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Crisis del Coronavirus

La odisea de cinco riojanos en China a causa del coronavirus

Todo estaba planeado. Beijing-Xian-Guilin-Chongquing. Qué visitar, dónde comer, dónde alojarse… China esperaba a cinco riojanos que iban a visitar a la hermana de un amigo que estudia allí y, de paso, celebrar el año nuevo del país asiático ‘in situ’, ¿qué mejor que estar en el propio país para conocer de cerca las tradiciones?

Préjano, Enciso y Herce estarían presentes en el Nuevo año chino, pero el coronavirus se cruzó en su camino.

«El 22 salimos de España y teníamos la vuelta programada para el día 3. Sabíamos que había un virus pero no que se iba a formar todas esta revolución. Empezamos a notar que algo pasaba cuando, dos días después de llegar la gente iba desapareciendo de las calles, cerraban las atracciones turísticas, los comercios, algunos restaurantes…», explica Itziar, una de las protagonistas del «fallido» viaje.

La de Herce relata a NueveCuatroUno cómo intentaban interesarse por lo que estaba ocurriendo a través de los medios de China, «pero era imposible, allí ni inglés ni castellano ni nada, solo chino, lo que nos dificultó mucho las cosas». Además, Itziar explica que «hubo en varios hoteles donde no nos dejaban entrar por si éramos portadores del virus, y los taxistas tampoco quería recogernos».

Toda la información que les iba llegando era a través de los WhatsApp que intercambiaban con sus familiares: «Ellos son los que nos contaban todo lo que iba saliendo en los medios españoles, pero tampoco le dábamos mucha importancia».

«Lo mejor era salir cuanto antes»

La cosa cambió cuando el grupo comenzó a ver las calles totalmente vacías, el transporte público prácticamente detenido, los supermercados cerrados, en definitiva, el país paralizado. «Entre la situación y la información que nos llegaba de España fuimos conscientes de que lo mejor era salir del país cuanto antes». Intentaron cambiar los billetes de vuelta, la agencia confirmó el cambio, pero al llegar al aeropuerto el vuelo se canceló.

«Nos los cambiaron para el día siguiente y una vez en el aeropuerto nos comunicaron que no podemos volar porque mi hermano, que también viajaba, tenía algo pendiente con la justicia del gobierno chino». La tensión y la incertidumbre crecía por momentos. «Yo no me quería ir sin mi hermano, pero él insistía en que nos fuéramos, por si luego no podíamos volver a salir del país. Embarcamos y él se quedó fuera con otro amigo. No me lo podía creer. Les hicimos caso, aunque no fue nada fácil».

En el momento en que retuvieron al hermano de Itziar «llamamos a la embajada pero no nos contestaron. Desde España nos pasaron unos teléfonos de urgencia del consulado de España en Pekín, desde donde nos remitieron una dirección de email por si no conseguíamos una solución. Ya con la policía explicamos la situación y cuál era el problema. El vuelo salía, nosotras embarcamos y ellos se quedaron en tierra».

Tras pasar los controles, entrando al avión, «aparecieron a lo lejos corriendo. Por fin salíamos todos juntos de todo ese lío. Una vez tranquilos, mi hermano y su amigo nos explicaron que había habido un error por parte, suponemos, de la compañía aérea, así que la propia policía les acompañó hasta el mostrador y sacaron su billete».

Hasta llegar a ese momento, el grupo de riojanos tuvo que usar obligatoriamente mascarilla y fueron parados en varias ocasiones para «medirnos la fiebre con pistolas de infrarrojos. El control en China era total»

Ya viendo China desde el aire, llegaban a Roma, «donde también nos han tomado la temperatura». Una vez ya en suelo español, «por fin», el grupo ha contactado con el Ministerio de Sanidad para interesarse sobre si debían pasar algún tipo de control.

«En el momento de nuestra llamada se estaba produciendo una reunión, precisamente, para evaluar el alcance del problema que se está generando en todo el mundo con el coronavirus. Al decirles que no hemos presentado ningún síntoma nos han recomendado que leamos la información presente en la web del Ministerio y que tengamos precaución por el momento».

Este mismo viernes los cinco han llegado a España y están viajando hacia sus respectivas casas. Con tranquilidad y analizando todo por lo que han pasado, les apena no haber podido visitar muchas de las cosas que habían planeado, como el mercado de la seda, pero,+ por la experiencia vivida durante los tres últimos días «no creo que volvamos».

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