Crisis del Coronavirus

El alcalde de Lardero supera el COVID-19: «Entre todos, ganaremos»

Manuel Vallejo ya está en casa. El alcalde de Lardero, uno de los primeros representantes públicos afectados por el coronavirus, recibió a última hora de este lunes el alta médica tras diez días de lucha intensa contra la enfermedad. Y se muestra convencido de que «entre todos, ganaremos», aunque desmiente rotundamente que esto sea «una gripe más».

Lo hace con conocimiento de causa. Además de primer edil cigüeño, es médico de profesión. Y no duda en asegurar que sus conocimientos facultativos «me han salvado la vida», porque le permitieron identificar que «una tos extraña tras dos días sin fiebre» no eran parte de un catarro cualquiera. Su ‘encuentro’ con el coronavirus comenzó el pasado 13 de marzo. «Iba a cenar con los compañeros (trabaja en la hospital de Calahorra) y me sentí raro; de inmediato me retiré de ellos y me sometí a las pruebas», explica. Al día siguiente, el diagnóstico era claro: una neumonía que le hizo sospechar que era un paciente más de Covid-19.

Tuvo «la suerte de estar de guardia» y de que sus compañeros le aplicaron el tratamiento en el estadio inicial de la enfermedad. Eso le ha permitido superar la primera fase de patología, a expensas de que el 14 de abril le realicen nuevas pruebas que confirmen que el virus le ha dejado en paz definitivamente y no corre el riesgo de ser vector de nuevos contagios.

Ahora está en casa, confinado en su habitación, e interrumpe su diálogo con NueveCuatroUno para asistir al recital de la familia Iturriaga desde su balcón. «Han sido mis pastillas de energía en todo este proceso; mi familia me lo enviaba en vídeo y hoy, por fin, puedo asistir en persona», explica emocionado.

Vallejo no deja de subrayar que «la prontitud en el diagnóstico es clave» para minimizar una enfermedad que ha puesto contra las cuerdas a los servicios sanitarios de todo el planeta. Y parafrasea a su mujer, también sanitaria de profesión, para dejar constancia de que está deseando volviendo a incorporarse a su puesto, como facultativo y como alcalde: «Cuando nos toca estar en la reserva es porque más adelante hará falta nuevos guerros. Pienso volver a la guerra en cuanto me dejen».

El regidor cigüeño confiesa que «me hace mucho daño que mucha gente que no haya entendido que tiene que quedarse en casa». «Todos tenemos que ser conscientes de que tenemos que cuidar a los mayores, aunque no es una enfermedad de gente mayor. En la UCI hay un portento físico (alude al teniente coronel Gayoso, jefe del GAR ingresado, aunque fuera de peligro, desde hace más de una semana) y mucha gente mediana edad». «Quizás no hemos sabido transmitir la gravedad de la situación, esto no es una gripe», explica. «Me hierve la sangre el porcentaje de sanitarios afectados; estamos patinando y ahora solo hay que remar todos juntos, pero habrá tiempo para analizar todo lo que ha fallado en los protocolos y en las limitaciones de material», apunta.

Las enseñanzas de la crisis

Manuel Vallejo, eso sí, extrae de este duro trance un buen puñado de enseñanzas positivas. En el plano político, destaca que «la enfermedad nos une a todos y la oposición me ha trasladado constantemente mensajes de ánimo, deseándome que vuelva pronto».

Pero, por encima de todo, destaca que «la sociedad se está portando de maravilla, todos se han puesto a currar para ayudar en la medida de sus posibilidades. Hay infinidad de gente que se merece un monumento por su actuación en estos momentos». «Cuando todo esto pase tendremos una sociedad mucho más fuerte; aprenderemos de esto y el verdadero éxito llegará cuando devolvamos todos esos pequeños comercios que están al borde de la quiebra por la crisis y, aún así, han puesto a disposición del sistema sanitario todo lo que tienen. Tendremos que acordarnos de ellos y olvidarnos un poco de Amazon cuando recuperemos la normalidad», explica.

Y como mensaje final, el alcalde de Lardero lo tiene claro: «La gente tiene que quedarse en casa y pedir ayuda en cuanto se sienta indispuesta. Entre todos, esto se gana». «Antes éramos vecinos; ahora tenemos todos un objetivo común», concluye.

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