La Rioja

Los trabajadores de Urgencias, al límite: «El sistema está muy enfermo»

La nueva normalidad no ha cambiado las reclamaciones que los trabajadores de Urgencias del Hospital San Pedro de Logroño llevan reivindicando hace ya tiempo. «Años de desidia y desatención a nuestras solicitudes han debilitado el servicio, ahora muy enfermo, y que, sumado a la pandemia, lo ha dejado en estado crítico». Por ello, los trabajadores han convocado una concentración este lunes a las 20 horas con el fin de hacer patente su situación actual y sus demandas.

Las recientes denuncias por los colapsos de los últimos días en las urgencias del Hospital San Pedro han sido la gota que colma el vaso. «Llevamos meses sobredimensionados, atendiendo a todos los pacientes COVID que han ingresado en el hospital, trabajando en condiciones que jamás hubiéramos podido imaginar y lidiando con situaciones jamás imaginadas. Nos habéis emocionado con vuestros aplausos y con la solidaridad de nuestra tierra, dándonos la fuerza para hacer frente a una pesadilla sanitaria, pero…».

Precisamente, este mismo lunes, Concha Andreu, presidenta del Gobierno de La Rioja, ha señalado que «no hay colapso, pero sí acumulación de pacientes en la entrada del servicio de Urgencias». Pese a las declaraciones de la presidenta, los profesionales siguen pidiendo a los ciudadanos que ayuden a evitar el colapso del sistema y les apoyen en la concentración y en sus demandas.

Los sanitarios explican que durante el estado de alarma la plantilla del Servicio ha sido reforzada adecuadamente, pero comenzada la desescalada, se han eliminado todos esos refuerzos mientras que las demandas asistenciales aumentaban de forma exponencial. «El ya escaso personal de urgencias se ve obligado en numerosas ocasiones a cubrir el servicio de prehospitalación, que no dispone de personal propio, dejando en muchas ocasiones una enfermera y una auxiliar de enfermería menos por turno de la ya mermada plantilla. Esta situación ocurre también cuando es necesario el traslado de pacientes a un hospital de otra comunidad, requiriendo la presencia urgente de un médico y una enfermera de la plantilla que tampoco son sustituidos».

Además de la falta de personal, el escaso espacio para ubicar a los pacientes también es una de las demandas de estos trabajadores que relatan que a lo largo de la pandemia la mayoría de lo boxes fueron adecuadamente acristalados para permitir el correcto aislamiento de los pacientes con COVID. Esta medida, actualmente, «nos impide meter dos pacientes en cada box, situación que se venía repitiendo desde hace varios años para aumentar nuestra capacidad de recepción de pacientes, práctica que por otra parte nunca debería haberse realizado. Esta falta de espacio conlleva una imposibilidad de liberar las ambulancias de los pacientes que transportan, quedando así inutilizadas durante el tiempo de espera».

El aumento de pacientes, tanto de boxes como de consultas, y las demoras de atención junto con la separación de circuitos de sospecha COVID, «se traducen en aglomeraciones de las salas de espera de pacientes que impiden garantizar la seguridad incrementando, de manera involuntaria, el riesgo de posibles contagios».

Vuelta de la Atención Primaria presencial

«Los colectivos de urgencias necesitamos que se reanude lo antes posible la asistencia presencial a sus pacientes, brindando la excelente atención que daban hasta el inicio del confinamiento. El cribaje telefónico no transmite seguridad ni soluciona todas las demandas de muchos pacientes, que terminan acudiendo al servicio de urgencias, incrementando, aun más, el colapso».

Por otra parte, la exigencia de que los pacientes ingresen con el resultado de la prueba PCR de COVID-19 obliga a horas de demora en dichos ingresos, impidiendo liberar espacios en Urgencias. «Esa espera podría realizarse en las propias plantas de ingreso con un aislamiento preventivo hasta el resultado de dicha prueba ya que todas las habitaciones son individuales».

Por último, los trabajadores aseguran que otro factor influyente es el alternante cierre de controles que viene llevándose a cabo desde hace años en temporadas consideradas de menor asistencia. «Reduce considerablemente el numero de camas del hospital, lo que obliga a que el servicio de urgencias deba asumir a esos pacientes ingresados que no tienen cama en planta».

«l servicio de urgencias también existe en el panorama de la sanidad, siendo el más olvidado y necesitado. Requiere de ayuda y visibilidad de los grandes profesionales que trabajan en ella, profesionales que quieren dar atención de calidad y no pueden por la presión asistencial que estamos viviendo», han concluido.

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