Crisis del Coronavirus

Uno de cada cuatro comercios de Logroño cerrará por la crisis del COVID-19

La asociación Lucronium Unión de Comerciantes (LUC), la más extensa de Logroño, ha realizado una encuesta de cómo ha afectado la crisis del COVID-19 a la mayoría de los negocios de la ciudad.

Este sondeo, en el que han participado 1.043 comerciantes de todo tipo, recoge que, tras la declaración del estado de alarma, el 86 por ciento de los encuestados tuvieron que cerrar sus puertas. El drama a la hora de cesar temporalmente la actividad conllevó que el 75 por ciento de los encuestados que disponían de empleados tuvieron de gestionar con ellos la paralización. En este punto, es donde a la asociación le empieza a preocupar el escenario, pues el 18 por ciento optó por el despido de trabajadores, en lugar de acogerse a un ERTE, y el 7,6 por ciento decidió una reducción de jornada.

Los encuestados se muestran muy críticos con las medidas de los Gobiernos en todos los niveles de la Administración, al no entender «que se nos obligue a paralizar la actividad y a pagar unos impuestos por una actividad no ejercida o servicio no prestado, así que que tenemos que solicitar un crédito para endeudarnos», lo que conllevaría un cese definitivo de la actividad. De hecho, casi la mitad de los consultados (el 46,8 por ciento) no se han acogido a ninguna de las ayudas de los Gobiernos.

Por todo ello, a la hora de valorar la gestión y ayudas facilitadas por el Ayuntamiento y Gobierno de La Rioja ante la crisis del COVID, un 90,7 por ciento de los preguntados responden con un ‘nula’ o ‘mala’.

Pero lo que más preocupa a los comerciantes son las consecuencias que arrastrará esta situación una vez acabe el estado de alarma. Casi la mitad de los encuestados confía en continuar con su actividad; pero un 30,2 por ciento reducirá su plantilla; y un 25,6 por ciento cesará su actividad. Cifras que dejan a un sector «ya de por sí escaso de ayudas», muy tocado, por lo que los comerciantes recuerdan a las instituciones que «una ciudad sin comercio es una ciudad muerta».

«Lo único que pedimos es que no dejen que nuestros pequeños negocios se hundan. Ya cuesta llegar a fin de mes como para estar en esta situación. La sensación que dejan es muy mala. Lo único que nos permiten es endeudarnos más aún y de ayudas nada de nada, eso sí, cobrarnos, puntualmente», apunta el colectivo comercial.

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