La Rioja

Luces rurales y sombras urbanas en la ‘nueva normalidad’ hotelera riojana

El verde triunfa en La Rioja. En un verano marcado por la influencia del coronavirus y la precaución ante nuevos rebrotes, el turismo rural de la comunidad se erige como una sólida y atractiva opción para los veraneantes. Es por ello que desde la Asociación de Casas Rurales de La Rioja (Ascarioja) las sensaciones ante estos meses estivales, y por extensión, el otoño son más que positivas.

«Por las circunstancias de la pandemia las llamadas para solicitar reserva están llegando en un período más corto, lo que da la sensación de que sea un nivel más intenso que el año pasado, pero francamente no tenemos datos para medir cifras», aclara José Joaquín Sanz, presidente de la entidad. «Personalmente mi impresión es que estamos en una línea muy positiva y ascendente que ya llevábamos desde los últimos cuatro o cinco veranos», apunta.

Las razones que han llevado a los veraneantes a decantarse por lo rural son evidentes en tiempos del coronavirus: espacios abiertos, poca población, tranquilidad… De ahí que, según aclara el presidente de Ascarioja, hayan sido las casas rurales que se alquilan completas y que disponen de jardín «las estrellas del verano». «Sabíamos que íbamos a ser ‘la punta de lanza’ en esta crisis, los primeros en reactivarnos», admite Sanz.

Durante el mes de junio, una vez que se permitió la salida de nuestras casas, ya muchos grupos de jóvenes optaron por descubrir (o redescubrir) diferentes lugares de su tierra natal, como puede ser la sierra camerana o La Rioja Alta, las zonas más demandadas, tal y como ha explicado Sanz. Con la llegada de julio y su apertura de fronteras, la tónica de reservas cambió, acogiendo las casas no solo a grupos de amigos, sino sobre todo familias riojanas y de «de territorios próximos como País Vasco, Navarra, Aragón y Cantabria». Será durante el siguiente mes, agosto, cuando se acumulen la mayoría de reservas, advierte.

Ascarioja, fundada hace veinticinco años, está integrada por ochenta y cuatro de las ciento cuarenta casas rurales de La Rioja. En ellas, se ha realizado un «trabajo de hormiguitas para que el cliente quede satisfecho y vuelva» cuyos frutos, como explica su presidente, comienzan a verse en esta dura crisis.

«Son casas veteranas, que invierten y que cuando alquilan su alojamiento, alquilan también el pequeño pueblo donde están, la comarca y algo llamado Comunidad Autónoma de La Rioja», señala. «Ese trabajo de veinticinco años puedo decir con orgullo que es ahora cuando hemos visto el resultado: los clientes han reaccionado rapidísimo, hay muchos que ya han viajado a La Rioja y que dijeron que en cuanto les dieran libertad de movimiento iban a volver». «La casa rural de La Rioja sorprende, pero su entorno lo hace aún más», recalca.

En cuanto al turismo internacional en las áreas rurales, Sanz afirma que «siempre ha sido la asignatura pendiente del sector». «En las zonas de viñedos, tanto de Rioja Alta como de Rioja Baja, ha habido algo de reserva internacional, pero muy poco», explica, detallando que «es un tipo de turista que viene atraído por el mundo del vino, del enoturismo».

Una vez ‘recogida la siembra’ los objetivos futuros desde Ascarioja están dirigidos a «tener un buen otoño, tras un verano que tiene muy buena pinta, e intentar ir recuperándose poco a poco de cuatro meses de inactividad». «Tenemos unos pueblos con una tranquilidad y una naturaleza nada más salir de casa que tenemos que aprovechar, es una gran oportunidad para nuestros pueblos y negocios; tenemos que tener a vecinos y alcaldes con esta idea en mente», reflexiona Sanz.

El sector hotelero «partido a partido»

En el anverso de la moneda se encuentra el sector hotelero riojano, con «reservas a última hora», como aclara Demetrio Domínguez. «Se está reactivando la reserva un pelín en julio, pero la mayoría son reservas en el último momento en un entorno cercano y empezamos a necesitar una promoción más activa, a pesar del miedo a los rebrotes», apunta el presidente de la patronal.

El panorama estival, desde la asociación es negativo: «La hostelería española tiene datos catastróficos, de hecho hay mucho hotel nacional que no abrirá en verano y las reservas además de a última hora con unas previsiones muy muy alejadas de veranos anteriores».

Las zonas en las que más hoteles se han reservado han sido Logroño, Ezcaray y Arnedillo, pero sin olvidar «las cabeceras de comarca, como Santo Domingo de la Calzada, Haro, Calahorra o Arnedo, ya que la hostelería es clave fundamental para el desarrollo de todos los valles». «Es ahí donde tenemos que transmitir esa tranquilidad rural, pero a la vez esa hostelería urbana», señala Domínguez.

El perfil de las personas que reservan en hotel se conforma, a diferencia de las casas rurales, «de parejas o pequeños grupos de dos o tres parejas máximo o bien familias de matrimonio con un hijo». Asimismo, Domínguez aclara que en su mayoría se tratan de reservas de una noche, «o en el mejor de los casos de dos o tres , si se quiere visitar el entorno».

Precisamente, el presidente de la Asociación Riojana de Hoteles es ahí donde quiere incidir: «Tenemos que combinar en el viaje a La Rioja; si se encuentran hospedados en Logroño, que vayan a visitar el Barranco Perdido o los Cameros o que si están alojados en La Rioja Baja visiten Santo Domingo»

Por seguridad, Domínguez aclara que las zonas comunes como el comedor de las estancias permanecen cerradas, ofreciendo, en muchos casos, los desayunos de manera individual, por habitación.

Cómo se desarrollará el otoño para el sector hotelero es toda una incógnita y reina la incertidumbre. «Como dijo Cholo Simeone, partido a partido, día a día, semana a semana y mes a mes», aconseja Domínguez. «No podemos hacer previsiones tal y como están los rebrotes».

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