El Rioja

Las plagas de conejos atacan las viñas en pleno crecimiento vegetativo

Así se están encontrando los viticultores sus cultivos estas mañanas frescas de abril cuando acuden a espergurar. En pleno desarrollo vegetativo de la vid es imprescindible su correcto crecimiento para una óptima vendimia. Los conejos y el resto de fauna silvestre, sin embargo, se empeñan en intervenir.

«Es una plaga descontrolada y frente a poblaciones así hay que actuar con medidas excepcionales», recalca tajante Abel López, agricultor e ingeniero agrónomo de Entrena, «y en el caso de esta especie, la caza no es eficaz, teniendo en cuenta que cada vez hay menos cazadores y la mayoría prefiere la caza mayor». Una «situación desastrosa» que es «insostenible porque los daños y costes adicionales en el campo van en aumento», añade.

Los daños se aprecian sobre todo en las viñas al vaso o con emparrados bajos, donde llegan los conejos. «Se están comiendo los pulgares de la cepa y las están desgastando porque, aunque brote después, ya no van a salir uvas y van a acabar por dejar de brotar y secarse». Algo que se repite en frutales y olivos, donde destrozan las cortezas del tronco.

«Medidas sostenibles, como el empleo de zorros o hurones que se los coman, no son eficaces porque los cazadores también los cazan. Y así los perjdicados de siempre seguimos siendo los agricultores, teniendo que acarrear con costes adicionales de protectores o vallados de las fincas que, en muchos casos, no resultan útiles porque los conejos siguen entrando y haciendo destrozos», lamenta López.

Este agricultor asegura que antes la población de conejos se regulaba sola gracias a la enfermedad de la mixomatosis, pero «ahora parece que son otra especia diferente, mas grandes, como si fueran una mezcla y a estos no les afecta esta enfermedad, así que se crían sin control».

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