El Rioja

Borja Eguizábal: «Vamos a ir paso a paso evolucionando la enópolis»

La Rioja es uno de los destinos enoturísticos por excelencia. Miles de turistas llegan a nuestra región cada año para descubrir los rincones más representativos del vino de Rioja. Los pequeños viñedos familiares, las bodegas más clásicas, las increíbles construcciones modernas, la variedad de colores en el paisaje durante todo el año… es indispensable visitar La Rioja alguna vez en la vida.

Y en el epicentro de la región, Logroño. Un destino que también cuenta con varias de las bodegas más representativas del Rioja. Por ello, y con el objetivo de convertir a la capital riojana en un destino enoturístico internacional, ocho bodegas de la ciudad se han unido para conformar la nueva Asociación de Bodegas de Logroño.

Bodegas Franco Españolas, Bodegas Olarra, Bodegas Marqués de Murrieta, Bodegas Marqués de Vargas, Bodegas Ontañón el Templo del Vino, Pernod Ricard (Campo Viejo), Viña Ijalba y Bodegas Arizcuren. Con Borja Eguizábal como presidente de la asociación, se han puesto manos a la obra para emprender un proyecto que haga de Logroño un destino turístico sostenible y de calidad.

– ¿Cómo nace el proyecto?

– Hace diez o doce años no se desarrollaba prácticamente nada de enoturismo a nivel profesional, pero, afortunadamente los tiempos han cambiado. Llegados a este punto, con el cambio de Gobierno, el alcalde Pablo Hermoso de Mendoza convocó una mesa de bodegas de Logroño con la idea de convertir a la ciudad en una enópolis del vino, que ya es, pero hace falta darle un empujón.

El planteamiento de crear la asociación surge para poder tener una plataforma donde poder dirigirnos a todo tipo de instituciones y, en paralelo, tener un trampolín desde donde podamos hacer cosas juntos para potenciar aún más el destino turístico de Logroño. Todos tenemos claro que no solo es ven a mi bodega y ya está. Se trata de que vengan a la bodega y luego duerman en Logroño más noches, coman en sus restaurantes y compren en sus comercios porque esto nos hace bien a todos.

– Desde un principio han contado con el apoyo de las instituciones.

– Totalmente. Al fin y al cabo, el turismo es la primera industria de este país. En La Rioja representa el diez por ciento del PIB, así que si conseguimos generar más turismo es bueno para todos, no solo para bodegas, comercios, restaurantes y hoteles. La gente que viene consume y paga impuestos con los que se pagan los sueldos de muchas personas. Claramente esto beneficia a todos.

– ¿De qué manera repercute esta iniciativa en Logroño?

– Todos los que formamos parte de este colectivo tenemos claro que no solo queremos que vengan a ver nuestras bodegas, sino que pernocten en la ciudad durante más días, coman en sus restaurantes y compren en sus comercios. El objetivo es que venga más gente de fuera de España y se convierta en el epicentro del destino vacacional.

En realidad nuestra ciudad tiene todo ventajas para desarrollar nuestros planes: tiene una base hotelera amplia y hay una magnífica oferta tanto gastronómica como cultural, solo hay que darle una vuelta de tuerca para sacarle mucho más partido.

– ¿Este proyecto está pensado para los turistas, para los logroñeses o para ambos?

– Este proyecto sin la gente de Logroño es imposible. Para empezar, un público que queremos que venga a las bodegas son precisamente los logroñeses, pero además, lo que me encantaría es que sacaran su orgullo logroñés, que la gente esté orgullosa de lo que tiene en la ciudad. Me encantaría que en todos los establecimientos de la ciudad hubiera, al menos, un vino de Logroño, da igual que no sea de mi bodega. Cuando tú vas a otros pueblos de La Rioja, en todos siempre tienen y con mucho orgullo un vino del lugar y eso es bonito.

– ¿Hay cabida para más bodegas en esta Asociación de Bodegas de Logroño?

– Claro que sí, no estamos cerrados. Queremos que todas las bodegas que quieran estar entro pueden, siempre y cuando cumplan una serie de normas, que se recogen en un código de conducta que estamos elaborando, ya que queremos que el destino que deseamos construir sea de calidad y sostenible. No todo vale.

– Se han juntado ocho bodegas en este proyecto por un fin común. ¿Cada una seguirá su trabajo o aunarán acciones?

– Cada bodega seguirá trabajando por su cuenta porque cada una tiene una oferta enoturística muy definida y muy diferente. Cada bodega es un mundo. Tenemos bodegas grandes y pequeñas, centenarias, modernas y urbanas, por lo que cada una tiene una línea de trabajo distinta. Un amplio abanico con maneras muy dispares de llevar a cabo las actividades de enoturismo.

– ¿Cuál es el objetivo a corto plazo?

– Lo primero es desarrollar un Plan Estratégico para establecer los pasos que vamos a ir dando para conseguir el objetivo principal: que Logroño sea el mayor destino enoturístico. Hay ciertas cosas que ya están en marcha, como el tema legal, pero queremos hacerlo bien y para eso hay que pararse a pensar y poner objetivos más palpables.

– ¿Se han marcado una fecha concreta para llegar a su meta?

– Acabamos de empezar, entonces una meta temporal ahora mismo es complicada. Lo importantes no es alcanzar el fin sino el camino que se ha recorrido para llegar allí. Además, cuando alcanzas tu objetivo, lo primero que piensas es: ¿y ahora qué? ¿cuál es el siguiente paso? Para mí esto no significa llegar a un punto y quedarnos. Vamos a ir paso a paso construyendo esta enópolis o, mejor dicho, evolucionándola, porque ya lo es. Solo hay que afianzarnos. Es más, el mundo del vino es calmado. Para sacar un gran reserva tienes que esperar cinco años. Las cosas no se pueden hacer con prisa.

– ¿Los objetivos de esta nueva agrupación van a ser tangibles?

– Esto es algo que hay que debatir dentro de la junta, pero yo iría en ambos sentidos, porque para que la gente empiece a sentir ese orgullo les tenemos que dar y hacerles conscientes de lo que tienen dentro de su ciudad y, para eso, hace falta hacer cosas palpables, que la gente vea. Hay ideas en mi cabeza que son pequeñas cosas, pero para hacer algo grande hay que hacer muchas pequeñas cosas.

– Durante los últimos años se han desarrollado infinitas labores en torno al vino y su turismo. ¿Hemos alcanzado ya el techo del enoturismo?

– Para nada. Precisamente uno de los impedimentos o barreras que tenemos para avanzar es el tema legal. Hay cosas que nosotros queremos hacer pero no podemos, o cosas que estamos haciendo y no sabemos si están permitidas o no. Estamos en un limbo legal. Se pueden llevar a cabo muchas iniciativas que tienen un interés cultural enorme y que pueden atraer a mucha gente, pero necesitamos un cambio. Es sobre todo una problemática de suelos. Cuando se hizo esta normativa el enoturismo no existía, así que hay que adaptar estas normativas y documentos que datan de 1985 lo antes posible.

– ¿Por qué los turistas tienen que elegir Logroño como destino?

– El mundo del vino atrae pasiones. Nosotros tenemos muy claro que como bodega pertenecemos al sector del ocio, porque al final la gente cuando bebe una botella de vino es para divertirse, ya sea solo, con su pareja, familia o amigos. Desde este punto ya es fácil atraer a gente, ya que cuando van de vacaciones lo que buscan es ocio. Logroño, dentro de ese mundo, tiene una serie de bodegas importantes que exportan sus vinos a muchos países del mundo, con lo que ya solo por eso podemos atraer a muchos visitantes extranjeros. Cada vez hay más gente que se plantea su viaje alrededor del vino y la gastronomía que hay en Logroño es muy diferenciada y de primer nivel, lo que se convierte fundamental en la ecuación.

También es fundamental que la ciudad es muy acogedora y pequeña, lo que la convierte en más agradable. La gente puede venir, dejar el coche el viernes y olvidarse de él hasta que se vayan. Eso es un privilegio que en otras ciudades no pasa y la realidad es que los viajeros premian estos detalles. En comparación con otros países, la ciudadanía está en la calle, hay mucha vida en la ciudad. En Francia, por ejemplo, sales a las 8 de la tarde y parece que han dado el toque de queda. Quizá nosotros todas esas cuestiones las damos por hecho, pero hay sitios donde no las tienen y se valoran positivamente. Es una serie de elementos que hacen de Logroño un destino turístico muy auténtico.

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