La Rioja

La España ‘desconectada’: la odisea de emprender un negocio sin WiFi

Buscar las comodidades del siglo XXI en aldeas casi despobladas se ha convertido en una paradoja de lo más habitual entre las demandas turísticas. Uno de los requisitos que no faltan es buscar alojamientos que dispongan de una buena conexión a la red wifi, aunque no siempre se da dicha situación. Habrá que conformarse con salir a dar un paseo por el campo…

Es el caso de Zaldierna, una población de apenas diez habitantes perteneciente a la localidad de Ezcaray donde llevan meses sufriendo problemas de conectividad que también perjudican la imagen exterior. «Es vergonzoso y resulta muy complicado trabajar y vivir así», critica uno de los regentes de la casa rural de la aldea, Antonio Pérez. «Las telecomunicaciones son realmente importantes porque te provienen de una mayor visibilidad en Internet para llegar a un público más amplio y si careces de ellas, al final eso se ve reflejado en los comentarios de los clientes», lamenta.

Este fin de semana, la enésima caída del servicio de Vodafone en el Valle del Oja ha colmado paciencia del responsable de Casa Zaldierna, que se queja de que «nos cobran megas ilimitados de los que no disponemos».

Las complicaciones con la amplitud de canal o ancho de banda, presupone Pérez, vienen de que «tan solo hay una o dos antenas en toda la jurisdicción de Ezcaray, por lo que en temporada alta o fines de semana la red se colapsa debido a la afluencia de turistas». No es el único caso, sino que las poblaciones contiguas también se han quejado de esta deficiencia tecnológica. ¿Los culpables? Pérez lo desconoce, pero incide en que la responsabilidad corresponde a las instituciones y empresas de telefonía, quienes «deberían tener más en consideración a estos entornos».

«No es que no quieran vivir aquí, es que no van a poder»

Este cocinero, que en su día apostó por el mundo rural como lugar para vivir y trabajar, apunta con rotundidad: «No buscamos subvenciones, sino que no se nos olvide, porque, al igual que los de la capital, también pagamos nuestros impuestos». Además, denuncia, sin los servicios del siglo XXI, «no es que la gente no vaya a querer vivir aquí, sino que no va a poder».

Considerando el turismo rural y la gastronomía como «un valor añadido para el futuro», Pérez incide en que «se necesita un plan ‘Marshall’, uno verdaderamente estratégico», para evitar la desaparición de estas zonas e impulsar las economías locales. Mientras, el proyecto de la Agenda Digital de la Unión Europea de facilitar Internet a la población del continente con una velocidad de al menos 30 Mbps antes de 2020 sigue en marcha.

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