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Alubias, cordero y setas en los pueblos más bonitos de España

Siempre se ha dicho que el número siete es mágico. Son siete las maravillas del mundo, siete los pecados capitales, siete vidas las que tiene un gato, siete días en la semana y son siete las villas que se esconden en la cuenca del Alto Najerilla.

Brieva de Cameros, Canales de la Sierra, Mansilla de la Sierra, Ventrosa, Villavelayo, Viniegra de Abajo y Viniegra de Arriba. Son las siete maravillas que todavía siguen siendo desconocidas, incluso, para muchos habitantes de La Rioja. «Es una pena que siendo una comunidad autónoma tan pequeña, ni los riojanos sepamos lo que tenemos», señala Juan Ignacio Martínez, alcalde de Viniegra de Abajo.

Viniegra de Abajo | Foto cedida por La Rioja Turismo

El encanto principal de estos pueblos es que «son localidades que están en el confín del mundo». «Cada una de ellas tiene una magia única y todas están rodeadas por un paisaje inigualable. Vengas cuando vengas te vas a sorprender, pero el otoño es precioso, los colores de los montes son ideales, tienen unas tonalidades muy difíciles de pintar».

Hace escasamente un año, ‘Las viniegras’ entraron a formar parte de la lista de ‘Los Pueblos más bonitos de España’, un reconocimiento que «ha ayudado a que mucha gente de otras comunidades de España nos haya conocido, lo que ha provocado que el turismo aumente».

Viniegra de Arriba | Foto cedida por La Rioja Turismo

De un tiempo a esta parte, también se ha hecho famosa por el boca a boca una ruta motera de 180 kilómetros aproximadamente que atraviesa los tres valles: Najerilla, Iregua y Oja, algo que también ha traído hasta nuestra tierra mucha gente.

La grandiosidad del paisaje no queda ahí. Las 7 Villas conforman un entorno donde los amantes de la montaña, el senderismo, la pesca o la bici pueden disfrutar de un sinfín de actividades. «Tenemos numerosos senderos marcados de distintas categorías. Hasta aquí llegan muchos autobuses turísticos para hacer rutas andando».

La gastronomía en Las 7 Villas

Todo el que conoce La Rioja sabe lo que se puede encontrar. El vino y la gastronomía acompañan a un paisaje envidiable que muchos descubren atónitos. La cocina tradicional es una de las más buscadas. Uno de los mayores representantes de esta cocina en la zona de Las 7 Villas es la archiconocida ‘Venta de Goyo’, un local que destaca por su «gastronomía clásica con un aire renovado», como explica Juan Carlos Esteban, su responsable de cocina.

Lugar de parada y descanso -también cuenta con un hotel- obligatorio en el camino de viajeros, cazadores, pescadores y apasionados por la naturaleza. La ‘Venta de Goyo’ está regentado actualmente por la cuarta generación familiar.

«Trabajamos mucho el producto de temporada. Ahora estamos con la caza y las setas, sin olvidarnos de las verduras o las jornadas de la alubia», comenta Juan Carlos Esteban: «En cuanto a la primera esta temporada cocinamos una excelente ensalada de paloma, magret de pato azulón o lomo de jabalí y ciervo a la plancha o guisado».

El tema de la matanza también da mucho juego para la cocina: «Preparamos ensaladas de careta de cerdo, codillo al horno, o crepes de morcilla con manzana reineta. Y en cuanto a las setas, la clientela nos pide mucho nuestro crep relleno de hongos fritos».

«Está claro que los clientes que llegan de fuera de La Rioja vienen buscando las típicas alubias de Anguiano con su chorizo huesero y su tocino, pero luego se llevan la gran sorpresa cuando ven toda la oferta que tenemos», añade.

«La oferta va desde el cordero típico de mi bisabuela, que cocinaba las piernas y los brazuelos en dos cocciones, primero un asado y luego guisado, hasta los crepes de crema de queso con trufa negra o blanca, dependiendo de la temporada, pasando por los rollitos que hacemos con nuestra propia cecina de ciervo o con crema de queso y membrillo».

Una carta, sin duda extensa, al que se suma el menú del día. Entre semana cuenta con cuatro primeros a elegir, cuatro segundos, postre y café; y durante el fin de semana cinco primeros, cinco segundos, café y postre. «El paisaje que rodea el restaurante es extraordinario. Valles boscosos, pozas, cascadas, pueblos singulares… Esto es un regalo». Y qué mejor sitio para descansar y conectar con la naturaleza que este pequeño rincón de La Rioja.

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