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Las primeras futbolistas riojanas: «Teníamos más afición que Las Gaunas»

Las primeras futbolistas riojanas: «Teníamos más afición que Las Gaunas»

El fútbol femenino goza ahora de un alto nivel en La Rioja y el EDF Logroño es actualmente el cuarto clasificado en la máxima categoría. Pero todo viene de mucho más atrás. Hace medio siglo, un grupo de amigas se reunió para dar rienda suelta a su pasión, desafiando los clichés de la época y rompiendo barreras. Se hicieron llamar La Unión y fueron las primeras futbolistas riojanas. Todas ellas han recibido un sencillo homenaje este domingo en Las Gaunas.

El EDF Logroño las ha acogido después en su palco, desde donde han disfrutado de un suculento almuerzo. Entre copas y bocados, algunas de las protagonistas atienden a NueveCuatroUno. Inma Estavillo jugaba de defensa central: «Es la primera vez que las vemos jugar en un césped. Nosotros no hemos jugado nunca ahí porque todos los campos eran de tierra. Es un alivio y una gozadita. Hay que animarlas y hacer que vengan muchísimas mujeres a verlas».

Todas comenzaron a jugar a mediados de los años 60 y Estavillo recuerda con cariño algunas anécdotas: «Estuvimos en Estella, en Calahorra… a Burgos también fuimos». Fútbol de barrio en estado puro: «Lo tradicional eran los partidos interbarrios: Yagüe, Varea y La Unión». Las cosas tampoco eran tan fáciles en aquella época y ni mucho menos había tantos apoyos como ahora: «Nuestros patrocinadores eran solo las camisetas y unas deportivas de andar por casa».

Nieves López también formaba parte de aquel equipo: «Nuestros inicios fueron por ayudar un poco a las fiestas del barrio y, al final, resultó que había más afición viéndonos a nosotras que en Las Gaunas hace cincuenta años». Esta bonita historia fue frenada por los claroscuros de la época, en la que el papel de la mujer estaba reservada prácticamente a los hijos y al cuidado de la casa: «Lo dejamos porque no nos podían federar, solo federaban a los hombres».

María José Portilla era la portera: «Nos reunimos solo por ser amigas, pero luego se empezó a formar el equipo». Para ella, falla la conexión con las niñas más jóvenes: «Hacen falta invitaciones a la juventud, a las niñas de diez años para que jueguen, se motiven y vayan atrayendo a sus familiares. No tienen la motivación que nosotros teníamos». Se trata de una ocasión especial para ellas, ya que apenas van a Las Gaunas. «Sólo vengo a ver a los Reyes Magos con mis nietos», comentan.

Ana María Pinilla ha conseguido incluso traspasar su pasión a las siguientes generaciones: «Tengo una sobrina que está jugando en el Logroñés». Y sobre el recibimiento, se muestra muy feliz: «Súper encantada y contentísima, un bello recuerdo de la juventud». Ángela Elvira también jugaba en este equipo y es madre de Miguel Ledo, el gran capitán e institución de la SD Logroñés: «No sabía que yo jugaba hasta hace pocos años».

Abrir el camino siempre es lo más difícil y estas muchachas lograron hacerlo. Con ellas brotó un sentimiento que hoy ha desembocado en fútbol de Primera División. La Unión fue el comienzo de un crecimiento asombroso. De los campos de tierra a Las Gaunas. Del ostracismo a la creciente presencia en todos los diarios. De una pasión que no entiende de sexos, edades o épocas. Fútbol por encima de todas las barreras impuestas, balompié por encima de todo.

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