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Antiguas fronteras hacia nuevos horizontes

Lo de quién mereció ganar un partido de fútbol es una de las grandes mentiras del fútbol. Es en sí uno de los principales males de este deporte, lo de intentar repartir justicia a posteriori. Mereció ganar aquel equipo ese partido; mereció ganar aquel otro equipo la vuelta de aquel partido… Así nos podríamos pegar la vida, recordando resultados injustos. Es más, he visto a actores de este deporte calificar de “injusto” un 1-5: “Los pequeños detalles, ya sabes”. Desde que se inventaron las excusas no hay errores, que dijo aquel mítico entrenador del Berceo.

La Unión Deportiva Logroñés transita hacia nuevos horizontes. Es un viaje largo en el que ya ha empleado más de diez años. Es un viaje caro para el que ha invertido ya unos cuantos millones de euros. Es un viaje frustrante por la presencia en el camino de unas cuantas trampas insalvables. Es un viaje de altos y bajos. Es un viaje de antiguas fronteras para hallar nuevos horizontes.

Históricamente este equipo se ha topado con grandes oportunidades que ha dejado escapar. Aquel partido en Palencia, aquel encuentro en Urritxe, aquel equipo que estaba para ganar al Huracán y a saber lo que hubiera podido pasar, aquellos errores en Alicante… Peajes que no ha sabido superar. Ni un solo ‘no vull pagar’. No se ha saltado ni una sola barrera. Ha pagado todos los peajes posibles, y alguno más que se ha impuesto por carreteras comarcales. Y ahora, cuando está en disposición de ser campeón de liga, se topa con otro peaje, nuevo, pero que necesita superar con el menor coste posible: lo de tener que ganar el mayor número posible de partidos para ser primero a final de temporada. Y eso, sin duda, es una presión muy importante para cualquier equipo, más para un club que sabe que no tiene la mejor plantilla, bajo criterios presupuestarios, no solo de toda la Segunda B, sino incluso del Grupo 2. En eso, la Cultural es quien corta actualmente el bacalao, quien lleva las cartas ganadoras si es que finalmente sabe jugarlas, claro.

Sergio Rodríguez y sus futbolistas se enfrentan al reto enorme de no dejar pasar una oportunidad histórica. Pero el acceso a este momento histórico no llega por un único momento de inspiración, quizás llegue así el gol definitivo, por azar, la suerte, la inspiración… A Saber. Pero un título de liga requiere de la constancia del campeón. Y la Unión Deportiva Logroñés ha sido más constante en la derrota que en la victoria. Sin embargo, sabe que un nuevo horizonte solo se alcanza desde el triunfo constante. La temporada pasada los pesos pesados de esta plantilla se dieron cuenta de que podían ser primeros. Y en ello están. Pero para lograrlo, primero hay que desearlo, y luego ganarlo sobre el terreno de juego, donde habitualmente el asunto se complica, porque los rivales también juegan. Y de repente, sus rivales se dan cuentan de que empatar en Las Gaunas ni mucho menos es un mal resultado.

UD Logroñés – Real Sociedad B | Foto: Eduardo del Campo

Tras tres empates seguidos a cero, lo lógico es pensar que la Copa del Rey en la cuesta de enero le ha pasado factura. La Copa del Rey ha sido una gran noticia en lo económico y en lo social, con tres de las cuatro mejores taquillas de la temporada, con un aumento importante de seguidores, tanto de los esporádicos (11.150) como de los habituales (4.500 este domingo en Las Gaunas, con solo 300 rojillos). Y puede que el cansancio esté pasando factura a una plantilla buena en lo colectivo pero que requiere de la inspiración individual para ganar los partidos, como demostró en noviembre y diciembre. Vamos, que sin acierto, esta Unión Deportiva Logroñés no es un rodillo, como lo han podido ser otros equipos campeones como aquel Mallorca, ese Racing… Está a un par de millones de euros más de tener opciones de convertirse en un rodillo. Y eso, con 4.300 socios no va a pasar. Lo que ves es lo que hay.

Así que el cansancio puede servir para justificar tres empates seguidos a cero en Las Gaunas, que han llegado tras buenos partidos, como contra la Real B, tras encuentros donde se ha jugado regular, como este domingo ante el Calahorra, y tras choques donde se estuvo mal, como contra el Alavés B. Pero no es el cansancio la razón principal en estos tres resultados que ni mucho menos han agotado las opciones del equipo riojano a ser campeón. Son cuatro los puntos respecto a la Cultural. Ganar el domingo sería un golpe de una dimensión considerable.

El cansancio por la acumulación de muchos partidos y emociones en dos semanas no es la razón principal. Ni mucho menos. Es más, Sergio Rodríguez, tras el partido ante el Calahorra, verbalizó lo que andaba intuyendo. Este equipo necesita de una nueva evolución para hallar soluciones a un nuevo problema: a los rivales les sirve el empate en Las Gaunas, y de momento los blanquirrojos no han encontrado soluciones para ganar a equipos intensos y bien ordenados (la mayoría en este Grupo 2) que ven en un empate un buen resultado, y si de paso logran desesperar al rival, que tiene más necesidades, seguro tendrán alguna opción para sumar tres puntos en casa del líder.

La Real B estuvo lejos de ganar en Logroño. No tiró a puerta. Y libró por la gran actuación de Aguirre. El Alavés B, sin embargo, pudo ganar ante la frustración de una Unión Deportiva Logroñés que no supo digerir el éxito ante el Cádiz y casi pierde ante el filial por no saber manejarse en la necesidad de tener que ganar a toda costa en casa a un equipo de la zona baja. Y algo parecido se pudo observar este domingo ante el Calahorra. Un derbi: «hay que ganar, hay que ganar, hay que ganar…»; y al final la ansiedad hizo acto de presencia, más cuando no se acierta a la primera, ni a la segunda, y el rival amenaza, y empiezan a surgir ciertos errores defensivos por el desorden que provoca buscar a toda costa y por cualquier vía la portería contraria. Y casi pierde el partido.

Antiguas fronteras en el viaje hacia la conquista de nuevos horizontes: en Segunda B los partidos más igualados bajo criterios de orden defensivo e intensidad se desatascan cuando existe una evidente superioridad técnica respecto a tu rival. De lo contrario, sabemos que los buenos equipos tienden a caer en eso del empate que no cesa porque no encuentra recursos suficientes desde lo individual para doblegar a buenas rivales que en casa del líder dan por bueno un empate, como ha hecho en numerosas ocasiones la Unión Deportiva Logroñés.

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