Entrevista

Álex, la estrella del Resurrection Fest: «Ahí arriba te sientes como Dios»

Cuentan que la felicidad tiene muchos rostros, pero pocos tan transparentes y expresivos como el de Álex Domínguez ‘surfeando’ con su silla de ruedas al público del Resurrection Fest, el festival ‘metal’ más importante de España.

Trivium, una de las bandas favoritas de este joven de Baños de Río Tobía descargaba los acordes de ‘Sever the hand’. La canción del grupo norteamericano habla de lo terrenal, de alejar el foco de lo trascendente y vivir al margen de lo religioso, pero Álex sintió que tocaba el cielo a dos metros sobre la marea humana.

«Es una sensación de adrenalina, de libertad, de que no hay límites ni barreras y de que todo puedes conseguirlo si lo deseas de verdad», señala en su vivienda este joven de 19 años, que recibe en su vivienda a NueveCuatroUno para compartir sus sensaciones sobre todo lo que ha generado una foto disparada por Daniel Cruz que es ya todo un símbolo de inclusión y solidaridad con las personas de movilidad reducida.

Álex, que estudia Derecho en la Universidad de La Rioja y aspira a convertirse «en notario o registrador de la propiedad», relata que la idea de acudir a su primer festival la barruntó «desde noviembre», momento en el que se decidió a dar el paso y «tuve la suerte de conseguir un bono del Resurrection Fest».

Se dijo a sí mismo que su silla de ruedas no iba a ser un impedimento, que había que aprovechar la ocasión. Y vaya si la aprovechó. Junto con Belén, su madre, se embarcó en una interminable ruta de autobús entre La Rioja y Viveiro de casi 600 kilómetros hasta la provincia de Lugo y otros tantos de regreso. «Sin ella no hubiera sido posible, la familia es lo primero», subraya el joven.

Ahora, con perspectiva, admite que «no creía que la foto fuera a generar tanta repercusión; estoy contento por la buena sintonía que he tenido con la gente, que desde el primer momento me trató genial e hizo que no me sintiera desplazado en ningún momento».

Porque de eso se trataba, de ser uno más. No en vano, Álex -que habla «inglés, un poco de italiano y estoy aprendiendo algo de alemán»- presume de haber reunido en torno a doscientos contactos de «gente de Estados Unidos, de México, de Inglaterra, de Brasil o de Japón».

En cierto modo, este notario en ciernes se convirtió en la estrella de un festival que ha reunido a más de cien mil personas en su edición de este año. En varios momentos, su madre tuvo que ‘abandonarlo’ para que pudiera atender a la oleada de ‘festivaleros’ que querían una foto con Álex.

«Lo vive todo con entusiasmo»

Manu Hernández, periodista especializado en música ‘metal’, se lo encontró el pasado sábado, justo antes de emprender el camino de vuelta, y quedó marcado por el empuje de Álex Domínguez: «Al salir del hotel donde estaba alojado en Viveiro coincidí con él y su madre en la cafetería; me dijeron que habían llamado a un taxi para que les llevase al punto de recogida del bus y me propusieron compartirlo con ellos».

«Fue un trayecto breve, de unos diez minutos», recuerda, mientras destaca de Álex el hecho de que «lo vive todo con entusiasmo, como cualquier chaval de su edad, independientemente de su situación». «Es un apasionado y un entendido de la música ‘metal’, que me habló de la calidad musical de los cabeza del cartel», apunta.

Un matiz y un mensaje

En mitad de la entrevista, Álex Domínguez quiere hacer un matiz sobre una minoría de comentarios en las redes sociales que sugieren que debería haberse quedado en la plataforma para personas con movilidad reducida en lugar de ‘bajar al ruedo’: «En todo momento dije que quería que me subieran y se dio ese gesto de humanidad».

«Habrá gente que prefiera estar en la plataforma, pero abajo estás muy seguro porque siempre hay gente agarrándote, vas como en una carretera y tienes una vista privilegiada; te sientes como Dios», indica, destacando que el ‘Resurrection Fest’ ha sido «un festival para todos».

Álex Domínguez emula su gesto sobre el público del Resurrection Fest. FOTO: Amaya Garrido

De hecho, anima a todas las personas con movilidad reducida a «venir y hacer ‘crowdsurfing'», ya que «estaréis en buenas manos». En este sentido, recita como un mantra la estrofa «Si quieres el mundo, usa tu mente» de una de las canciones de Arch Enemy (su banda favorita) para enviar un mensaje claro y contundente a jóvenes como él: «Creed en vosotros mismos, no en los viejos prejuicios de los demás, porque las barreras os las poneís vosotros; si queréis, podéis».

«Decían que no aprendería a escribir y ahora estudio Derecho en la universidad»

Ese afán de superación y su empeño por «ser lo más autónomo posible» hace que ahora esté aprendiendo a ponerse la chaqueta o a comer con cuchara; labores sin importancia para el común de los mortales pero que en su caso representa toda una conquista. «Muchos me dijeron que no aprendería a escribir y ahora estudio Derecho en la universidad». «He llegado más lejos de que lo que pensaba y todo es gracias al apoyo de mi familia», recalca.

Y para rematar, malas noticias para quienes crean que una persona como Álex está mejor en casa: «El año que viene quiero volver, porque es el decimoquinto aniversario del festival; el de este año va a ser insuperable, pero quiero volver allí por el ambiente increíble de esta cita». Y se puede. Claro que se puede.

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