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Albert Aguilá: “No nos vamos a marcar objetivos a corto plazo, pero tampoco renunciamos a nada”

Albert Aguilá (Almacelles, 9 de agosto de 1970) llegó a la SD Logroñés en febrero de 2019, con el objetivo de superar la Tercera División. Tras un playoff frustrado contra Las Rozas, la gloria llegó en el ‘año COVID’: primero se deshizo del Arnedo en semifinales (2-0) y posteriormente, hizo valer su empate frente al Varea para subir a Segunda B (1-1), al tener mejor clasificación liguera que los arlequinados. Sin público en Las Gaunas y a partido único, pero objetivo cumplido.

El catalán conoce perfectamente los entresijos del fútbol riojano, ya que jugó en Primera con el extinto CD Logroñés (1990-91) y en Segunda B con el Calahorra (1997-98). Con todos esos alicientes, afronta la nueva categoría sin haber oficializado todavía su renovación. Un proceso que el entrenador da por muy avanzado: “Vamos a llegar a un acuerdo”. El club anunció también once bajas: Iñaki Toledo, Sergio Santolaya, Jonan Elizegi, Santiago Londoño, Gorka Magunazelaia, Óscar Gil, Binke Diabatè, Iván Murias, Tati, Maldonado y Miguel Rodríguez.

Entre el Grupo XVI y la división de bronce hay un buen salto deportivo. Por ello, la entidad debe rehacer su plantilla y tratar de construir un equipo competitivo para adaptarse al nuevo formato de la categoría y la creación de la ‘Segunda B’ Pro. Cien equipos, una primera fase de veintidós jornadas y poco margen de reacción: “Nos vamos a marcar objetivos a corto plazo y ganar los máximos partidos posibles. Sabemos que es una categoría muy exigente y nos prepararemos muy bien para ello”.

Del centenar de conjuntos que formarán la categoría, cuatro acabarán en Segunda, cuarenta en Segunda ‘Pro’, otros en Segunda B y el resto en Tercera. Será un año caracterizado por la voracidad competitiva, cada punto cobra importancia y un mínimo fallo te lleva al abismo. En el peor de los casos, si la SD Logroñés descendiera a Tercera, la reestructuración lo convertiría en un doble descenso. Del tercer al quinto escalón de la pirámide nacional en una sola temporada, un hecho con pocos precedentes en el balompié español.

Con todos los condicionantes, el equipo riojano trabaja por mantener sus señas de identidad: “Tenemos que saber a qué quiere jugar. La dificultad de los rivales sube y tendremos que ser versátiles e inteligentes dentro del campo, siempre dentro de los parámetros que rigen nuestra idea de juego”. Una filosofía basada en un sistema defensivo casi impenetrable (doce goles encajados en liga regular) y muchos argumentos ofensivos. Dos cualidades que el bloque blanquirrojo espera mantener en esta nueva categoría.

El bloque se mantiene a la espera de conocer la composición de grupos de la próxima temporada. Pedro Fernández, secretario de la Federación Riojana de Fútbol, no avanza demasiadas novedades en este aspecto: “Los clubes todavía no me han propuesto nada, imagino que la línea a seguir será en compañía con los clubes navarros o vascos. Si hay público, la menor distancia beneficia en tema económico y las aficiones se pueden desplazar más fáciles”. El directivo espera que sí se avance en este tema durante la esta y la próxima semana.

Aun sin conocer esta composición, la entidad podría apostar por jugadores del entorno riojano con experiencia en la categoría. Aguilá explica este punto: “Todo ello es positivo, pero a veces no es lo más importante. Lo más importante es que tengan ilusión y ganas”. Una competición de la que todavía faltan por anunciarse oficialmente las fechas de inicio (la propuesta es el 26 de septiembre), así como el campo donde la SD Logroñés dispute sus encuentros: “El cuerpo técnico y los jugadores no tenemos mucho más que decir, nos adaptaremos a lo que toque”.

Con todo ello, el equipo riojano tratará de mantener la categoría seis años después de su último descenso. Lo hará con posibles rivales como el Racing de Santander, el Numancia, la Cultural Leonesa, los filiales vascos… En definitiva, espera una dura batalla por la ‘Segunda B’ Pro o la permanencia. La pelotita decidirá.

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