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La propuesta para la ‘nueva’ Segunda División B: dieciocho jornadas de infarto

La Segunda División B cambiará radicalmente su formato a partir de la próxima temporada. El objetivo de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) es crear una nueva categoría entre la Segunda y la actual Segunda División B a partir de la temporada 2021-22. Ésta recibiría el nombre de ‘Segunda B Pro’ e incluiría así a cuarenta equipos, con el fin de construir una categoría más competitiva. En tan solo un año de margen, el futuro deportivo de muchos conjuntos podría cambiar de manera sustancial.

En primer lugar, la temporada 2020-21 arrancará con cinco grupos de veinte equipos, para hacer un total de 100. Cada grupo se dividirá en dos subgrupos de diez, todos ellos mezclados geográficamente, a semejanza del modelo actual. Una vez establecido ese formato, cada equipo disputará una primera fase de dieciocho jornadas. Una vez finalizado ese primer tramo, las clasificaciones dirimirán el horizonte de los diferentes conjuntos:

– Los tres primeros de cada subgrupo (30) jugarán una fase de ascenso para adjudicar cuatro plazas para la Segunda División . Los veintiséis que no subieran y los cuatro descendidos desde la liga de plata formarían parte en 2021/22 de la ‘Segunda B Pro’.

– Los conjuntos que queden entre el cuarto y el sexto lugar (30), jugarían una segunda fase para cubrir los diez cupos restantes de esa nueva categoría.

– Por último, los clasificados en los lugares séptimo, octavo, noveno y décimo (40) protagonizarían la fase de permanencia en Segunda B.

Los problemas del nuevo formato

El principal inconveniente es, sin duda, el poco margen que otorga a los conjuntos de cara al año que viene. Un mal inicio, un mes de bajón y todas las expectativas podrían ir al traste. El problema no es tanto para los recién ascendidos de Tercera, sino para los ‘gallos’ que disputen la Segunda División B 2020/21. Si los playoff ya son un auténtico ‘pozo’ en el formato actual (cuatro ascensos de dieciséis), imagínense lo que podría ser una fase de ascenso donde solamente cuatro de treinta acaben en Segunda. Un agujero de proporciones épicas.

Por todo esto, el ascenso de la UD Logroñés es vital en esta temporada. De permanecer en Segunda División B, los blanquirrojos tendrían muy complicado el ascenso a la categoría de plata, debiendo establecer un objetivo más plausible en la ‘Segunda B Pro’. A primera vista, podría parecer un buen logro. Sin embargo, mirándolo fríamente, esto es similar a una permanencia ventajosa, ya que se reduce el número de equipos (40), facilitando el acceso a Segunda

También supone un problema para clubes como el Calahorra, asentados en Segunda B y ahora obligados a entrar en la ‘Liga Pro’ para aspirar a una liga mucho más competitiva. De no conseguirlo, los riojanos bajarían hacia el cuarto nivel del fútbol nacional. Y si la cosa se torciera todavía más, el descenso a Tercera descendería dos divisiones el estatus del club. El fútbol español no está acostumbrado a formatos de ligas tan reducidas, sí habituales en competiciones como la Euroliga de baloncesto. Aunque visto el panorama, más vale aclimatarse.

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