Crisis del Coronavirus

La mortalidad durante la crisis crece en La Rioja el doble que en España

De entre los indicadores que hemos tenido que incorporar a nuestro día a día durante la pandemia del coronavirus, uno de los más reveladores a la hora de poner en contexto el impacto de la crisis sanitaria es el sistema MoMo.

Son las siglas del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria, que se nutre de los datos facilitados por lso registros civiles, que recogen las defunciones provocadas por todas las causas durante un determinado periodo de tiempo.

¿Cómo funciona? El sistema MoMo’ compara a diario la mortalidad estimada en cada comunidad autónoma (el promedio de personas que fallecen cada día en esos territorios) y el número de fallecimientos registrados en un momento puntual (suele emplearse para valorar el impacto de, por ejemplo, una ola de calor u otros fenómenos anómalos).

En la última actualización de estos registros han aflorado de golpe 12.000 muertos en todo el conjunto nacional, si bien en La Rioja los datos no arrojan ‘sorpresas’ de este tipo. En cambio, sí queda patente que el impacto de la pandemia en la comunidad ha sido mucho mayor que en el resto del país. Tanto, como que  el diferencial entre las muertes registradas y las esperadas en La Rioja (del 78,8 por ciento) duplica la media estatal (del 42 por ciento).

En cambio, los datos riojanos son mucho más amables que en el resto de territorios especialmente castigados por la pandemia del coronavirus. Así, el incremento de la mortalidad en La Rioja es la mitad que el registrado en la Comunidad de Madrid (138 %) y Navarra (135 %); muy inferior al de Castilla y León (113 por ciento), similar al de País Vasco (75 %) y Aragón (71 %).

253 muertes más de las ‘estimadas’

El periodo analizado en el informe se extiende del 20 de marzo al 5 de mayo y en esos días murieron en La Rioja (por cualquier causa) 575 personas, es decir, 253 más (el 78,8 por ciento) de las 322 que se hubieran producido en una situación de normalidad. El incremento de la mortalidad se hace más notable entre los hombres que entre las mujeres, así como entre los mayores de 74 años. En este último caso, la mortalidad casi se duplica, con un incremento del 91,4 por ciento.

En los datos, eso sí, se aprecia un hecho curioso: el excedente de fallecimientos (253) sobre los esperados es inferior al número de defunciones notificadas por COVID-19 (329). Las fuentes consultadas por este medio lo explican desde dos puntos de vista. Por un lado, que la Administración ha sido transparente en la notificación de fallecimientos por coronavirus. Y por el otro, los datos constatan la especial incidencia que ha tenido la pandemia en las personas mayores y con otras patologías, que igualmente podrían haber resultado letales en una situación de normalidad sanitaria.

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