La Rioja

La banca llega sobre ruedas a los pequeños municipios riojanos

Ofibus de Bankia en la plaza del Ayuntamiento de Viguera

Es ya una realidad sin vuelta de hoja y cada vez serán más los pequeños municipios que se vayan sumando a estas tendencias de servicios financieros. El éxodo bancario en La Rioja ha estado protagonizado, entre otras entidades, por Bankia, quien en 2012 se sumó al servicio de la oficina itinerante «ante el riesgo de dejar sin oficinas al medio rural después del plan de reestrucutración que provocó una racionalización y supresión de diversas oficinas», apunta el director de la zona Rioja Oeste de Bankia, Diego Saugar.

Contabilizan 33.000 operaciones anuales entre los 57 municipios atendidos, por lo que el servicio «se concibe más como una inversión que como un gasto». Con un «nivel de incidencia nulo», desde la banca española resaltan el «servicio de garantía» que ofrecen a través de los 8.300 kilómetros recorridos mensualmente por la geografía riojana. Con los dos empleados presentes se busca «crear una red de atención más personalizada entre la banca y el cliente», por lo que no existe una rotación de plantilla, sino que siempre acuden los mismos gestores, como ocurría en las oficinas físicas.

Saugar destaca, por tanto, un «grado de satisfacción muy relevante» reflejado en la «gran demanda del servicio, «a pesar de que los inicios fueron algo difíciles por la falta de conocimiento de la población hacia estas nuevas infraestructuras y sus posibilidades». Por el momento, la banca no prevé incrementar su flota de ofibuses, ya que «con los dos que están actualmente en funcionamiento, de los doce existentes a nivel nacional, se cubren perfectamente las necesidades. En el caso de que la demanda aumente, sí que nos plantearíamos ampliar la estructura de servicio».

Diego Saugar, director de la zona Rioja Oeste de Bankia.

Asimismo, cerca de sesenta cajeros de Bankia se distribuyen por la región, aunque cada vez van quedando menos. Como en el caso de Galilea, localidad donde el aparato fue suprimido el pasado mes de noviembre. Las incesantes quejas de los vecinos, no solo del propio municipio, sino también de los pueblos colindantes, no sirvieron de nada. Se tendrán que conformar con los tres días mensuales que acude el ofibus de Bankia a atender sus operaciones financieras.

«No hay ánimo de suprimir servicios, sino de mejorarlos para abarcar a un mayor público y con mejores condiciones. En el caso de esta población, tal vez se eliminó el servicio de cajero automático por la poca demanda con la que contaba, porque siempre buscamos la viabilidad de las infraestructuras con el fin de atender de forma más lógica las necesidades de los clientes y con tres días a la semana se satisfacen perfectamente», apunta Saugar.

En ruta por la sierra

Así lo considera Silvia Zabala, comercial de Bankia que cada semana, y desde hace año y medio, recorre los pueblos de la sierra riojana en la oficina itinerante: «El cambio de la oficina física a la móvil no me ha supuesto mucho porque antes ya me encargaba de las oficinas de los municipios, donde la movilidad era obligada. Además, a diferencia de la ciudad, aquí el trato ofrecido es mucho más cercano y eso lo valora el ciente, con el que el trato tampoco ha cambiado».

Retirada de efectivo, pago de recibos, ingresos de capitales, transferencias, así como una gestión individualizada para operaciones más completas. «También les ayudamos a descargarse nuestra aplicación para que aprendan a realizar transacciones por ahí y a consultar, ya que la mayoría son gente mayor. Al final actuamos como un nexo para quienes no pueden ir a las oficinas», indica Zabala. Mientras, las operaciones que no se pueden hacer ‘sobre ruedas’ se redirigen a la oficina física de la localidad más cercana.

La comercial Silvia Zabala en el ofibus de Bankia.

Como es el caso de los cambios de monedas, por ejemplo. «Llevaba los blísters de las monedas con unos cuarenta o cincuenta euros para cambiarlos y me dijeron que no, que ellos en el ofibus no podían realizar esa operación», critica un joven de Viguera, localidad donde el Ofibus acude cada martes desde hace dos años. Por ello, algunos usuarios de la banca móvil demandan que se refuercen las operaciones habilitadas para realizar ahí.

Esta localidad camerana llevaba más de una década sin ninguna oficina bancaria en funcionamiento después de que desapareciera la de Ibercaja, así que la llegada del ofibus de Bankia «se recibió con las manos abiertas, evitando así los desplazamientos a Nalda o Albelda», aseguran los vecinos. Principalmente, este servicio tiene una mayor afluencia de clientes durante las primeras semanas del mes, «cuando acuden muchos a cobrar las pensiones», pero Zabala indica que cada día pueden llegar a atender hasta unas veinte personas entre el máximo de cinco pueblos que se recorren en una jornada.

Y se unió Ibercaja

A este nuevo modelo de servicio móvil se apunta ahora Ibercaja, que el próximo mes de febrero sacará a la carretera nuevos ofibuses para atender a 27 localidades riojanas de menos de 500 habitantes, del total de 77 municipios en los que está presente. 27 pueblos que dicen adiós a otra oficina bancaria que se despide para no volver. Sin embargo, desde la entidad aseguran que este cambio busca satisfacer mejor las necesidades de los clientes con el mismo personal».

«No hay que verlo como un cierre de bancas, sino una ampliación de servicios que apuesta por el medio rural a la vez que optimiza recursos», apunta desde el departamento de comunicación de Ibercaja Javier Alonso. Las diferencias de rentabilidad deben ser notables si cada vez son más las entidades que se lanzan a recorrer las carreteras en bus. Ya en 2017, Ibercaja sufrió también una reestrucutración de las oficinas provocando la fusión de muchas de ellas ubicadas en localidades limítrofes.

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