentos al desarrollo de los brotes. A medio plazo, da la sensación de que si no hay vacuna perjudicará al desarrollo normal de cualquier competición». En ese sentido, echa en falta más controles y afirma que los test se hicieron en gran parte para «salir del paso y poder jugar». «Todavía tampoco sabemos cómo se va a actuar en caso de identificar positivos, no sabemos demasiadas cosas». Por último, valora como «fuerte» el impacto económico y espera encontrar una solución.

Albert Aguilá (derecha).

Por parte del Haro Deportivo, Aitor Calle admite tener muchas dudas: «Yo quería empezar ya la pretemporada, pero no tenemos protocolos y estamos a expensas de que la Federación notifique algo. No podemos entrenar y estamos haciendo la plantilla a ciegas, porque no sabemos todavía ni el formato, ni los rivales ni nada». El entrenador vizcaíno remarca que la situación «es grave» y -en la misma línea que Diego Martínez- pide apoyo a la Federación y a las instituciones: «Estamos muchas personas detrás de esto, es nuestra vida». Por último, echa en falta «sentido común» en las últimas decisiones adoptadas desde los responsables del fútbol español.

Aitor Calle, entrenador del Haro Deportivo.

Tercera División: un horizonte todavía más difuso

La complejidad del retorno a la competición se acentúa conforme desciende la categoría. Jorge Ochoa (Varea) se muestra escéptico y cree que la enfermedad seguirá teniendo incidencia, mostrándose crítico con las decisiones federativas: «No confío ni en la evolución de la pandemia ni en las decisiones a tomar por la Federación, así que estoy desorientado». Además, reconoce que la pandemia cuenta con limitaciones económicas: «Son lógicas, luego están las decisiones, que son en las que no confío».

Mario Izquierdo seguirá en el banquillo del Pradejón y expresa su preocupación por el escenario actual: «Me genera muchas dudas todo lo que está pasando con el playoff de ascenso a Primera». En la misma línea, recalca que los jugadores trabajan y cree que se pondrán cabezones para empezar y prevé un horizonte sombrío: «Antes de empezar el mes de octubre va a haber un positivo en cualquier equipo de la comunidad». En ese sentido, pide priorizar la salud de sus familias y compañeros de trabajo: «Aquí los jugadores van a trabajar con 200 personas y la puedes preparar».

El Anguiano y la UD Logroñés B disputan un intenso partido en Isla/ Foto: CD Anguiano

«Te hacen un test el 25 y te aseguran que puedes jugar el primer partido el 4 de octubre, pero luego no se sabe nada», valora. Y por ello, aboga por esperar a enero para iniciar la temporada: «Jugaría una vuelta y, si no se puede jugar, se para». Según su punto de vista, esa opción no sería injusta para nadie, al no existir méritos deportivos acumulados que pudieran generar agravios: «No hay un primero que no pueda subir o un último clasificado que no descienda».

Fútbol modesto y virus, difícil pareja

En el Comillas, Javi Adán comparte el mismo punto de vista: «Va a ser complicado poder hacer test a todos los equipo de Tercera. Los ingresos por publicidad han bajado bastante, no sabemos si podrá entrar público, así que no podemos hacer campaña de socios. Aunque somos pocos, siempre te ayudan para afrontar pequeños gastos, como pagar al árbitro». El técnico ve muy complicado que la temporada pueda comenzar el 4 de octubre: «Está habiendo unos problemas de la leche con los ascensos de Tercera y Segunda. Queremos empezar la pretemporada el 24 de agosto y pediremos jugar en el Mundial 82», explica.

Javi Adán, técnico del Comillas. | FOTO: Eduardo del Campo.

Por último, Adrián Gallego, entrenador del Anguiano, cree que la temporada no se podrá disputar: «Los protocolos y medidas de seguridad que se pretenden, como los PCR, son inasumibles para un club modesto como el nuestro». En ese sentido, afirma que existen conversaciones informales sobre el inicio, «sin nada concreto». Como sus colegas de profesión, deja claro que el fútbol es su pasión y afirma que cuanto más tarde se comience, menos jornadas habrá de margen para disputar.

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