La Rioja

Sucesos extraordinarios en un jueves de agosto en Tricio

Los jueves de agosto en Tricio son tranquilos. Al menos, la mayoría, excepto si pillan en fiestas de San Bartolomé, en torno al 24 de dicho mes. Así que lo habitual entre los mayores es pasear, sentarse en un banco, observar la vida… Hasta que llega un 1 de agosto, con moción de censura y con más periodistas que lo que la memoria caracolera recuerda. Plumillas y cámaras que comienzan a preguntar, en un goteo continuo, cuestiones como: «¿Por dónde se va al Ayuntamiento? ¿Hay aparcamiento por ahí?». Entonces emerge la figura de un abuelo voluntario que responde a los distintos coches de prensa que bajan la ventanilla y le interrumpen en la tranquilidad de su banco.

El señor disfruta sintiéndose útil, en su oasis, ajeno a la tensión que una calle más allá, en la plaza de San Miguel, está a punto de reventar el Gobierno municipal. En el primer piso del Ayuntamiento los primeros en aparecer son los regionalistas, escoltados por muchos de los representantes del PR+ de la región y una veintena de fieles. Los promotores de la moción de censura apuran los minutos en una sala, aislados del público que se va congregando, esperando a que el árbitro pite para saltar a la cancha. Y pita. Acompañados del secretario municipal comienza la sesión extraordinaria.

Extraordinaria en muchas cuestiones: por la gran densidad de población en el salón de Plenos; por el calor asfixiante; por la tensión previa, durante y, sobre todo, después; por los aplausos al ya exalcalde; por los insultos a un volumen extraordinario de ‘traidores’, ‘corruptos’ o ‘sinvergüenzas’ a socialistas y populares; por el calentamiento global de los regionalistas que se sienten traicionados e indignados por la moción que ha quitado de la Alcaldía a Óscar Martínez y ha aupado al independiente (por el PSOE) Manuel Martínez…

Aunque si se atiene al cruce de acusaciones entre en desbancado y el desbancador son muchas más las cuestiones extraordinarias que se han producido en Tricio en los últimos tiempos. Por un lado, el reguero de hechos misteriosos que denuncia el PR de miles de euros gastados en distintos aspectos (lúdicos como chuletillas o rostrizos, o en obras, etc.) de las anteriores corporaciones sin facturas, contratos a familiares directos de los concejales, obras sin licencia… Y, por otro, el argumento del nuevo alcalde de que por culpa del PR se habían quedado sin nuevo Ayuntamiento, que éste no escucha a la corporación, que abusaba de ‘chulería’.

Al final, un jueves de agosto que ha sido de todo menos ‘normal’ en Tricio. Un día que pasará a la historia de los caracoleros, un día extraordinario. Y si no, ¡que se lo pregunten a los abuelillos de los bancos!

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