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Experiencias a la riojana: viticultor por un día y la ruta de los guardaviñas

*Artículo realizado en colaboración con La Rioja Turismo

Cada vez que se pronuncia la palabra enoturismo, la principal idea que llega a nuestra cabeza es la de un viaje a una zona vitivinícola para conocer desde dentro el mundo del vino: las bodegas, los viñedos, los métodos de elaboración modernos y tradicionales, o la historia de la propia bodega.

Pero este concepto de enoturismo nace… ¿a consecuencia del interés por el turismo o por el vino? Sea como fuere, La Rioja recibe durante todo el año personas que, además de visitar la región, buscan experiencias que les permitan vivir el destino elegido desde dentro, siendo protagonistas activos de sus tradiciones.

No es preciso que seas un gran experto en vino. Es más, ni siquiera hace falta que seas el mayor bebedor de vino. Solo se necesitan ganas por descubrir la gastronomía, la cultura y la pasión por los entornos naturales de La Rioja. Y es que el enoturismo es una perfecta combinación entre turismo rural, cultura, gastronomía y vino.

Riojatrek

Esta empresa riojana de servicios y guías turísticos ayuda a descubrir el mundo del vino y a disfrutar al máximo de los encantos de la región. Entre sus actividades más demandadas se encuentra ‘Viticultor por un día’.

Una jornada pensada para que familias, grupos de amigos o parejas se involucren en el proceso vitivinícola convirtiéndose en los protagonistas de una tradición ancestral, desde el cuidado de la vid hasta la elaboración del vino.

Todo comienza en las viñas de Fuenmayor, donde los turistas participan en las tareas de viticultura que corresponda en cada temporada: vendimia, poda, muestreos de maduración, escarda… para después tomar un tentempié en la propia viña bebiendo vino en bota o, en el caso de los más pequeños, mosto.

Tras este pequeño descanso, los turistas llegan a una bodega donde se explica lo que es la elaboración del vino a través de varios experimentos que podrán llevar a cabo jóvenes y mayores. Después, ya en la nave de barricas, los turistas podrán degustar el vino directamente de la barrica y elegir el que más le guste para que «se le embotelle, se encorche, etiquete y se lo lleven a casa de recuerdo», explica Marina Grijalba, responsable de Riojatrek.

«Todo muy completo, desde la viña a la botella», añade. Además, los más pequeños disfrutarán en la cueva de la bodega, del siglo XVI, del relato de varios cuentos relacionados con el vino.

Turismo de alta gama

Otra línea en la que trabaja la empresa Riojatrek está destinada a un turismo de alta gama donde son guías privadas de gente que viene a catar vinos de diferentes estilos, organizando itinerarios personalizados dependiendo de lo que el visitante quiera ver: «Esto lo combinamos también con la visita de pueblos, ciudades o lugares donde explicamos la historia del vino del lugar».

Otra de las ofertas enoturísticas para todos los público que ofrece La Rioja corre a cargo de la bodega David Moreno. Fundada en el año 1988, se trata de una bodega familiar perteneciente a la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, ubicada en Badarán -pueblo de larga tradición vitivinícola- y situada en pleno valle del Cárdenas y junto al Monasterio de San Millán de la Cogolla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Esta bodega propone un sinfín de actividades a lo largo de todo el año para diversión de los turistas de todas las edades. Una de las actividades más exitosas es ‘La Vincana David Moreno’, una aventura y juego de enigmas. Durante cerca de tres horas, todo el que se atreva a vivir una experiencia única alrededor del mundo del vino deberá poner en práctica su estrategia, habilidad e ingenio.

«La Vincana está orientada al turismo familiar y a grupos de amigos con ganas de aprender y divertirse a partes iguales. Nos gusta personalizar y adaptamos las pruebas y recorridos según las características del grupo», explica Vanesa Guijarro, responsable de marketing y comunicación de la bodega.

Otra de las propuestas de Bodegas David Moreno es su especial ‘Ruta de los Guardaviñas’, un itinerario de cinco kilómetros por caminos rodeados de viñedos y con el espectacular monte San Lorenzo al fondo para conocer dos guardaviñas tradicionales edificados en el siglo XIX.

El paseo incluye un vino y un aperitivo en el nuevo guardaviñas de David Moreno, construido en el siglo XXI. La experiencia continuará con un paseo por los calados, donde el visitante descubrirá los rincones más singulares de la bodega y catarán un vino directamente desde barrica. Lo importante es disfrutar de la jornada.

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