La Rioja

Una ayuda «imprescindible» en el ocaso de la vida

De izquierda a derecha, María Jesús Alonso, Carlos Martínez y Victoria Sáenz, asistidos por el equipo psicosocial.

«Ya ha llegado la primera prueba, un poco fuerte… En esta nueva situación mía ha aparecido el toro que tenía en frente. El diagnóstico de este percance, atisbo de cáncer maldito. Casualidad, pero me ha abierto las puertas a un mundo nuevo. Bromeaba con la vida, bromeaba con la muerte… Y va y se presenta. Un fantasma que me dice que puede ser serio, que parece que se adelantan las fechas. Pero hay que afrontar los hechos con naturalidad y valentía».

Estas palabras protagonizan una de las cartas que el marido de María Jesús Alonso dejó escritas antes de fallecer. En aquellas últimas semanas, los equipos de asistencia psicosocial del Programa de Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas realizaron una labor «imprescindible».

Tras un mes de acompañamiento con su marido, Alonso asegura que las psicólogas actúan no solo frente a la enfermedad física sino también ante lo que está en el aire y te desequilibra: «Cuando ocurre algo así, algo tan inesperado pero humano, tienes miedo, pero ellas te abren el camino, te preparan para lo que va a pasar».

Hay casos, sin embargo, que no son tan efímeros. La esclerosis lateral amiotrófica dejó en la cama al marido de Victoria Sáenz durante cinco años. «Hemos pasado muchísimo, todo lo que diga es poco», aprecia Sáenz, y añade que su experiencia todavía no ha cesado ya que ahora le toca encargarse también de su hermana. «Pero las psicólogas y el personal sanitario me han ayudado en todo momento, son como de la familia. Ahora solo puede decir que ayuden a otros como lo han hecho conmigo», sentencia.

De igual forma, Carlos Martínez es beneficiario de las atenciones del equipo de apoyo psicosocial. Ahora, con el duelo, y antes, mientras su padre padecía de Crohn. «Es importante saber canalizar bien esos sentimientos que llevamos dentro para poder verbalizarlos, a lo que las profesionales ayudan bastante», insiste. Para Martínez, que sufre discapacidad visual, la enfermedad de su padre estuvo casi ligada al fallecimiento de su madre, por lo que la situación «fue muy dura», además, por sus «limitaciones físicas».

«A pesar de que mi padre era reacio a los cuidados de estos equipos de atención, tras ocho meses, logramos que quisiera salir a la calle», recuerda Martínez. Todo ello, asegura, gracias a su esfuerzo pero también al de las psicólogas y sanitarias. «Somos capaces de hacer muchas cosas, pero hay veces que nos superan y llega el momento de pedir respiro profesional para poder auxiliar la mente. Para mí ellas han supuesto una nueva mirada para poder ver la vida de otra manera».

Experiencias reales que revalorizan la utilidad de estos servicios. Este programa de Obra Social ‘la Caixa’, que celebra su décimo aniversario en La Rioja, comprende el apoyo ofrecido en el ámbito de cuidados paliativos, intervención psicológica, física, social y espiritual, como complementos a la atención sanitaria. Su lema, un programa ‘A’fectivo, ‘E’fectivo y ‘E’ficiente.

«La vocación transformadora por dar respuestas a necesidades sociales no cubiertas o poco desarrolladas se consuma en un modelo intervencionista y evaluable para garantizar que es extrapolable a otros casos», resalta la directora del Área de Pobreza y Salud de la Fundación Bancaria ‘la Caixa’, Montse Buisán.

Un progreso en cifras

Desde la Fundación destacan que esta atención psicosocial mejora en un 90 por ciento los síntomas a nivel anímico y psicológico de los pacientes. Además, un aspecto que estiman de gran importancia es el apoyo en las familias, ya que las mismas suponen una de las principales preocupaciones de los pacientes, por delante de su autonomía, las dolencias o su futuro. Así, durante los diez años de actividad del programa, 6.364 familiares riojanos han recibido asistencia psicosocial de los 2.325 pacientes con enfermedades avanzadas.

Principalmente, con un 66,85 por ciento, los cuidados paliativos realizados corresponden a casos oncológicos. La edad media de estos pacientes se encuentra en los 71,5 años, siendo mayoritarios los casos masculinos con un 53,8 por ciento.

En concreto, la Fundación Rioja Salud, centro receptor del programa, dispone de cinco equipos de soporte a domicilio y una dotación económica de 1.655.032 euros acumulados desde 2009. Un programa que, a nivel nacional, posee 14 redes en diversas comunidades, 72 entidades cuidadoras, 42 equipos multidisciplinares, en torno a 200 profesionales y más de un millar de personas voluntarias.

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