Entrevista

Jesús María García: «El PP no ha asimilado que ya no está gobernando»

Jesús María García: «El PP no ha asimilado que ya no está gobernando»

Jesús María García (Calahorra, 12 de septiembre de 1968) era hasta hace unas semanas funcionario, escritor, bloguero, diputado… hasta que hace seis meses se convirtió en presidente del Parlamento de La Rioja. Reconoce que se encuentra «cómodo» y que se ha hecho con «las responsabilidades del cargo».

– ¿Cómo se ven los toros desde el ruedo y no desde la barrera?

– Con los toros hay que tener una buena mano derecha para torearlos cuando vienen e intentar que pasen sin que te corneen. Poco a poco lo vamos haciendo bien.

– ¿Y una buena mano izquierda?

– Sí. Yo tengo buena relación con el resto de grupos parlamentarios. No sólo con el mío, que es evidente, sino con los otros tres.

– ¿Era el cargo como se esperaba? ¿Se ha encontrado alguna sorpresa?

– La sorpresa ha sido la cuestión administrativa que lleva toda la casa. El personal funcionario desarrolla unas labores de las que tal vez no era consciente de su entidad. Me dedicaba a mis temas personales para el impulso político desde el Grupo Parlamentario Socialista y ahora conozco los entresijos.

– ¿Se compadece ahora un poco de la expresidenta Ana Lourdes González? Tuvo algún choque con ella.

– Algunas de las cuestiones en las que discrepaba con ella ahora las entiendo, pero la gran mayoría sigo sin entenderlas. Ha habido discrepancias de criterios en muchos asuntos.

– A veces, comparamos el Parlamento con una clase de colegio. ¿Sabe ya quién va a ser el alumno más revoltoso de la legislatura?

– Hay personas que tienen más tendencia a expresarse cuando no están utilizando la palabra, diputados que desde la bancada increpan al que está en el uso de la palabra. Siempre y cuando se haga con respeto, no sea algo excesivo (como me pareció excesivo el debate de investidura del presidente Pedro Sánchez en el Congreso)… en estos seis meses no he tenido que llamar al orden a ningún diputado. Sí que hay alguno más expresivo, pero no llegan a la categoría de revoltosos.

– ¿Cuál ha sido el mayor problema con el que se ha encontrado?

– En el primer debate de investidura de Concha Andreu, el Parlamento estaba lleno de invitados y las intervenciones de la diputada Raquel Romero (Podemos) fueron muy mal aceptadas por los asistentes a la sesión. Hubo abucheos, increpaciones… fue el momento más complicado porque no cesaban y estuve a punto de desalojar el Parlamento.

– ¿Y la mayor satisfacción?

– El día que tomó posesión como presidenta Concha Andreu en la Plaza del Parlamento. Fui el primero en felicitarla.

– ¿Más que su propia toma de posesión?

– En mi toma de posesión fue una cosa personal. Tenía unos nervios que no tenía cuando tomó posesión Concha Andreu. El acto lo organizamos nosotros desde el Parlamento, lo tenía asumida y estaba tranquilo. En la mía estaba con los nervios de ser el protagonista.

– Tiene fama de tipo duro y serio, pero ahora reconoce los nervios. ¿El cargo impone?

– Por supuesto. Hasta que te haces con él. El problema es que se haga contigo y no consigas dominarlo. La toma de posesión fue importante porque yo llegué al Parlamento sin saber a ciencia cierta si iba a conseguir los votos suficientes. No se había formalizado un pacto de gobierno todavía y después pasaron muchas cosas.

– En el futuro del Parlamento se encuentra la profesionalización de la Cámara, ¿en qué momento nos encontramos?

– Estamos pendientes de aprobar los presupuestos para el 2020 y ahí ya vienen las partidas necesarias para que el Parlamento sea profesional. Ya tenía que haber sucedido en 2019, pero si no se ha hecho es porque el PP no fue capaz de aprobar sus presupuestos al no apoyarle Ciudadanos.

– ¿Manejan plazos?

– A la espera del presupuesto. Una vez aprobado, nos pondremos a trabajar esta cuestión y no tendría inconveniente en que fuese efectiva a partir del mes de marzo, aunque es un ejemplo.

– ¿Por qué necesitamos un Parlamento profesional si hasta el momento no hemos tenido y parece que no nos ha ido tan mal?

– Nosotros somos una anomalía en el Estado español. No hay ningún parlamento sin sus diputados como profesionales. Es un trabajo importante y no algo banal que se pueda hacer en ratos libres. Si queremos que nuestros diputados desarrollen leyes en condiciones, consensuadas y trabajadas, que la labor parlamentaria tenga un reflejo en la sociedad, tendrá que haber personas trabajando en este cometido. Los diputados han sido elegidos por sus ciudadanos y tienen una gran responsabilidad.

– ¿Cuál sería entonces el deseo para esta legislatura?

– Tenemos muchos retos. Hay que poner en marcha la administración electrónica, algo necesario para la dinámica administrativa. Es algo que actualmente no se está haciendo y se nos acaba el plazo. También queremos sacar el Parlamento a la calle y en esto quienes más nos van a ayudar van a ser los diputados. Cuando están trabajando de forma íntegra, tienen la posibilidad de tocar temas que están en la calle. Si te limitas a venir cuando se te convoca a un pleno, no puedes estar en ello. La labor de los diputados está en la calle con los movimientos sociales y las reclamaciones de la sociedad, implicando que esas demandas aparezcan en forma de propuestas.

– ¿Cómo ve la situación política de La Rioja?

– Hay un ambiente de negación de la realidad por parte del PP y Ciudadanos. Todavía no han asimilado que ya no están gobernando y que han perdido el Gobierno de La Rioja, ahora en manos del PSOE. Supongo que eso se irá relajando con el paso de los meses. Luego cada uno tiene que encontrar su sitio. El PSOE lo tenía asimilado durante estos años de gobierno del PP y estaba perfectamente aclimatado para su labor de oposición. La situación para el PP es diferente y no han terminado de engranar. Tienen un pie puesto en sus recuerdos del gobierno y otro en la realidad de la oposición.

– ¿Qué le pide al Gobierno de Andreu?

– Que cumpla sus compromisos, que supongo que es lo que piden los votantes. El PSOE se presentó a las elecciones con un programa ambicioso y no improvisado, trabajado durante años que recoge reclamaciones sociales en materia de educación, sanidad y medio ambiente. Yo les pido que no se olvide de ese programa y lo lleve adelante.

– Hace unos días se vio envuelto en una polémica por publicar un tuit en el que planteaba un referéndum sobre la monarquía en España. Nunca ha escondido que fuera republicano, ¿cómo ha vivido estos días?

– Yo enmarco la polémica en un período en el que no había muchas noticias y esto se quiso entender como una noticia dos o tres días de publicar un tuit. Que alguien se posicione sobre el modelo de Estado más oportuno para su país no es algo reprochable. El presidente del Parlamento es un español más y tiene absoluta libertad de expresión, como dice la Constitución en el artículo 20. Lo que no dice ninguna ley es que el presidente del Parlamento no pueda expresar sus opiniones y lo seguiré haciendo como cualquier otro español.

– Pero entiende que se confunda la esfera de Jesús María García y del presidente del Parlamento.

– Entiendo que se pueda confundir, pero igualmente la libertad de expresión afecta al presidente del Parlamento y a Jesús María García. Si fuera una cuestión que sólo puede hacer alguien a título privado o alguien a título institucional, habría motivo de controversia, pero me acojo a la libertad de expresión en cualquiera de mis circunstancias personales. Las 24 horas de cada día tengo libertad de expresión y la voy a seguir ejerciendo. Si hay alguien que se molesta, lo siento mucho.

– Aunque suene a broma y sólo por dejarlo claro, el Parlamento de La Rioja no va a empezar un proceso para instaurar la República en España. ¿No?

– Eso sería sacar las cosas de quicio. Cuando doy una rueda de prensa o una entrevista como presidente, como ahora, hablo como presidente. Si me haces una pregunta personal, responderé de forma personal. ¿Qué voy a hacer? ¿Callarme? Yo soy presidente del Parlamento de La Rioja, puedo decir lo que considere oportuno y luego tendré que ser responsable. Yo no sé si a alguien le extraña que un político republicano diga que en algún momento hay que hacer una consulta sobre qué modelo de Estado quiere España. No sé si sería extraño que lo dijera Angela Merkel, Donald Trump o Barack Obama, que son republicanos los tres. El modelo de Estado es algo sobre lo que hablamos los políticos. Una monarquía como la española da lugar a un país donde se vive perfectamente y no hay problemas de derechos. También en Francia o Italia. Son modelos compatibles con el Estado del Bienestar. Si un presidente dice que se debe instaurar un marxismo recalcitrante o un regimen fascista, sí me parecería una barbaridad, pero hablar sobre el modelo de Estado en nuestro entorno no es un delito. No he matado a Manoloete por hablar de este asunto.

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