Crisis del Coronavirus

«La edad de los nuevos contagiados por COVID-19 está bajando»

Desde hace dos semanas, cuando La Rioja entró en la ‘Fase 1’ de la desescalada, el papel de los ‘rastreadores’ es fundamental para atajar cualquier posible brote que pudiera amenazar con propiciar una nueva oleada del coronavirus en la comunidad. Su labor es capital, pues se encargan de localizar a los contactos estrechos de los nuevos positivos y controlar así la expansión de la enfermedad.

Una de las diez ‘rastreadoras’ en la comunidad es Noemí Marauri, a la sazón directora de Enfermería de Atención Primaria en el Servicio Riojano de Salud, y advierte sobre uno de los primeros efectos secundarios de la desescalada: «Nos estamos topando con contagiados más jóvenes. Al relajar las condiciones de confinamiento, contactamos más y nos saltamos un poco las normas básicas». «Se empieza a ver un poquito más de gente joven, ha bajado el rango de edad, pero no es muy significativo», matiza Marauri.

«A medida que vayamos pasando de fase y aumenten los contactos, empezamos a tener más gente joven que es más sociable, tiene más contactos… Las personas mayores, por la cuarentena, fundamentalmente contactan con familia o cuidadores, con los jóvenes es más difícil porque su círculo social es mucho más amplio», explica.

Sobre su labor, ha detallado a Hora 25 de la Cadena SER que «contactamos con la persona que tiene el caso positivo, se lo cocomunicamos el caso y le ayudamos a que eche la vista atrás en los últimos dos días, los previos al inicio de los síntomas, para saber quiénes han sido sus contactos estrechos». ¿Y cómo se define un contacto ‘estrecho’? «Son aquellas personas con las que ha estado en contacto al menos quince minutos y a una distancia inferior de dos metros sin protecciones de seguridad como mascarillas», explica, subrayando que «ahí entran los convivientes, pero no una persona con la que te cruzas por la calle. Luego preguntamos si ha estado en la peluquería, tienda, en una reunión grupal con amigos o conocidos…».

Vaya por delante que Noemí Marauri no está muy a gusto con el término ‘rastreadora’ porque «le veo un carácter punitivo, es como alguien que persigue o un detective, en lugar de un sanitario. La enfermera es un profesional con competencias, funciones y habilidades específicas que pueden facilitar la búsqueda de personas y la vigilancia». De hecho, asegura que para conformar el equipo «hemos seleccionado enfermeras de Atención Primaria que tienen asignada una población de referencia y conocen el medio;. tienen unas habilidades de comunicación excepcionales y consiguen identificar a todas las personas que han sido un contacto estrecho».

Una de las curiosidades de su labor es que nunca se ‘delata’ al posible responsable del contagio cuando contactan con su círculo cercano: «Por la Ley de Protección de Datos, cuando contactamos con una persona no le decimos quién es su contacto estrecho que está contagiado. Normalmente, cuando hay un caso positivo, esa persona ya avisa a sus contactos y generalmente los posibles contactos ya saben que los vamos a identificar».

El papel de la tecnología

Un ade las herramientas fundamentales en la labor de rastreo de nuevos positivos es una app desarrollada por el servicio de Innovación y Desarrollo de La Rioja. «Los ciudadanos que detectan que tienen síntomas, se autoevalúan y las enfermeras reciben esa información para contactar con ellos», señala Marauri, indicando que «si encontráramos un brote en un barrio o colectivo específico, podemos localizar ‘población diana’ a la que enviar un SMS e intentar atajar la transmisión en esa población diana».

«En ese mensaje -prosigue la directora de Enfermería- se invita a que si tienen síntomas o sospechan que pueden tener síntomas o contacto reciente con una persona con coronavirus, se metan en la aplicación a través del móvil o la web y contesten una evaluación».

Por último, Noemí Marauri destaca que surgen vínculos personales entre las ‘rastreadoras’ y las personas a las que hacen su seguimiento: «Se entabla una relación asistencial, pero también familiar, porque con ellos vas a hacer un seguimiento diario durante catorce días. Cada día les llamas. Te identificas por tu nombre y esperan tu llamada. Algunas personas son mayores y se encuentran solos; saben que van a recibir diariamente esa llamada, saben cómo se llama la enfermera y esperan a hablar con ella. Es lo más gratificante».

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