Gastronomía

El Café Bengoa de Ezcaray baja la persiana tras medio siglo de actividad

El mítico Café Bengoa de Ezcaray cierra tras medio siglo de actividad y los vecinos le dedican una emotiva despedida

El Café Bengoa ha bajado la persiana este domingo en Ezcaray, tras medio siglo de actividad en los que ha sido uno de los locales de referencia en la villa serrana. El mítico bar de la Plaza del Kiosko era famoso por su emisión de los partidos del Athletic y presumía de servir «los mejores ‘champis’ del mundo». Esta es la emotiva carta que uno de los vecinos del municipio ha dedicado al Bengoa:

«¿Hasta aquí hemos llegado?

Tras 50 años de servicio, trabajo, entrega y dedicación hacia el cliente, el Café Bengoa cierra sus puertas. Veinte años igual no son nada, pero cincuenta años son toda una vida.

Tal vez no sea un cierre definitivo del lugar. Tal vez sea un hasta luego o un hasta pronto, pero tardaremos en ver esa profesionalidad y atención al cliente que hemos vivido durante años.

Juan Luis y Juanjo… Juanjo y Juan Luis; dos profesionales como la copa de un pino, acompañados por algún otro y en estos últimos tiempos por Juande y Aintzane, otros dos verdaderos ‘cracks’.

Atrás quedarán esos vinos, esos cafés, esos ‘champis’ (¿tal vez los mejores del mundo?), esas tortillas y las puñetas, el mejillón; esas guindillas, esas tardes de fútbol y de pelota; esas noches de Champions o esas interminables partidas de cartas.

O vuestra hermana Lili en la ventana y ese paso incesante de gente por esa puerta, siempre abierta. El periódico diario, la servilleta al momento y esas enormes botellas vigilantes que, si pudieran hablar, serían contadoras de tantas y tantas historias.

Y los partidos del Athletic o el ‘armarito’ de Zarra. Afuera el Kiosco de la música, como otro testigo directo de la vida de un pueblo narrada entre copas y pinchos. Y esta terraza a la calle o bajo los portales, servida por Juanjo con maestría y sin apenas ayuda, que no igualaría ni la chica del Martini sobre patines.

Y qué decir del jefe, como así llamo a mi tío. Sale de la cocina, entra, sirve cien vinos, pone cien pinchos y entra y sale… y lleva un cortado a alguien que está sentado dentro del bar, y entra y sale… ¿Será uno solo o estará clonado?

Os iréis, Bengoas, pero no os vais a librar de una despedida como os merecéis. Porque os queremos y queremos que sigáis con nosotros otros cincuenta o sesenta años más, aunque sea fuera de la barra.

Pero la vida sigue y el descanso vuestro está más que ganado y merecido. Nos veremos por la vida, pero ya no será lo mismo. Añoraremos vuestra casa y buscaremos otros momentos para recordar.

Aun así mucha suerte, la mejor de la vida que os queda por vivir, pero sobre todo y ante todo GRACIAS DE CORAZÓN».

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