Crisis del Coronavirus

Segunda jornada de ‘contención forzosa’: las cafeterías de Logroño amanecen vacías

Vayas donde vayas, tengas la edad que tengas, trabajes donde trabajes… el coronavirus centra el día a día de la región. Logroño vive este jueves su segunda jornada de «contención forzosa». Las autoridades llaman a la calma y al sentido común, pero la ciudad ya respira otro ambiente.

«Ayer la cosa fue relativamente normal, además hizo buen tiempo y como los niños tenían fiesta la terraza se llenó con los abuelos y los pequeños, pero hoy ya está siendo otra cosa, se está notando un bajón tremendo», cuenta Diana, encargada de la cafetería Delicias.

Desde el negocio llevan varios días reforzando las medidas de higiene. «Todos los camareros llevamos en el bolsillo un gel desinfectante, nos lavamos las manos continuamente con jabón y tenemos el máximo cuidado posible. Todos somos responsables de la situación que estamos viviendo».

La cafetería Delicias es un punto de encuentro fundamental para muchos trabajadores que tienen sus oficinas en la zona centro de Logroño. «Empleados de banca, abogados, funcionarios, muchos vienen aquí por la mañana y este jueves más del cincuenta por ciento no se han presentado. La poca clientela que estamos teniendo hoy es gente no habitual».

Por su parte, Olga, una de las socias del bar Victoria, explica que «lo que está pasando hoy es increíble. Estamos notando un bajón brutal». Los propietarios del Victoria saben muy bien la importancia de tomar medidas de precaución, sobre todo en su trabajo, así que «hemos puesto todos los pinchos dentro de unas vitrinas, toda la comida está protegida, y es algo que los clientes están agradeciendo mucho».

Ante un posible cierre de bares por parte de las autoridades Olga se mantiene firme: «Cerraremos porque la salud es lo primero, pero para nosotros, pequeños negocios y pequeñas empresas, supondría un auténtico problema. Necesitamos, por lo menos, la seguridad de que los pagos se van a retrasar o aparcar». Toda precaución es poca y la propietaria del Victoria cuenta que «aunque yo no soy nada paranoica, llevo un negocio de cara al público y esta mañana, al venir en el autobús a trabajar -que por cierto veníamos dos personas cuando de normal viajamos muchas más- he intentado no tocar las barras del autobús».

Otra de las cafeterías que cada día llena su local con cafés y vermús es Noche y Día, pero desde este lunes «la falta de clientela ha ido en progresión, hasta hoy, que está siendo un auténtico desastre», indica David, camarero del local. En cuanto a la terraza, «ayer hubo la mitad de gente que otras veces, pero hoy tiene pinta de que va a haber la mitad de la mitad. Hoy se está notando muchísimo. Ya se oye que en otras comunidades están cerrando bares y cafeterías y todo va a ir llegando aquí».

David cree que lo peor aún está por venir. «Lo malo de esto es que perjudica en todos los aspectos de la vida, y hay mucha gente que vive al día y lo va a notar mucho. Esto es y va a ser un auténtico caos».

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