La Rioja

La ‘abuela de La Rioja’ sopla 107 velas en su tarta de cumpleaños

Vivir eternamente es una condena si uno no sabe vivir bien. Eso, y el tópico de que la edad está en la mente, hace que cualquiera pueda sentirse un anciano con poco más de treinta años o que esté hecho ‘un chaval’ bien pasados los cien. Lucía Lacalle encabeza con honores este segundo grupo: acaba de soplar 107 velas y rebosa vitalidad por sus poros.

«Está un poco cansada por la edad que tiene», señalan a NueveCuatroUno sus familiares, pero ahí termina el capítulo de lamentos. Porque en el otro lado de la balanza el ‘saber vivir’ de Lucía gana por goleada: «Come sola y está físicamente muy bien. No toma ninguna pastilla y seguramente ahí esté el secreto», subrayan.

La ‘abuela de La Rioja’ vive a refugio del invierno con una de sus hijas en Logroño y en verano, con un clima más amable, se traslada con otra de sus hijas a Cirueña. Nada ha cambiado desde que sus familiares dieran a conocer su historia hace justo un año, salvo que la edad de Lucía es ahora de 107 inviernos. Sigue siendo autosuficiente (en la medida de sus posibilidades) y no necesita ni siquiera una silla de ruedas para desplazarse.

Por entonces, sus nietos recalcaban que «lo primero que hace al levantarse es preguntar qué tiene que hacer; siempre mantiene una actitud positiva y proactiva». Ya por entonces, Toño (uno de sus nietos), apuntaba otro posible secreto a su longevidad, añadido al de no tomar pastillas: «Hasta que cumplió 90 años no ha perdonado el vasito de vino a la hora de comer ni un solo día. Entre eso y no cometer excesos debe estar la clave».

Así que los interesados en emular su vitalidad ya tienen la receta. Una copita de Rioja al día, una actitud proactiva y, lo más importante: mucha vitalidad. ¡A vivir, que son 107 años!

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